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Opinando
Basta de huelgas ilegales

Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Consideramos que es impropio, en estos momentos de recuperación económica del país, venir con medidas desestabilizadoras y aumentar la crisis existente. Siendo además negativo querer recurrir a la coacción y a diversos medios de violencia, demostrando ignorancia, irresponsabilidad e insensibilidad hacia los genuinos fines de la Patria; obra -por otra parte desleal- de los agitadores radicales de profesión, cuyo único propósito es sembrar desorden e intranquilidad.

Y es que los “maestros del engaño” quieren desconocer que “la verdadera democracia social sólo se puede alcanzar por medios democráticos”. De ahí que al ver la forma irresponsable de los que laboran en oficinas públicas -como son los hospitales- y de hecho dejan de trabajar, causando de la manera más ingrata daño a la entidad que les da su modus vivendi, a sabiendas de que si hicieran uso de los medios legales y de los principios de justicia se lograrían las pretensiones que reclaman.

La ciudadanía no ve en la actuación de ellos otra función que subvertir la institucionalidad de El Salvador. Y eso es un abuso social, díganlo o no los hospitales trabajando a su mínima función; los humildes sin asistencia médica, ni medicina, por lo que ninguna alegación es valedera.
Los motivos argüidos jamás satisfarán a la ciudadanía consciente, sino que enervan el hecho injustificado de que el dolor de los más pobres se acrecienta, intensificando la vicisitud existente.
Porque no son los económicamente pudientes los que con esas acciones apátridas sufren, sino el infeliz que no tiene cómo ir al hospital en un taxi, ni pagar un centro asistencial costoso. ¿Y los partidos políticos radicales que para cosas baladíes rasgan sus vestiduras? Ahora ingratamente callan, respaldando con su silencio el desorden y los abusos.

Esperamos de una vez por todas, que el Gobierno cumpla con su deber constitucional de hacer obedecer la ley y mantener el orden. Esperamos que los vándalos frenen su furia, porque en los hospitales cada enfermo que sufre, cada indigente que muere, es un horrendo crimen de lesa Patria.

“La izquierda demandatoria, denunciatoria y nostálgica es una especie en extinción. La sociedad civil quiere la renovación de un proyecto nacional en revolución democrática gradual, ordenada y legal; no sectario, miope, ni fanático regresivo”. Palabras del ex combatiente F.C.
“A El Salvador no se le puede humillar”.
“A nuestro país no se le puede poner de rodillas”.
*Doctor en Derecho.

 

 

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