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Deportan
por una riña hace 15 años
Luego
de residir por 26 años en Estados Unidos, lo devuelven al
país para rehacer su vida en la tierra natal.
Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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El sólo hecho de
saborear una pupusa es un deleite para los salvadoreños
repatriados. Foto EDH
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Canadá, Egipto, Australia o hasta China son los posibles
lugares de residencia que ha elegido Rafael Antonio Monge, un salvadoreño
de 49 años a quien el Departamento de Migración puso
en un vuelo hacia El Salvador con decenas de compatriotas más
con la categoría de indocumentados.
Hoy que regreso a mi país, si no me gusta, me voy a
otro y punto, porque no sólo existe Estados Unidos para residir
y trabajar, ahí están los demás países
que tienen algo que ofrecer, comenta.
Con 26 años de haber emigrado hacia el norte del continente
y luego de haber obtenido la residencia legal en Estados Unidos,
Rafael se encuentra preocupado por las propiedades que obtuvo producto
de sus años de trabajo.
Yo podía entrar a El Salvador y regresar, porque ya
había tramitado la residencia y me la dieron, explica
mientras espera su turno para ser entrevistado por el personal de
Migración.
Pero el sólo hecho de haber sido señalado como el
protagonista de una riña hace 15 años fue suficiente
para que, este año, a Rafael le quitaran sus documentos,
perdiera su calidad de residente y permaneciera cuatro meses detenido
en Houston en espera de ser repatriado.
Luego de que se aclaró el asunto, tuve que hacer de
bombero forestal, con lo que pagaba el delito; pero 15 años
después me regresan por algo del pasado que ya pagué,
dijo con tono de incredulidad.
Huelga de hambre
Rafael fue detenido en el Aeropuerto George Bush cuando regresaba
de visitar a su familia en El Salvador. Luego de cuatro horas de
interrogatorio, los agentes de Migración le informaron que
vería a un juez que estudiaría su caso, ya que se
le imputaban cargos delictivos.
Tuvo que pasar un mes y pagar abogado para que yo pudiera
ver al juez, recuerda Rafael.
Pero el hecho que más tiene presente de los cuatro meses
que estuvo encerrado es la vez que él y once detenidos más
protagonizaron una huelga de hambre para agilizar el trámite
de su deportación.
Rafael advierte que, como él, existen muchos salvadoreños
que enfrentan la misma situación de espera en Houston, Texas,
debido al atraso del proceso de deportación. Además,
cada día capturan una cantidad considerable de compatriotas.
Para el año 2001, el número de repatriados ascendió
a 3 mil 64 salvadoreños, según cifras de la organización
Catholic Relief Service (CRS). Este año, esa cantidad puede
ser verse duplicada.
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