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Presumen rencillas entre pandillas como móvil del crimen
Sin resolverse macabro hallazgo

Estupefactos, a muchos aún los afecta el pánico. Nadie sabe, por el momento, dónde está el resto del cuerpo ni cuál es la identidad de la desdichada mujer

Óscar Tenorio
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

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“Recordé los horrores de la guerra”
A continuación el testimonio del policía municipal que vio por primera vez la cabeza y que avisó a la Policía

En la histórica parque Libertad la tranquilidad sólo es una apariencia, frágil y engañosa. Mientras no se esclarezca el crimen de la decapitada, pareciera que su alma en pena persigue a cualquiera de las posibles víctimas, a las temerosas prostitutas y a los inquietos pandilleros.

Ayer, los investigadores lo único que tenían era la información del hallazgo, para intentar armar tan macabro rompecabezas.

Todos se hacen la misma pregunta: ¿Dónde está el resto, el cuerpo? Tan esencial para poder tener una forma, una marca o una cicatriz que los lleve a una identidad.

Lo mismo ha ocurrido en el Instituto de Medicina Legal. Hechas todas la pruebas por los médicos forenses, la cabeza de la mujer está depositada en los fríos contenedores de la morgue.

Hasta el lugar han llegado varias personas que buscan a familiares desaparecidos, pero han salido aliviados al saber que ninguno de los suyos ha tenido una muerte tan horrorosa.

Esa cabeza pertenecía a una mujer muy joven, entre 17 y 20 años. Aún tenía la piel tersa, con el pelo ondulado y teñido de rubio. Ninguna seña especial, como un lunar, tan sólo una marca, “XVIII”, hecha en la frente con un afilado puñal luego de asesinarla.
Se supone que el crimen ocurrió el lunes 9 de diciembre, en horas de la tarde. Casi a la medianoche, la cabeza depositada en una mochila negra, tan común entre los obreros que transitan por esos lugares, fue dejada en el parque.

Escurridizos

La incertidumbre es grande, y aunque aún pululan en los alrededores del parque, las prostitutas parecen agazapadas, unas detrás de otras, defendiéndose. Ellas son muy vulnerables y saben que también les podría pasar lo mismo. Se cuentan y, por el momento, están completas.

En el parque era notable la ausencia de pandilleros de la “Mara 18 o XVIII”, que son los que controlan la zona y otros parques cercanos, según informes de la Policía.

Curiosamente, la zona en donde se encontró una pierna el martes, en las cercanías del barrio Lourdes, también es territorio en disputa entre las maras “18” y “Salvatrucha o XIII”. Aún no se sabe si esta parte del cuerpo y la cabeza pertenecen a la misma mujer.

De ese dominio y esa confusa guerra entre las pandillas se desprende la principal tesis sobre el crimen: Fue cometido en un novedoso y certero ataque al enemigo. De esta manera, la violencia estaría sobrepasando los límites de lo imaginable.

El hecho de dejar la cabeza de una rival en medio del concurrido parque -si así fuera-, tan sólo tendría un mensaje: “¡Cuidense! A ustedes les podría pasar lo mismo”, considera un especialista en pandillas.

Detrás de los apacibles jardines y bajo la sombra de la estatua del Angel de La Libertad, se esconden funestas intenciones, rencillas y dudosas transacciones.

Prostitutas, pandilleros, “coyotes” y rateros conviven junto a los trabajadores honrados y esporádicos visitantes, que tampoco están exentos de peligros.

Todos los que pasan por ese espacio público ven con recelo la banca en la que quedo la cabeza.
Al otro lado del parque, los rumores y especulaciones son tan insistentes como el jolgorio de los pájaros.

Nadie se siente a gusto en ese lugar. La imagen de la decapitada persigue a los presentes con tanta insistencia como el viento.

Investigaciones y otros hallazgos
Para el Fiscal General, Belisario Artiga, la decapitación de la mujer tan sólo muestra los niveles de violencia que afectan al país.
- Informó de que apenas inician las averiguaciones.
- En tanto, en Santa Ana, vecinos de la finca Alpes encontraron los restos de una mano, de un hombre presuntamente. Se cree que el cuerpo está sepultado en ese mismo sector.

 

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