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Chávez a la orilla de un precipicio

Basta con poner un pie en este país para comprender que el presidente de Venezuela Hugo Chávez no se desliza por una cuesta: está a punto de caer en un precipicio.
A Chávez lo tiene cercado una mayoría de venezolanos que le ha colocado veneno puro al lado de su alcoba.

Lafitte Fernández
Enviado especial
Caracas, VENEZUELA

-Internacional
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com

Durante el día, las principales calles de Caracas se colman de manifestantes que se llenan la boca con protestas y maldiciones contra él. Foto EDH /AP

Durante el día, las principales calles de Caracas se colman de manifestantes que se llenan la boca con protestas y maldiciones contra él.

Por la noche, se escucha, hasta el infinito, el sonido de cacerolas que la gente golpea con rabia exigiéndole que se vaya.

En las gasolineras de uno de los principales exportadores de combustibles del mundo, se miran largas hileras de automovilistas cuyos conductores tienen la esperanza de conseguir, al menos, un litro de gasolina. ¡Todo una paradoja!.

Muchos supermercados comenzaron a cerrar ayer sus puertas. En otros, los alimentos comienzan a escasear ante las frenéticas compras de los capitalinos que saben que deben abastecerse porque los tiempos pueden ponerse aún más duros.

La verdad es que aquí todo está trastornado. Nada funciona con normalidad al cerrarse el décimo día de paro nacional.

Con todo lo que pasa en este país, tampoco se puede esperar que la cabeza de los venezolanos trabaje como siempre lo hace.
La mente de los venezolanos es un campo de batalla de ideas y emociones en constante disputa.
A veces pareciera que, aquí, lo único que espera la gente es que ocurra un choque de dos trenes, aunque los vagones de Chávez parecen que se descarrilan desde hace rato.
Los venezolanos están ansiosos, temerosos. Tienen sobradas razones para estar así. Pero, a pesar detodo, no están dispuestos a ceder.

Y en esa postura están no sólo los opositores sino también los chavistas que, cada día, parecen perder terreno.

Quienes apoyan el paro, a lo que más temen es que grupos de chavistas armados los atanquen mientras protestan en las calles.

Prueba de eso es que el desalmado ataque de un portugués, a quienes conectan con el gobierno, que disparó contra una masa de antichavistas y contribuyó a asesinar a cinco personas, amedrentó a muchos.

Pero, ayer se miraron los primeros signos de que, a pesar del miedo y las amenazas, los caraqueños volvían a tomar algunas de las principales vías de esta ciudad.

Cerco bien tendido

A Chávez le tendió, la oposición, un impresionante cerco cuyos efectos se le miran en la cara cuando atiende a los periodistas.
La paralización de la industria petrolera, la principal actividad económica del país; el cierre de puertas de los bancos; el desabastecimiento de alimentos, gas y combustibles, son apenas algunas, de muchísimas, puntas de lanza que lo agobian.

Funcionarios que ocupan importantes cargos en el gobierno anunciaron ayer las renuncias a sus cargos.

A las seis de la tarde también se dijo que los ingenieros y productores de leche de todo el país se sumaban al cerco tendido a los chavistas.
El problema para el gobierno es que, después de diez días, el paro no sólo tiene gigantescas dimensiones sino que, cada día, se engorda más.

A Chávez se le miró ayer, cerca del Palacio Miraflores, haciendo cosas inusuales. Ante el chasquido de algunos de sus asesores, se le acercaron tres niños en diferentes momentos.
Frente a periodistas extranjeros y las cámaras de televisión local, los abrazó y comenzó a hablarles de la Navidad.

A una niña le pregunto sobre lo que le había pedido a Santa Claus. Le respondió que quiere una maleta. La respuesta trasquiló a sus propagandistas: la gente hacía chistes en la calle en el sentido de que la niña lo único que quería era largarse del país.

Frente a un paro que cada día crece en medio de anuncios de sus principales líderes sobre los nuevos sectores de trabajadores y patronos que se adhieren a la protesta contra Chávez, el gobernante venezolano ideó ayer una nueva estrategia.

Los medios de comunicación que controla el gobierno de Chávez comenzaron ayer a repetir la idea de que los coordinadores del paro quieren arrancarle la Navidad a los venezolanos.

Poco después, aparece ante los periodistas. Le acomodan algunos niños a su paso y habla con ellos de la Navidad. La estrategia seguida ayer por el gobierno fue absolutamente evidente.
Mientras todo eso ocurría, los venezolanos apostaban, encerrados en su casas, o haciendo sonar cacerolas en las calles, sobre el tiempo que le queda a Chávez en el gobierno.

Para algunos le quedan horas. Para otros, pocos días. Los más escépticos creen que puede llegar al próximo año.

En medio de esas apuestas, Chávez, y sus principales colaboradores, se empeñan en hacer creer a los venezolanos que la situación la tienen controlada.
Pero, sólo sus correligionarios creen en la postura de los gobernantes porque aquí todos saben que la oposición los está zarandeando.

Uno de los mayores pecados cometidos por Chávez y su gente en los últimos dos días fue enviar a sus brigadas bolivarianas a destruir instalaciones de televisoras y radioemisoras.
Ese hecho ha cohesionado, aun más, a los venezolanos contra su gobierno.
Chávez no pareciera entender que en este país, ante la desarticulación de los partidos opositores, los medios de comunicación se han convertido en las nuevas iglesias de todos aquellos que están contra su gobierno.

Este jueves recorrerán las calles de Caracas una marcha que se solidarizará con los periodistas y medios de comunicación, atropellados, en todo el país, por los chavistas.
Hasta César Gaviria, secretario general de la OEA, salió, publicamente, durante dos días consecutivos, a advertir que las fuerzas del gobierno no debe atropellar a los periodistas ni las instalaciones de televisoras y radios.

Lo peor para Chávez es que los opositores pillaron a colaboradores suyos mientras enviaban mensajes para que acorralaran a medios y periodistas.Resistencia “total”El rostro de Chávez no sólo se mira descompuesto sino que, en medio de su desperación, pidió ayer a sus seguidores que salgan a las calles a defender lo que llama como su revolución.

También cambió su lenguaje y ahora habla de encontrar, en esas calles, la “victoria”.
Eso hace presumir a algunos que, en las próximas horas, podrían producirse nuevos enfrentamientos en las calles entre opositores y chavistas.

Aunque ya, de por sí, las calles de Venezuela están llenas de zafarranchos entre opositores a Chávez y sus más torcidos fundamentalistas, las cosas aquí podrían empeorar.
De todas maneras, nadie espera que, mientras Chávez esté en el poder, este país recobre la cordura.
Las cosas se han delineado de tal manera que el chavismo se ha convertido en un punto sin retorno donde muchos están dispuestos a poner los mártires que sean necesarios.

Ese es el temple que tenían ayer Carlos Fernández, presidente de la organización cúpula que reune a los empresarios, y Carlos Ortega, líder del superpoderoso sindicato de trabajadores petroleros.
Ambos no hicieron ayer ningún esfuerzo por moderar el lenguaje. A Chávez le piden, con vehemencia, que se vaya. A su gobierno le llaman “régimen de terror”. A los colaboradores de Chávez les dicen “saqqueadores”. A la persistencia del gobernante en el poder lo comentan con una frase simbólica: “no jueguen con candela”.

Es tal la virulencia en el lenguaje que se emplea ahora contra Chávez que ambos líderes le llamaron ayer “Dolly”, como la oveja que clonaron hace algún tiempo.
Por qué, les preguntó un periodista. Respondieron porque ya no pueden confiar en él: cuando está asediado se vuelve una oveja pero después arremete e insulta.

Los principales cabecillas del paro dicen que ese movimiento, según sus encuestas, cuenta con el apoyo del 87 por ciento de los venezolanos.

Chávez reaccionó ante esos números e insistió en advertir que se trata de una minoría. Pero, por el opaco brillo de su mirada, pareciera que se encuentra en un severo ajuste de su talla sicólogica. El también está zarandeado.

Libreta de apuntes

- Con varios barcos entorpeciendo la salida de petróleo desde el lago de Maracaibo, Chávez, según se denunció ayer, mandó a traer capitanes cubanos.

Se los pidió a Fidel Castro. Pero, los opositores dicen que no los dejarán cumplir sus tareas.
*En su desesperación por normalizar los envíos de petróleo al exterior, el gobierno de Chávez improvisó algunos capitanes. El plan no pudo salir peor: un inexperto capitán venezolano intentó atracar un barco ruso. El hombre maniobró tan mal el buque que, cuando navegaba directo a estrellarse contra un muelle, lanzó de emergencia el ancla. Ahora la cosa empeoró en el lago de Maracaibo porque no lo pueden mover.

- En el lago de Maracaibo está anclado un buque cubano con 360 mil galones de gasolina para Fidel Castro. Ese es el barco que más vigilan los opositores para que no pueda zarpar.

- Como los bancos cerraron ayer sus puertas, por varias horas, como signo de protesta contra Chávez, el gobierno se ideó un plan: pagarle a los empleados públicos con cheques de bajas denominaciones y de diversos bancos. Creyeron que así atiborrarían las puertas de los bancos. Pero, al descubrirse la maniobra, los empleados públicos reaccionaron contra el gobierno.

- Un militar activo dijo ayer, a El Diario de Hoy: “estamos en una tragedia pero no va a durar siempre. Imagínense, a nosotros nos ponen a jurar por un proceso revolucionario y no por defender a la gente que protesta en la calle”.

- Las protestas con las cacerolas se escuchan, en Caracas, desde las 8 de la noche. El ruido es tal en algunos sectores de la capital que parece que los metales de los edificios traquean.

- Hay algo en común en el lenguaje de los venezolanos, cualquiera que sea el banco en que se encuentre: es durísimo.

- Chávez está tan empeñado en ocultar el papel de Jao Gouveia, el portugués que agarró a tiros a unos manifestantes y mató a varios de ellos, que, en la televisión, habló de pruebas que ni siquiera aparecen en los expedientes.


Cada vez másQuienes están en huelga:

1. Trabajadores petroleros
2. Productores de leche
3. Ingenieros
4.La marina mercante
5. Transportistas de combustible
6. Muchísimos autobuseros y sus organizaciones
7. Instituto de puertos
8. Federación de maestros
9. Colegio de Profesores de Venezuela
10. Varias universidades públicas y privadas
11.Colegio de Licenciados
12. Sindicato de Trabajadores de la educación
13.Colegios privados
14. Una parte importante de los trabajadores públicos
15. Los trabajadores metalúrgicos
16. Federación de empresarios (industriales y comerciantes)
17. Algunas organizaciones de pilotos y controladores aéreos
18. Muchos supermercados cerraron las puertas pero se insiste en no dejar
sin comida a la gente.

 

 

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