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Tranquilidad
interrumpida
La
zona residencial cercana al INFRAMEN se ha convertido en el blanco
de los robacarros. Antes sólo se llevaban caseteras, dicen
los afectados.
María T. Pérez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Aparentemente, la colonia El Hogar es una de las zonas más
tranquilas en San Salvador.
Sin embargo, el robo y el desmantelamiento de autos se ha convertido
en un verdadero dolor de cabeza para los vecinos.
Para muestra, un botón. Un profesional fue despojado de su
auto frente a su residencia en dicha colonia.
Era el pick up Toyota Hilux, año 76, placas P-66 701. El
robo fue reportado por la víctima el mismo día ante
la unidad de hurto y robo de la Policía Nacional Civil (PNC).
Pero ayer por la tarde aún no sabía ni qué
investigador llevaría su caso.
Sólo en la semana que recién finaliza, los residentes
han sido testigos de tres desmantelamientos y dos robos.
Sin vigilancia
La historia es similar en la colonia La Rábida y Atlacatl,
en el mismo sector.
Los robacarros actúan con toda libertad.
Sus fechorías se facilitan por la facilidad para desplazarse
hacia diferentes zonas.
En pocos minutos se llega de ahí a Mejicanos, Cuscatancingo,
Apopa o diferentes sectores de la capital.
Nosotros casi no vemos los patrullajes de la Policía,
dijo uno de los afectados por el robo de autos.
Expresó que raras veces ven a un policía patrullar
por la zona a pesar de los constantes desmantelamientos.
Se rompió la calma. Según los residentes, el problema
es que las autoridades creen que la tranquilidad es constante.
Pero la realidad es que los rateros llegan, cometen sus fechorías
y escapan.
Luego, vuelve la calma, hasta que llegan otros cacos.
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