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Una
posada en la Gobernación
Sonsonate.
El jueves en la noche, en la Gobernación Política
se interpretó una tradición muy a tono con la época
de la Navidad: la posada.
Erika Prado
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| Las posadas son celebradas por los católicos
para dar la bienvenida al Hijo de Dios. Foto:
EDH/Erika Prado |
El gobernador de Sonsonate, René Armando Arce Juárez,
celebró una posada.
El jueves pasado, desde el barrio Mejicanos, muchos niños
y niñas acompañaron a San José y la Virgen
hasta la Gobernación.
Monseñor José Adolfo Mojica Morales estuvo con los
infantes, que interpretaron canciones alusivas a la Navidad. El
prelado, en su mensaje, invito a continuar con la tradición
de las posadas y recordar los problemas de José y María
cuando visitaron Belén, donde se celebraban unas fiestas
y no había hospedaje y tuvieron que dormir en un portal,
con el buey y la mula.
Era el recordatorio del sitio donde nació el Hijo de Dios,
y en estos días, el peregrinaje buscando casa para dormir
es representado con las famosas posadas.
Miguel Ramírez, de 6 años, tenía muy claro
el objetivo de estar en la posada. Él espera que el próximo
24 de diciembre San José y la Virgen le traigan muchos juguetes.
Espero también que a todos los niños les lleven
juguetes, pero deben rezar por la paz del mundo, dijo.
Durante la posada, los más de 200 niños y niñas
recibieron su juguete. Un payaso puso el toque cómico a la
velada.
La historia
Las posadas es un término muy conocido en México y
en el suroeste de los Estados Unidos. Es una palabra que significa
abrigo, protección y acogida, y es una costumbre llena de
cantos y alegría.
Es la Novena de preparación a la fiesta de nochebuena.
Las posadas que comienzan el primero de diciembre terminan el día
24, con la misa de gallo, o sea, la misa de medianoche.
Esta tradición fue iniciada por Fray Diego de Soria, un religioso
de la Orden de San Agustín. Él la introdujo en México,
en la iglesia de Acolman, en 1587. Su objetivo era contrarrestar
las celebraciones de los aztecas en honor del dios de la guerra
Huitzilopochtli, que tenían lugar precisamente en la época
de la Navidad.
Las posadas de Fray Diego se hicieron tan populares que muy pronto
se extendieron a otras iglesias de México y de los países
vecinos, incluyendo El Salvador.
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