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La nota del día
Queda derogado el adefesio jurídico
Pueden esperar porque se sienten apoyados en sus barbaridades
por los comunistas, que ahora no sólo pretenden derrumbar
los servicios hospitalarios, sino salir a la calle a darle fuego
al país. El Salvador resistió una agresión
demencial de doce años y pudo también dar forma a
un mejor esquema de gobierno del que había antes
La revocatoria del 1024, un decreto monstruoso que iba a hundir
en el caos los servicios de salud, provocó una violenta reacción
de los comunistas, que de inmediato hicieron un llamado a
la insurrección. En la pervertida noción de
la democracia que tienen esos grupos, cuando las cosas les son favorables
son los más fervorosos partidarios de los procesos democráticos,
pero si los hechos les son contrarios, de inmediato quieren echar
mano de la violencia.
Muy pocos imaginan el caos que hubiera sobrevenido, de no revocarse
ese adefesio jurídico. A partir del uno de enero habrían
tenido que cerrar las casi doscientas clínicas empresariales
que funcionan en todo el territorio, afectando a más de doscientas
mil personas. Lo mismo habría ocurrido con las más
de cien clínicas comunales (como la de San Julián)
y las sostenidas por parroquias y fundaciones.
Igualmente grave es que el Seguro Social como institución
carece de las facilidades, el personal, la experiencia, los equipos
y muchas cosas más, para dar los servicios que de acuerdo
al perverso engendro ya derogado, quedaban suspendidos. Piense el
lector en una cosa:
¿Cómo iban a alimentarse los enfermos?
¿Quién iba a lavar la ropa de cama, las toallas, las
gabachas, y todo lo que requiere ser cambiado?
¿Quién daría seguridad a las instalaciones?
¿Cómo iban a ser retirados los desechos biológicos
como vendajes usados, tejidos de cirugía, etc.?
¿Quién iba a efectuar los exámenes clínicos
que ahora suministran decenas de laboratorios independientes?
Tan grave como lo anterior, es el desamparo en que quedaban parturientas,
enfermos que necesitan diálisis, pacientes que requieren
tratamientos especializados, etc...
¿Quién quiere volver a la violencia?
Ya sabemos que a los cabecillas de los médicos huelguistas
les sale sobrando la suerte de los enfermos. Si esa gente de conducta
tan infame, puede abandonar a niños con cáncer y negar
tratamientos a enfermos graves, lo que ocurra con el Seguro y aunque
se paralicen del todo los servicios, nada les importa.
Ellos pueden esperar lo que sea necesario para que hasta la última
de sus demandas quede satisfecha. Pueden esperar aunque la gente
se muera, los enfermos sufran y las parturientas tengan que dar
a luz en sus casas.
Esperan confiados en que el sufrimiento de los enfermos cuya salud
han secuestrado, doblegue cualquier resistencia de las autoridades
y pasen por encima de las normas constitucionales.
Pueden esperar porque se sienten apoyados en sus barbaridades por
los comunistas, que ahora no sólo pretenden derrumbar los
servicios hospitalarios, sino salir a la calle a darle fuego al
país. Así lo dijo hace unos días una señora
Posada. Y eso se manifestó cuando una diputada lanzó
un vaso contra la mesa directiva en la sesión de ayer. Un
vaso de agua porque no ha llegado el momento, debe pensar, de tirar
cocteles molotov.
Los salvadoreños deben reflexionar sobre estos aconteceres
y lo que puede traerles un futuro en que imperen la violencia y
la fuerteza. El Salvador resistió una agresión demencial
de doce años y pudo también dar forma a un mejor esquema
de gobierno del que había antes.
Parte esencial de ese esquema es que las decisiones sobre asuntos
públicos se tomen a través de la discusión,
el debate político y los votos, no recurriendo a marchas
violentas, a bombas, a comandos urbanos y actos revolucionarios
enloquecidos.
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