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La
odisea para lograr el desafuero de Alemán
Tras
años de lucha, los opositores de Alemán tuvieron su
premio: ver al ex presidente sin el amparo legal para poder enjuiciarlo.
Ciro Granados
Enviado Especial/ El Diario de Hoy
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Las protestas de la población
contra los actos de corrupción sirvieron de presión
para quitarle el fuero.
Foto EDH / AP
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Al ex presidente Arnoldo Alemán le quitaron la coraza legal
que lo protegía contra los tribunales el jueves 12 de diciembre.
La pantalla donde se contabilizan los votos de los diputados se
quedó atascada unos segundos. Pero, pasado el problema, el
veredicto quedó sentado: 47 votos necesarios para arrancarle
el fuero.
En otro lugar, ocho hombres en una oficina comenzaron a rezar. Le
pedían a la Purísima (de la Concepción de María)
que su lucha por el desafuero tuviera éxito.
Cuando calló el fuero de Alemán estallaron de alegría:
había sucedido el milagro.
Entre esos ocho personajes, que conforman el movimiento social Conciencia
Nacional, estaba Rafael Córdova, uno de los primeros
que comenzaron la lucha por llevar al ex mandatario frente a la
justicia.
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Anuncian
que habrá otro juicio
La situación
del diputado y ex presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán,
desaforado y procesado por graves cargos de corrupción,
podría complicarse esta semana, tras el anuncio de
la Procuraduría de abrirle un nuevo juicio por otro
fraude por 51 millones de dólares, señalaron
ayer medios informativos nicaragüenses.
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Los inicios
Transcurría 1998 cuando Córdova se desempeñaba
como director general de Probidad, oficina de la Contraloría
General donde comenzaron a llegar denuncias anónimas que
relataban algunos desmanes del entonces presidente Alemán
en el uso de testaferros para no declarar ante el fisco propiedades
suyas.
Cuando recibimos esas denuncias comenzamos a investigar, porque
había gente que nos llamaba y nos decía 'yo le acabo
de vender una propiedad al Presidente'; así fueron llegando
más y más denuncias, dice Córdova.
Se dieron cuenta de que había razón en las denuncias
cuando a una de las mencionadas fincas comenzaron a llegar las caravanas
de vehículos blindados donde se transportaba el presidente.
Y, cosa curiosa, no sólo llegaban los vehículos: también
los servicios básicos brindados por instituciones del Estado.
Comenzaron a arreglar los caminos, pusieron agua y energía
eléctrica, añade Córdova.
El colmo aconteció cuando en el interior de La Chinampa,
una de las fincas de Alemán, se empezó a construir
una carretera que atravesaba parte de las mil 200 manzanas de la
propiedad.
Porque, al parecer, La Chinampa era uno de los sitios favoritos
del entonces mandatario.
La construcción de la carretera privada y la
introducción de agua en la propiedad elevó los ánimos
y el director de Probidad, en un momento del proceso, pidió
hacer una inspección.
Me llevaron a enseñar un pozo antiguo que no era el
de la propiedad de Alemán. Pero como yo tenía una
finca cerca del lugar, les pude decir que ese no era el pozo el
que referían las denuncias, añade.
Cuando las investigaciones comenzaron a dar resultados, Alemán
telefoneó al jefe de Córdova, Agustín Jarquín,
el Contralor, y le declaró la guerra: ¿querés
jugar a la bola recia?, entonces jugaremos a la bola recia.
El fuego se atizó con un informe que presentó Córdova,
en el que solicitaba hacer auditorías a varias instituciones
para dilucidar su participación en el uso de fondos usados
para beneficios particulares.
Ese documento aceleró las cosas. Pero, tiempo después,
en el año 2000 cambiaron las reglas y se modificó
la composición de la Contraloría. Como era de esperar,
despidieron a Córdova. Y entonces su lucha cambió
de lugar.
Córdova ya no tenía la investidura legal que le permitía
hacer las investigaciones; pero poseía una nueva arma: la
denuncia en los medios de comunicación.
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