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Los
cargos más importantes se descalabraron
La
Fiscalía General de la República sufrió ayer
una nueva derrota en un sonado caso. Las acusaciones más
gruesas contra los procesados se desplomaron. Raúl García
Prieto y Héctor Cristiani enfrentarán los únicos
cargos que sobreviven.
Miguel Ángel Gómez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Tanto García Prieto
como Cristiani y Rais se mostraron satisfechos ayer con la
resolución.
Foto EDH / Alex Sanabria
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¿Fracaso de la Fiscalía? ¿Falta de pruebas
para probar la hipótesis de una investigación en la
sede judicial? ¿Una buena defensa?
Cualquiera que sea la causa que se examine en el caso del Banco
de Fomento Agropecuario (BFA), la resolución del Juez Quinto
de Instrucción de San Salvador sorprendió ayer al
país.
Por lo menos, los fiscales estaban convencidos, y así lo
comunicaron a los periodistas, de que la venta del ingenio El Carmen
representaba un sofisticado fraude en el que participaron banqueros
y empresarios locales.
De acuerdo con las primeras investigaciones, los empresarios Héctor
Cristiani y Enrique Rais se habrían hecho del ingenio El
Carmen a cambio de ¢59 millones, sin que pusieran un céntimo
de sus bolsillos.
Eso lo habrían a través de supuestas maniobras financieras,
sin pagar, siquiera, la prima de ese costoso inmueble.
Al ex presidente de ese banco Raúl García Prieto se
le acusaba de favorecer, desde su asiento de banquero, ese tipo
de negociación.
A todo eso le agregaron que, posiblemente, los tres actuaron unidos
en una alegada asociación ilícita que favoreció
a las sociedades anónimas controladas por Rais y Cristiani.
Esas firmas habrían recibido hasta ¢42 millones como
capital de trabajo para la industrialización de la caña,
sin que pusieran, a la orden del banco, garantías importantes.
A pesar de ello, el juez Blanco desplomó ayer las pruebas
y las principales tesis de los fiscales al establecer, entre otras
cosas, que:
1. Cristiani y García Prieto no mantenían ninguna
asociación ilícita o, por lo menos, no la pudo probar
la Fiscalía General de la República.
2. Que ninguno de los imputados defraudó a la economía
pública, en el sentido de extraer del BFA ganancias por ¢24
millones, suma en la que se habría establecido el supuesto
perjuicio.
Más posturas
3. El juez Blanco determinó que sólo Raúl García
Prieto, ex presidente del BFA, y Héctor Cristiani podrían
ir a juicio por los delitos de cohecho propio y activo (en otras
palabras, cree que García habría recibido dádivas
de Cristiani mientras permaneció en el cargo).
A pesar de esto último, nada significa que los dos son responsables
de ese delito.
En el futuro, si el asunto judicial trasciende, los fiscales deberán
usar sus mejores armas para probar eso último.
No es posible pensar que los fiscales obtuvieron ayer un éxito
judicial.
Por el contrario, las causas principales se les cayeron durante
las audiencias públicas celebradas en los últimos
días.
La resolución adoptada ayer por el juez Blanco podrá
ser apelada por los fiscales.
Pero, independientemente del camino técnico- jurídico
que sigan para examinar, en otro estrado, las pruebas, recibieron
una derrota y un fuerte campanazo de alerta.
El caso del ingenio El Carmen siempre se planteó a los periodistas
como una espectacular seguidilla de errores cometidos en el BFA
para favorecer personas y sociedades anónimas.
A los anteriores propietarios del BFA les entregaron, entre 1995
y 1998, créditos hasta por 359 millones de colones.
Esa deuda se fijó, más tarde, en 85.5 millones de
colones, aunque el banco sólo tenía una garantías
hipotecaria por 18.8 millones y una garantía prendaria sobre
la producción de azúcar y melaza.
Ante eso, el ingenio pasó a manos del BFA y, posteriormente,
a manos de las sociedades controladas por Rais y Cristiani.
Los abogados defensores de ambos alegaron, después de que
se bajara el supuesto perjuicio a ¢24 millones, que todos lo
que rodeaba el caso significaban obligaciones mercantiles que no
podían examinarse en estrados penales.
En parte, la decisión del juez blinda esa postura y pone
en entredicho las tareas de los fiscales que, sin duda, apelarán
la decisión.
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