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¡Bienvenido
al mundo, leoncito!
Hace
ocho años, cuando tenía oficina, motorista y secretaria,
un chero me regaló una baby boa, o culebra masacuata, que
guardaba en mi oficina y que además de espantarme las ratas,
también me espantó otras personas no muy deseables.
Por Don Lito Montalvo
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
No es fácil ponerle nombre a una culebra o culebro, pero
sin qué ni para qué, le puse Adrián o Adriana,
pues nunca se me ocurrió buscarle el sexo.
Traigo esto a colación por el regalo tan oportuno que nos
da la naturaleza a través de una leona en cautiverio en el
Zoológico del Modelo, que nos ha dado a los salvadoreños
un leoncito, que gracias a Dios no necesitó ir a la clínica
de Maternidad del ISSS, conocida como la Primero de Mayo, que estaba
en huelga.
Yo me imagino la cara que hubiera puesto el sindicalista el haberle
negado la consulta a mamá leona. Todavía estaría
en el sanitario.
Ahora resulta que habrá que bautizar o ponerle nombre al
cachorro rey de la selva.
Yo creo que los jurados deberán escoger no sólo el
más bonito, sino el más original y que tenga que ver
con la actualidad nacional o internacional, pero que no sea bayunco.
Podríamos llamarle Medalla de Oro, en honor a
la Selecta; o Alberto, por el Príncipe; o Serenísimo,
como título de nobleza.
Si llevamos la opción del nombre del cachorro a la Asamblea,
jamás se pondrían de acuerdo.
Ya me imagino a los del Frente sugiriendo ponerle Fidel, Hugo o
Lula, mientras los de la derecha querrán que se llame George,
Colins o Clinton.
Creo que es mejor sacar al leoncito de la política, porque
se puede morir antes de tiempo.
Si nos pasamos a los amantes del jet set, sugerirían
Shakiro, Trevi, Thalío o Paquito, el del barrio Modelo o
el Leoncito de dos patas.
Bueno, para nombres los podemos buscar por gustos o por santos o
aficiones.
¿Qué les parece a los seguidores del Real Madrid si
le ponemos Ronaldo, Zidane, Figo o Makelele? O bien le ponemos Mágico.
¡Si estuviéramos en Nicaragua segurísimo que
le llamarían Arnoldito! Está de moda el gordito.
No sabemos cómo se llama el padre de la criatura, pero sabemos
que es un león melenudo y por eso le quedaría bien
Bin Laden; y el tierno se podría llamar Bincito,
que después le llamaríamos Bichito.
También hay otros nombrecitos donde escoger, bastante célebres,
que han hecho violenta historia y, por la fiereza del recién
nacido, se podría llamar El Directo, Toño
Chiches, El Chele Papaya, El Sapo,
o El Sirra.
Ojalá no vaya a desaparecer como la Cobra Dora,
que la confundieron con una pita para colgar ropa y al leoncito
digan que es gata de Angora y que lo necesitaban para cazar ratas.
Si a los políticos se lo dieran de mascota, los de las manitas
del PCN le pondrían Garrita o Busero.
Ya me imagino que Schafik lo bautizaría como El Ortodoxo,
Frentudo o Coloradito.
Los de Iniciativa Ciudadana melancólicamente le llamarían
Héctor o Silvador. Los Renovadores lo llamarían
Coalición o el Resentido. ¿Qué
les parece Tulipán?
En cambio si cae en manos de la Ña Gloria Salguero
lo llevaría de candidato a diputado; y Meyer seguro lo vende.
Los de ARENA lo proclamarían como alcalde de Soyapango, que
es el único que no han encontrado.
Lo que el pobre cachorro de león no sabe es que vino al mundo
bajo una tormenta de pedradas en pleno centro de San Salvador, con
una huelga sin resolver (¡Hey! ¿Están en huelga
también los médicos veterinarios?), con un decreto
inconstitucional, con unas elecciones también inconstitucionales.
Nunca conocerá quiénes son sus diputados... bueno
la mayoría de los salvadoreños tampoco lo sabemos,
aunque votamos por ellos.
También ignora que tiene que sacar el DUI pagado, que le
aplicarán la PAES, que si se va mojado a los Yunaites,
lo vacunarán contra la viruela. Que si estudia para abogado,
jamás podrá pasar el examen del notariado. Que tendrá
que pagar FOVIAL, aunque la gasolina se use para limpiar su jaula.
Que si lo ponen al kinder le costará más caro que
la universidad.
Nunca sabrá dónde fue a parar el pisto de los de INSEPRO
y FINSEPRO; ni saldrá quemado en la época navideña,
ya que los cachinflines están prohibidos en el Zoológico,
sería el colmo que hasta los pobres animalitos salieran quemados.
Afuera se queman todos los años los cachorros de humano.
Nunca le pondrán a inflar la vejiga antidoping.
Sus mejores amigos serán la Cobra Dora, Alfredo,
el hipopótamo, y Manyula, la elefanta.
Por último, como permanecerá siempre con su mamá
leona, sugiero que se le bautice con el nombre de Suertudo.
INSERTO: Todos los nombres que aquí sugiero para el leoncito
son de mi originalidad y no se vale copiar
A mis lectores: Hagan de caso que soy Santa y mándenme una
carta pidiendo algo, la mejor la publicaré.
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