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Con el arte pictórico en las venas

A los cinco años, sus manos frágiles ya dibujaban paisajes en los que destacaba lagos y pinos. A los 13 pintó unos girasoles hermosos, y ahora a los 18, sus cuadros pictóricos han comenzado a venderse.

Morena Rivera
Fotos: César Avilés

El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Desde los tres años a Nataly Ortiz Sandoval, residente en Santa Ana, la persigue el arte pictórico. A esa edad, sus ojos inocentes se fijaban en las caricaturas y en las figuras que le pintaban su abuelo y su mamá.
Cuando le ponían los cuadros en el cuarto, la pequeña pensaba: “Qué bonito pintan ellos”. Durante sus primeros años de escuela, Nataly mostró un gran interés por plasmar paisajes. “En ese tiempo me gustaban los lagos y los pinos”, dice.

Pero fue más tarde que su talento en ese campo sorprendió a su madre. Una tarde ilustró unos girasoles lindos en el respaldo de su cama. Fue a partir de ahí que inició su capacitación en este arte al recibir un curso en el Centro de Arte de Occidente en Santa Ana.
A los dos meses ya superaba a los menores que tenían hasta tres años de asistir al curso. La joven pintora cuenta que muchas veces no necesitaba de la observación ni de la corrección del instructor al hacer su trabajo.

Una de sus primeras obras fue un bodegón. Esa vez el profesor le dijo que el cuadro no parecía de principiante; al contrario, tenía la técnica y la dedicación de una persona ya experimentada.
En los ocho meses que estuvo en la capacitación aprendió a manejar técnicas como la acuarela, el óleo y también le enseñaron a texturizar. Ahora no tiene una corriente definida a la hora de pintar; sin embargo, se siente inclinada por los paisajes, donde figura el verde de los árboles y el azul del cielo y el agua.

Una nueva técnica


Bañada con los últimos rayos del sol de la tarde, Nataly se pone a pintar un cuadro diferente. No por las figuras, pues se trata de unos cantaritos de barro, sino por la técnica que utiliza. Se trata de un material de color azul intenso, usado por nuestros antepasados para teñir las telas.
La joven artista y su madre lucharon por algún tiempo para poder ocupar el añil en este arte. “Al principio me daba miedo, porque se trata de un solo color”, expresa. “Nos esforzamos seis meses para encontrarle el punto; al principio no se secaba o se ponía pálido ”, agrega.
Ahora tiene un año de manejar esa nueva técnica. Además de sentirse orgullosa de ser la precursora, cuenta que hasta el momento es la única persona en el país que se dedica a pintar con el “oro azul”, el añil.

Para dar fe de ello, relata que en abril de este año fue invitada por la Embajada de Japón para participar en una exposición en el Museo David J. Guzmán. Allí convocaron a quienes manejaran esta técnica y, para su sorpresa, sus obras fueron las únicas que figuraron.
Esa vez fue felicitada por todos los asistentes a la inauguración, y a partir de entonces sus cuadros azules son apreciados por los amantes del arte pictórico. Sus expectativas van más allá. Quiere ser reconocida como “la pintora del añil”.

Dentro de los maestros nacionales que ella admira bastante están dos. Camilo Minero, por el elemento humano que pone en sus cuadros, y el profesor que tuvo en el Centro de Arte de Occidente por su capacidad para enseñar.
Cuando la noche ha vencido por completo a la claridad, Nataly ha dejado de darle brochazos a su lienzo azul y aprovecha para contar que su próxima aventura será pintar paisajes con añil. “Será difícil, pero lo voy a hacer”, dice.

Dos sueños

A sus 18 años, Nataly Ortiz estudia segundo año de ingeniería industrial. Sus sueños están encaminados en esa área y en la pintura.
* Dentro de sus metas inmediatas está recibir un curso de retrato y uno especializado en textura.
* Quiere montar sus obras en otras exposiciones. Hace unos días fue invitada a una presentación denominada “Mujeres santanecas en las artes plásticas”.
* Le encanta pintar con añil debido a que el azul le parece un color místico. Además porque es un material natural que ha ido muriendo con el paso del tiempo.
* Nataly aconseja a los niños y a las niñas que han descubierto su habilidad por la pintura. Les dice que sigan adelante, que hagan lo que les gusta y más tarde serán reconocidos como verdaderos artistas.

 

 

 

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