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La
nota del día
Ataca Chávez los medios venezolanos
En El Salvador pasamos por un similar proceso: las agresiones de
los comunistas contra los reporteros han ido en incremento, siendo
cada vez más violentas
La estación de TV Globovisión y varias emisoras de
televisión y radio venezolanas fueron atacadas por maleantes
chavistas la madrugada del miércoles, después de que
pocas horas antes las abandonaran los policías que las custodiaban.
La agresión, que destruyó parte de las instalaciones,
no causó víctimas.
Chávez la emprende contra los medios de difusión para
acallarlos y amordazar al país entero. En las manifestaciones
que monta el régimen es usual que las turbas agredan a los
periodistas, a los que acusan de vendidos y mentirosos.
Además el propio Chávez amenaza a los directores y
dueños de los medios venezolanos con suprimirles sus licencias.
No existen dictaduras con diarios ni emisoras libres, ni puede haber
un orden de libertades bajo las dictaduras. Lo uno es absolutamente
contrario a lo otro.
Existen autocracias donde se tolera una cierta libertad de expresión,
aunque a la corta o a la larga se derrumba un régimen de
tal naturaleza, o se transforma en una dictadura totalitaria. En
sus primeros meses tanto los bolcheviques soviéticos en 1917
como Fidel Castro permitieron una medida de independencia a los
medios noticiosos, pero muy pronto se impuso la censura total.
Chávez ha venido incrementando las medidas de presión
sobre los diarios y las emisoras venezolanas. En un inicio los chavistas
(los círculos bolivarianos) se limitaban a insultar
y amenazar a los periodistas; de allí pasaron a los empujones
y bloqueos a los camarógrafos; el siguiente paso fue agredirlos,
romperles equipos, amenazarlos con armas. Posteriormente los apalean
y llegan chusmas a atacar las instalaciones donde aquellos trabajan.
A lo largo de estos hostigamientos, Chávez amenaza a los
medios, a sus directores y a sus dueños en las interminables
peroratas que mantiene en los encadenamientos televisivos.
Al generarse un vacío institucional en Venezuela al ir usurpando
el régimen chavista las competencias de entidades oficiales,
los medios informativos venezolanos se han constituido en el centro
de la oposición.
Comunismo y mordaza son igual cosa
Esto es así porque los ciudadanos han ido quedando indefensos
y es en éstos donde externan su clamor, buscan protegerse
y exponen los atropellos y vejámenes que sufren. Y esa es
la función primordial de la libre expresión: denunciar,
criticar y acusar cuando un régimen sofoca o se inmiscuye
en los canales institucionales de queja ciudadana.
El ataque a las emisoras y a Globovisión, fuertemente censurado
por el secretario general de la OEA y las organizaciones que velan
por las libertades públicas, vuelve irreversible los sucesos
en Venezuela: o cae Chávez, o la Nación se hunde en
la dictadura. Pero es impensable que los ciudadanos no se rebelen
con todos los medios a su alcance contra semejante posibilidad.
El desenlace de la lucha es a corto plazo.
En El Salvador pasamos por un similar proceso: las agresiones de
los comunistas contra los reporteros han ido en incremento, siendo
cada vez más violentas.
Es significativo que hace dos días una delegación
de efemelenistas fue a la Cancillería para pedir que se amordazara
al almirante Molina Tamayo, venezolano refugiado en El Salvador.
Ese mismo FMLN, bajo control del Partido Comunista, contempla en
su programa de gobierno la censura sobre los medios
de difusión como paso previo a imponer la dictadura roja.
Sólo los ciegos dejan de ver la clase de siniestra receta
que se guardan para nuestro país.
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