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Ministerio
Espiga
Preparemos
el camino
Por Salvador Gómez
Predicador Católico
El Diario de Hoy
osrobla@hotmail.com
Dios
se hizo hombre, para que el hombre encuentre el camino para llegar
a Dios. El Señor quiere que todos los hombres se salven y
lleguenal conocimiento de la verdad. Nosotros tenemos que llegar
a su encuentro por el camino que lleva a Belén.
Juan Bautista proclamó y preparó el advenimiento
del Señor. Hoy estamos en el tiempo de adviento, que quiere
decir "en espera del que viene". Por eso resuena en nuestros
oídos la voz de Juan, que nos dice "preparad el camino".
Uno de los versículos más cortos de la Biblia pero
más llenos de significado dice: "Y todos verán
la salvación de Dios" (Lc. 3, 6). ¿Cuándo
será esto?
La respuesta es cuando hayamos preparado el camino a nuestro Salvador.
San Lucas nos dice que "todo barranco será rellenado".
Esta senda llena de barrancos representa a las personas llenas de
fracasos y frustraciones.
A veces, por experiencias negativas o traumas de las niñez
nos hemos hecho una vidallena de fracasos. Algunos se sienten hasta
infelices de haber nacido y con tendencias suicidas.
Pero la salvación de Dios no puede llegar por este camino
lleno de hoyos.
Otros no aceptan su propio ser, su sexo, su cuerpo. Se lamentan
de que nacieron hombres, o mujeres, o que son gordos o bajitos,
o morenos o blancos. "¡Ay! --dicen algunas personas--,
siquiera yo hubiera nacido en Alemania" o "siquiera fuera
hijo de Julio Iglesias...".
Cada uno de nosotros tiene que empezar por rellenar ese barranco
de la insatisfacción de su propia existencia, de su propia
persona y de su propia historia.
También hay que superar otra clase de baches tales como las
frustraciones porque quisimos estudiar una carrera y no pudimos,
o por la muerte de un ser querido; personas que fueron asaltadas
o violadas o fueron testigos de un crimen. Ese negocio que se perdió,
ese trabajo que nos quitaron. Tenemos que saber que hay más
oportunidades, que hay más personas que debemos amar.
¡Que barrancos se forman en el corazón cuando odiamos
y no somos capaces de perdonar!
Por eso la Palabra del Señor es realista. No dice "no
hay problema, el camino está preparado", sino que "hay
barrancos que se deben rellenar", sobre todo el estar lejos
de Dios, el pensar que somos pecadores y que ya El no nos quiere
o nos ha olvidado. ¡Cuántos de nosotros nos sentimos
hundidos en el pecado de tal manera que creemos que ya de nada sirve
estar leyendo esta meditación!
Pero Dios nos dice, en el profeta Ezequiel, que "el que peca
es quien morirá. El hijo no cargará con la culpa de
su padre, ni el padre con la culpa de su hijo. Al justo se le tomará
en cuenta la justicia, y al malvado, su maldad.
"Pero en cuanto al malvado, si se aparta de todos los pecados
que ha cometido y observa mis mandamientos y practica el derecho
y la justicia, vivirá, sin duda, no morirá. Ninguno
de los crímenes que cometió se recordará más.
Vivirá a causa de la justicia que ahora practica. ¿Acaso
quiero yo la muerte del malvado? ¡Yo lo quiero es que el malvado
se convierta para que viva!".
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