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La
nota del día
La vieja agresión del movimiento social
Sacar turbas a la calle a intimidar, aterrorizar, descontrolar
y sembrar el caos lo vienen haciendo conspiradores desde los más
remotos tiempos
Potenciar lo que llaman el movimiento social se propone
el FMLN, lo que es una alternativa a su creciente descrédito
como partido político. Sacar turbas a la calle, montar marchas,
organizar huelgas, cerrar oficinas, bloquear carreteras, dar fuego
a maquinaria de construcción, acusar, difamar y desinformar
es la propositiva opción por la cual están
apostando los comunistas, de acuerdo a lo que ellos más que
insinuaron en su convención del domingo. Tal estrategia se
empleó a fondo en la Década de los Años Setenta,
cuando estuvieron a punto de dar fuego al país.
Para tal fin se reviven, entrenan y alistan grupos de choque al
estilo de la BRES, universitarios a los que les lavan el cerebro
y exaltan en sus odios. Los de la BRES, angelicales criaturas, han
sido la guardia pretoriana de los médicos huelguistas durante
sus marchas, los encargados de razonar con la policía y cualquier
desafortunado transeúnte que se inmiscuyera en tales expresiones
cívicas.
¿Por qué movimiento social? En todas las
latitudes los comunistas bautizan con los nombres más altisonantes
y esterilizados, sus turbas gangsteriles. De allí los comités
en defensa de la Revolución, de Castro, las turbas
divinas de los sandinistas y ahora los círculos
bolivarianos, cuyo emblema aparece en las camisetas portadas
el domingo por algunos y algunas prominentes efemelenistas. Círculos
nos explica un amigo venezolano porque el pobre libertador
gira en su tumba, a causa del pisoteo a su memoria que perpetra
el sujeto ese de Hugo Chávez. Lo mismo ocurre al apóstol
José Martí, manoseado por los castristas en Cuba,
como igualmente a César Augusto Sandino en Nicaragua.
Sacar turbas a la calle a intimidar, aterrorizar, descontrolar y
sembrar el caos lo vienen haciendo conspiradores desde los más
remotos tiempos. Pérez Galdós narra en una de sus
novelas cómo el Motín de Aranjuez que
a principios del Siglo XIX dio al traste con Godoy, el favorito
de la reina María Luisa de España, fue preparado por
sus enemigos, aunque a distancia la revuelta parece muy popular
y espontánea. Se necesitaría haber estado ciego en
esta dolorida tierra para no descubrir las manos peludas tras los
bochinches callejeros de dos siglos.
A mayor dolor, mayor efectividad
Pero, ¿cuán efectivos son los movimientos sociales?
Muy simple: su efectividad se mide por el grado de dolor, de inconveniencia,
de perjuicio que causen a la gente. El movimiento social
de los médicos huelguistas, apadrinado por el FMLN, fue en
tal sentido muy, muy efectivo: miles de enfermos sin atención,
niños con cáncer sin tratamiento, viejos sin seguimiento
a sus problemas, cirugías no practicadas, diálisis
que no se llevaron a cabo. Cuando el movimiento social
respalda a los recogedores de basura, cientos de toneladas de basura
quedan en la calle, tiradas y apestando el ambiente. Y cuando el
movimiento social apoya a médicos sicópatas,
entonces son seres humanos los que quedan tirados como basura. Seres
humanos que no tienen alternativa para aliviar sus dolores o salvarse
de la muerte.
De antemano se sabe quiénes son el blanco de los movimientos
sociales que anuncian los comunistas: las miles de personas
que se quedan sin servicios básicos, las carreteras cuya
construcción se impide, las que padecen los atascos de tráfico,
los enfermos abandonados, el agua no servida, y muchos etcéteras.
No construyen nada, pero son excelentes para destruir y desbaratar.
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