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Analizando
200 millas de legado al desarrollo sustentable
María Soledad Alvear*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Estamos seguros de que la política exterior de Chile continuará
haciendo aportes para el desarrollo progresivo del nuevo Derecho
del Mar
Nuestro país, que tiene una profunda vocación marítima
arraigada en sus más de cinco mil kilómetros de costas
continentales e insulares, celebra 20 años de vigencia de
la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar
-Convemar-, suscrita en diciembre de 1982, en Montego Bay, Jamaica,
y ratificada por Chile el 25 de agosto de 1997.
Nos congratulamos de ser parte importante de su proceso negociador,
y trabajamos activamente por su eficiente implementación.
Es por ello que formulamos un llamado a aquellos países que
no son parte para que se adhieran a ella, con el objeto de alcanzar
pronto su vigencia universal.
Chile, como Estado ribereño, ante el intento de las potencias
de hacer prevalecer la libertad en los mares, realizó un
aporte fundamental al Derecho del Mar y a la Convención misma:
La Declaración de Santiago sobre Zona Marítima de
1952, que hoy existe en su normativa bajo la figura de la Zona Económica
Exclusiva (ZEE), en la cual ejercemos plenos derechos de soberanía
y jurisdicción.
Desde entonces hemos logrado desarrollar activamente nuestro sector
pesquero, conciliando los distintos intereses económicos
involucrados. Nos hemos dotado de una legislación pesquera
acorde a esta norma internacional, que nos permita exhibir una administración
seria y sustentable de los recursos existentes de nuestra ZEE.
La Convención de Derecho del Mar también abordó
otras materias de enorme importancia para la política exterior
de los intereses nacionales, como son el régimen de los fondos
marinos y oceánicos, situados fuera de la jurisdicción
nacional, complementados por el acuerdo relativo de la parte XI,
aprobado el 28 de julio de 1994.
Esta área constituye uno de los aspectos más novedosos
del nuevo Derecho del Mar y recibió especial atención
de nuestro país durante las etapas de su negociación,
dada nuestra condición de productores y exportadores de cobre,
uno de los recursos que se hallan presentes en aquella zona. Conforme
a ello, Chile forma parte del Consejo de Autoridad Internacional
de los Fondos Marinos, en un esfuerzo que no sólo involucra
a la Cancillería, sino también al Ministerio de Minería
y a las otras instancias e instituciones nacionales relacionadas
con el sector minero.
Como país también contribuimos a la redacción
de las disposiciones de la Convención del Mar relativas a
la protección y preservación del medio marino. Asimismo,
este cuidado se ha manifestado en materia de prevención y
control a la contaminación marina en el Plan de Acción
para la Protección del Medio Marino y Áreas Costeras
del Pacífico Sudeste, en cuyo marco los gobiernos de
Chile, Colombia, Ecuador, Panamá y Perú realizan actividades
de cooperación e intercambio de información, orientadas
a la protección y desarrollo de sus zonas marítimas
y costeras.
Como expresión de una constante preocupación por el
patrimonio ictiológico que existe en el Pacífico sudeste
-uno de los caladeros de pesca más ricos del mundo- en el
seno de la CPPS hemos negociado el Acuerdo Marco para la Conservación
y Protección de los Recursos Vivos Marinos del Pacífico
Sudeste, también llamado Acuerdo de Galápagos,
que tiene por objeto proteger las especies altamente migratorias
transzonales que habitan en la alta mar adyacente a nuestra ZEE.
Este bien puede ser considerado el segundo paso de la teoría
de las 200 millas marinas.
A 20 años de la entrada en vigor de la Constitución
de los Mares, tenemos motivos suficientes para celebrar con
orgullo esta fecha, que recuerda un hito de enorme trascendencia
histórica, política y diplomática para Chile
y la humanidad.
Estamos seguros de que la política exterior de Chile continuará
haciendo aportes para el desarrollo progresivo del nuevo Derecho
del Mar. Ya se visualizan nuevas fronteras en este campo, tales
como la protección de los recursos vivos y la prevención
de los ecosistemas, más allá de los espacios marinos
sometidos a jurisdicción nacional, en resguardo del mundo
sustentable que debemos legar a las generaciones venideras.
*Ministra de Relaciones Exteriores de Chile.
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