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Opinando
Flexibilización de los mercados financieros
Rafael Vergara*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
En la actualidad, la falta de liquidez en algunos títulos
del mercado hace que la transparencia en su valoración se
aleje peligrosamente de la eficiencia de los mercados
Al observar la realidad nacional de los mercados financieros, es
difícil recordar que, hace 15 años, el sistema bancario
era controlado por el Estado. La rápida modernización
de las instituciones financieras y la variedad de tecnología
y servicios financieros que ofrecen hacen que no haya nada que envidiarle
al resto de países del área centroamericana y por
qué no decirlo, de Latinoamérica.
Durante este año hubo importantes reformas dignas de mencionar,
la aprobación de la Ley de Anotaciones Electrónicas
de Valores en Cuenta, la Ley de Arrendamiento y las modificaciones
a la Ley de Bancos e Instituciones Financieras. Además, los
proyectos para la elaboración de la Ley de Titularización,
Ley de Fondos de Inversión y las reformas propuestas para
el sistema de pensiones dan prueba palpable de que El Salvador está
progresando de forma rápida en proporcionar completitud en
los mercados. Esta completitud permite a los individuos establecer
sus decisiones de consumo y ahorro, atendiendo a sus necesidades
y preferencias a través del tiempo.
Pero los pasos a seguir son más desafiantes aún. Es
totalmente necesaria una reforma al sistema de pensiones para que
de manera efectiva se protejan los intereses de los participantes
en el mercado de las AFP. En la actualidad, la falta de liquidez
en algunos títulos del mercado hace que la transparencia
en su valoración se aleje peligrosamente de la eficiencia
de los mercados (como el caso de la utilización de familias
para promediar TIR de los títulos).
Las restricciones al destino de las inversiones ata las posibilidades
de diversificación del ahorro de pensiones al concentrar
los recursos en la economía salvadoreña, cuando lo
más adecuado sería tener una cartera diversificada
internacional. La flexibilización de las restricciones de
destino permitirán mejores y más actualizadas valoraciones
de las carteras de inversión, así como la dilución
del riesgo al destinar recursos en una amplia gama de instrumentos
financieros.
En materia bursátil es necesario dotar al organismo regulador
de mecanismos efectivos para ordenar de manera concreta el funcionamiento
e integración del mercado, y no sólo ir siguiendo
los pasos que imprime el sector privado con sus iniciativas. En
este caso el proyecto de elaboración de la nueva Ley del
Mercado de Valores es un experimento interesante, que finalmente
puede hacer del regulador un agente en defensa del inversionista.
Pero no sólo basta una nueva Ley del Mercado de Valores.
Es necesario que la Superintendencia de Valores tenga un sentido
de urgencia al desarrollo de los mercados, difundiendo entre la
población las oportunidades de inversión que se ofrecen
en la actualidad, y más aún, tratar de incluir al
potencial del mercado del ahorro individual, y no sólo a
los inversionistas institucionales.
Las leyes por sí solas no harán que se profundicen
los mercados financieros, como se promociona para la Ley de Fondos
de Inversión, si es que no se le ofrecen incentivos reales
a las empresas locales para abrirse a la oferta pública.
Actualmente no existe ninguna ventaja de participar en el mercado
de acciones, ya que los conglomerados familiares nacionales pueden
cubrir sus necesidades de capital por sí solos, sin recurrir
al mercado, y para agregar más rigideces, deben incurrir
en costos para difundir información que, muchas veces, es
la razón de su ventaja competitiva.
Si a la trayectoria actual de reformas y nueva legislación
financiera se incluye un esfuerzo en la simetría de la información
e incentivos adecuados, nuestro país puede acercarse a los
líderes en materia financiera de la región como lo
son Panamá y Belice. El camino es largo y difícil,
mas no imposible.
*Miembro de la Asociación de Ex Alumnos de la Escuela Superior
de Economía y Negocios
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