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Cánticos
y oraciones para la Virgen Morena
Flores,
canciones y hasta frutas recibió ayer la Virgen de Guadalupe,
nombrada por la Iglesia Patrona y Emperatriz de América
Guadalupe Hernández
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| Miles de feligreses católicos se
dieron cita ayer para venerar a la Virgen de Guadalupe, recocida
por sus milagros. Foto: EDH/Jorge Reyes |
Juntando cuentitas de colores, María Mirtala, de 83 años,
logró formar los collares que usó para ir a visitar
a la Virgen de Guadalupe. El colorido vestido de india que portó
lo hizo de retazos.
Para no llegar con las manos vacías, ahorró dos dólares
y le compró flores frescas a su virgencita milagrosa,
como la llama de cariño.
Después de hacer fila por más de una hora y soportando
el dolor de sus cansados pies, logró llegar hasta el altar
que brillaba como el oro, en donde le esperaba la imagen de la Virgen
de Guadalupe. Con su delgadas manos, tocó el santísimo
y se persignó. Ahí dejó toda su pobreza, pero
también su fe.
San Juan Diego, ubicado al costado izquierdo de la majestuosa imagen,
fue testigo del tributo que miles de feligreses le rindieron a la
Santa Patrona.
Las manos de millares de devotos tocaron el altar, en cuyo centro
resalta la imagen de la Virgen, como prueba de su inmenso fervor.
En el centro del templo se formó un altar con todas las flores
que le llevaban a la Patrona. Abundaban las pascuas rojas, rosas
de variados colores, sombreritos y matatas. Hubo alguien
que le llevó naranjas frescas.
Al salir de la adoración, las voluntarias de la Parroquia
de Nuestra Señora de Guadalupe obsequiaban rosas como grato
recuerdo.
Devoción
Los primeros devotos de la Patrona y Emperatriz de América
llegaron cuando los rayos solares aún no despuntaban. La
Ceiba de Guadalupe fue abarrotada por católicos de todas
las edades, quienes, ataviados con los típicos trajes de
indio, rindieron culto a la Virgen Morena.
Los padres de familia se esmeraron para que sus hijos lucieran
lo mejor posible para ir a venerar a la imagen.
A los niños les pintaron barbas y bigotes con carbón
y los vistieron con trajes blancos de manta para imitar al indio
Juan Diego. A las niñas les pusieron trenzas, trajes multicolores
y maquillaron de carmín sus mejillas y bocas.
Adultos de todas las edades también se animaron a vestir
los atuendos típicos, en cumplimiento de promesas y petición
de milagros. La profunda devoción a la Virgen de Guadalupe
se demuestra cada 12 de diciembre, cuando se recuerdan las apariciones
que hizo al indio Juan Diego, en el Tepeyac, nombrado Guadalupe.
Las apariciones a San Juan Diego
La Virgen de Guadalupe se le apareció al indio Juan Diego
un sábado de 1531
Las bendiciones
- Entre misa y misa, el padre José
Escobar, párroco de la basílica Nuestra Señora
de Guadalupe, hizo tiempo para pararse frente al atrio y
rociar agua bendita con unas ramitas.
- Los devotos se aglomeraban para alcanzar la bendición.
Muchos alzaban imágenes, cuadros y otros objetos
religiosos.
- En medio de las bendiciones, el párroco hizo tiempo
para contestar su radio portátil, que no cesaba de
interrumpir sus labores.
- Un Santa Claus aprovechó el día para hacer
buen negocio.
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El más pequeño de mis hijos, ¿a dónde
vas?, preguntó la Virgen María al indio Juan Diego,
cuando caminaba por el cerro Tepeyac, en México, nombrado
Guadalupe.
Por eso se le conoce ahora como Virgen de Guadalupe.
La
historia de las apariciones relata que un sábado de 1531,
a pocos días del mes de diciembre, sucedió la primera
aparición. El humilde y piadoso Juan Diego vio en la cumbre
de aquel cerro a una señora de extraña belleza que
le pidió intercediera ante el Obispo de México para
que le edificara un templo.
Está escrito en los libros de historia de la Iglesia Católica
que la Virgen dijo en esa ocasión: Quiero mostrar y
prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos
los moradores de esta tierra.
En dos ocasiones, el Obispo no confió en Juan Diego e incluso
le pidió señales. Por eso, la Virgen le envió
flores de castilla al Obispo.
Cuando Juan Diego desplegó la manta blanca en que las llevaba,
se dibujó la imagen de la Virgen María. Fue así
como se cumplió el deseo de la Virgen, quien hoy día
tiene su templo y es visitado por miles de sus devotos.
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