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San Miguel estuvo en Carnaval
San
Miguel. Los migueleños cumplieron sus deseos de participar
en una nueva edición del carnaval. La música, la pólvora
y la reinas dieron colorido al evento más esperado en Oriente.
Ahora, todos esperan la edición del próximo año
Rosa Fuentes y Flor Lazo
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| Alumnos de centros educativos bailaron samba
durante el recorrido que realizaron desde el parque del cementerio
hasta el circulo estudiantil por primera vez en San Miguel hay
participación de jóvenes estudiantes y sus bandas
de paz. Foto: EDH/Rosa Fuentes |
Lo esperado. El sábado 30, miles de personas se desbordaron
en las principales calles de San Miguel en el espectacular cierre
del Carnaval de San Miguel en su XLIV edición, cumpliendo
la promesa del alcalde Wil Salgado quien vaticinó que sería
uno de los mejores de los últimos años.
Todo comenzó el sábado por la tarde, la afluencia
de gente creció de súbito. Miles se reunieron para
bailar y recordar el xuc de Paquito Palaviccini, dedicado
a San Miguel en carnaval.
Y es que la pólvora, la música y el colorido de las
carrozas hicieron de este Carnaval una verdadera diversión
para los migueleños, incluidos muchos hermanos lejanos
que llegaron desde Estados Unidos y otros países para compartir
esta fiesta regional.
La diversión arrancó muy temprano. A las 4:00 de la
tarde, las bandas musicales de los institutos migueleños
abrieron los fuegos con el tradicional desfile de carnaval
y una batucada al mejor estilo brasileño.
Hermosas cachiporristas bailaron al son de la samba, convirtiendo
parte de la Avenida Roosevelt en un verdadero sambódromo.
Miles de personas admiraron las coreografías y bailes de
las cachiporristas, mientras los integrantes de las bandas hacían
lo propio con sus instrumentos de percusión y viento.
Una de las cosas que llamó la atención fue el orden
durante el inicio del desfile.
Pero lo mejor estaba por llegar. A las 8:00 de la noche, las carrozas
iniciaron su recorrido mientras el cielo era iluminado con la magia
de la pólvora china. Bellas figuras refulgentes alegraron
el firmamento, mientras el estruendo de los petardos resonaban en
las calles migueleñas inundadas por un verdadero río
humano.
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| El desfile de carrozas dio el pistoletazo
de salida a la fiesta más grande de El Salvador, el carnaval
migueleño. Foto: EDH/Rosa Fuentes |
Las reinas de las distintas colonias y barrios se tomaron la ciudad
a bordo de sus carrozas, adornadas con los más creativos
motivos alegóricos. Por supuesto que los bailes y coreografías
también formaron parte de la parafernalia del carnaval.
La primera en salir fue la carroza del show de Salomé, que
se presenta usualmente en el restaurante El Zarape, cuyos bailarines
danzaban al ritmo de merengue.
Los jinetes no se quedaron atrás. Decenas de ellos lucieron
sus mejores corceles en una cabalgata que, por primera vez, se mezcló
con el desfile de carrozas.
La magia de los payasos tampoco se podía quedar fuera de
la fiesta. Muchos de ellos dieron mayor animación a la carrozas,
pues lanzaban al aire preciosos recuerdos y dulces a la concurrencia,
principalmente a la infantil.
Los ánimos fueron subiendo de tono hasta que, justo cuando
las manecillas del reloj marcaron las 10:00 de la noche, las distintas
bandas y conjuntos comenzaron la esperada fiesta.
A eso de las de las 3:00 de la madrugada, la música aún
se dejaba escuchar y la gente seguía bailando frenéticamente
hasta donde el cuerpo aguantó.
Los grupos
La Colección, Oro Sólido y Aniceto Molina, entre otros,
cerraron con broche de oro la noche del carnaval. Hicieron bailar
a miles de migueleños que, aunque agotados por la jornada,
se lanzaron a las improvisadas pistas de baile.
El estadio Charlaix, la Avenida Roosevelt y las principales arterias
del centro de la ciudad vibraron al son de estas bandas que hicieron
el deleite de grandes y chicos.
Y como dice el dicho De regalado hasta caer morado,
miles de personas disfrutaron de las bandas hasta las primeras horas
del domingo.
En la madrugada, miles de personas cansadas por el desvelo, pero
satisfechas por haber estado en una edición más del
carnaval, sólo pensaban en el viaje a la playas El Cuco.
600 policías dieron seguridad en las calles de San Miguel,
a fin de evitar desórdenes durante el Carnaval.
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