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Colegio
Arrupe a ritmo vertiginoso en Soyapango
El
Colegio Arrupe se dispone a graduar la cuarta promoción de
bachilleres, la próxima semana. Calidad es su firma
Susana Joma
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Sobre una pendiente, en la antigua calle que comunica Ciudad Delgado
y Soyapango, se muestra imponente el complejo educativo Padre Arrupe,
creado hace alrededor de seis años por un sacerdote español,
con el objetivo proveer educación de alto nivel a los niños
de escasos recursos económicos de la populosa zona.
El centro educativo, tal como el sacerdote Ricardo Salazar Simpson
soñó, ha tenido un avance importante en cuanto infraestructura
y cobertura, gracias a que la Fundación Padre Arrupe de España
y su similar en el país le siguen acompañando financiera
y técnicamente, tal como hicieron antes de su deceso en 1999.
La obra inició con un edificio y un pequeño grupo
de escolares que cursaban Educación Media. Luego se abrió
el Tercer Ciclo.
Hoy brinda servicio educativo a 750 alumnos, desde primaria a bachillerato
en su mayoría becados, y dispone de dos edificios,
canchas deportivas, áreas de recreación y cafeterías,
entre otros servicios.
Según lo expresado por las actuales autoridades, se prevé
realizar nuevos proyectos que beneficien las dos áreas.
En los últimos años surgió la inquietud de
brindar educación inicial y parvularia, así como una
escuela superior en enfermería y otra en hostelería
y turismo.
En el seno de la institución educativa, niños y jóvenes
reciben enseñanza de alta calidad, bajo la modalidad del
sistema educativo español y el salvadoreño. Eso permite
que puedan, sin ninguna dificultad, llevar estudios en el país
o en España.
A diferencia de los escolares del sistema educativo público,
los del Complejo Educativo Padre Arrupe tienen la oportunidad de
acceder a conocimientos científicos y, de forma simultánea,
potenciar sus habilidades artístico culturales con apoyo
de docentes españoles y locales.
La música
Muchos de estos chicos de Soyapango y localidades aledañas
que entran a las aulas del que otrora fuera conocido como Colegio
Arrupe aprenden a tocar instrumentos musicales, a interpretar obras
de teatro y desarrollan la oratoria.
La semilla que sembró el Padre Simpson con el acompañamiento
de Felicidad, su querida hermana, rinde buenos frutos.
El nombre de la institución figura en la lista de aquellas
cuyos estudiantes destacan en la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes
para Egresados de Educación Media (PAES), que al cierre del
año escolar aplica el Ministerio de Educación en todo
el país.
Ese logro también se vincula con el hecho de que los docentes
dan una atención casi personalizada, incluso aunque la población
escolar haya crecido.
Las actuales autoridades han fomentan mucho la participación
de los padres en la mayoría de actividades curriculares y
extracurriculares de sus hijos, porque consideran que es un aspecto
muy importante para mantener o elevar la autoestima de los menores.
La comunidad se apresta a festejar, el próximo 6 de diciembre
la graduación de la cuarta promoción de jóvenes
que cursaron ahí los bachilleratos General y Comercial.
De acuerdo con los registros, el año pasado el complejo dio
al país 130 bachilleres. Se desconoce cuántos gradúa
este año.
De manera extraoficial se conoció que, luego del cierre del
proceso de matrículas, el personal docente y administrativo
prepara una ceremonia especial.
Se prevé que, como es costumbre, Felicidad Simpson, hermana
del precursor, presida el evento.
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