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Agentes
tuvieron larga agonía
Se
buscaba evitar que más sangre corriera en el interior del
penal, pero no se consideró a tiempo la suerte de dos policías
que yacían heridos moribundos en una celda.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Los custodios que resultaron
heridos fueron atendidos en los hospitales capitalinos. Foto
EDH / mauricio castro
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Los dos agentes de la Policía asesinados en el penal La
Esperanza, Mariona, tuvieron una agonía dolorosa
y larga.
Según el parte médico forense, fueron atacados en
torno de las 10:30 de la mañana y murieron entre la 1:00
y las 3:00 de la tarde, mientras la Procuradora de Derechos Humanos,
Beatrice de Carrillo, negociaba con los reclusos.
Eran las 11:45 de la mañana, cuando los antimotines y los
comandos élites de la Policía se alistaron a sacar,
a como diera lugar, a cuatro de sus compañeros que yacían
heridos en las celdas del sector 3.
Hombro a hombro se colocaron frente a la entrada del pabellón
de condenados mientras algunos disparos se escuchaban a corta distancia.
La operación fue detenida por la Procuradora, quien dijo
que mediaría con los reclusos y se responsabilizó
de los rehenes.
El comisionado jefe de los antimotines, Douglas García,
acordó con la funcionaria un tiempo para que los reos liberaran
a los policías.
Incluso la Procuradora entró a las celdas y afirmó
que entregarían a los dos heridos a cambio de que se replegaran
los antimotines.
Luego de horas de negociación el primer agente fue liberado.
Tenía su rostro y cabeza anegados en sangre.
Los paramédicos lo sacaron en una camilla. Éste alertó
que adentro había más compañeros heridos. Las
negociaciones tuvieron un retraso.
La Procuradora volvió a entrar al pabellón. Esta vez
salió con su rostro pálido y con los ojos llorosos.
¡Es horrible lo que hay ahí!, dijo mientras
caminaba agitada.
Los antimotines se impacientaban cada vez más.
Cuando el pelotón de antimotines se aprestaba a ingresar
al sector 3 apareció el director de Centros Penales, Rodolfo
Garay Pineda. Se reunió con la Procuradora y le advirtió
que ya no entrara porque podía ser tomada como rehén.
El segundo
Cinco reclusos fueron sacados por la Procuradora del pabellón
para una breve reunión con las autoridades del penal y Garay
Pineda.
Las demandas de los reclusos era que les regresaran sus electrodomésticos
y que se suspendiera la requisa para regresar a sus celdas.
Todo pareció estar bien, por lo que el segundo policía
herido fue entregado. Incluso un can entrenado para detectar droga
fue liberado.
Los antimotines se mostraron impacientes de nuevo. Se desconocía
al paradero de dos policías más.
Afuera el director de la Policía, Mauricio Sandoval, culpaba
a la Procuradora por impedir el rescate de sus hombres. Incluso
creía que los dos policías que seguían como
rehenes habían muerto. Su presentimiento no estaba lejos
de la realidad. Los dos rehenes fueron sacados sin vida. Estaban
desfigurados.
Los jefes policiales vociferaron contra Carrillo. Eran casi las
4:00 de la tarde.
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