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Dos niños quemados por los “silbadores”

La Navidad también trae accidentes ocasionados por la pólvora. Los dos primeros casos ya están en el Bloom.

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Juan se recupera de las quemaduras ocasionadas por silbadores que se metió en los bolsillos.
Foto EDH / Nelson Dueñas

Dos niños que sufrieron graves quemaduras en sus piernas y muslos, ocasionadas por “silbadores”, se recuperan en el servicio de Cirugía Plástica del hospital de niños Bloom.

Juan Carlos y Gerson no provienen del mismo lugar, ni siquiera se conocen, pero tienen cosas en común: ambos sufrieron quemaduras grado 3 (afecta todas las capas de la piel) al encenderse los “silbadores” que guardaban en sus bolsillos.

A la misma hora que Gerson, de 10 años, se encontraba en el quirófano del hospital Bloom, Juan Carlos, de 11 años, relataba lo sucedido el 24 de noviembre de este año.

“Íbamos a jugar fútbol, a unas cinco cuadras de la casa, y siempre que metíamos un gol encendíamos unos silbadores para celebrar”, comentó el niño.

Con el dinero que sus padres le daban para sus gastos de la semana, Juan Carlos compró los silbadores en una tienda, también pidió una cajetilla de fósforos para encenderlos.

Al ir a jugar, el niño metió los silbadores en el bolsillo del pantalón y comenzó a correr hacia la cancha. La fricción y el movimiento provocaron que se encendieran.

Asustado por el ruido, el olor y el dolor, Juan Carlos se quitó al momento sus pantalones, pero el daño ya estaba hecho.
“Basta sólo un segundo para que las quemaduras por pólvora causen destrucción en todas las capas de la piel (epidermis y dermis)”, explicó el Dr. Manuel Bonilla, cirujano plástico del Bloom.
Las llamas habían ocasionado quemaduras profundas en muslos y cara interna de la pierna izquierda.

El especialista explica que las quemaduras por pólvora, por lo general, son grado 3 (cuando la lesión afecta las capas de la piel), ya que son casi 300 grados centígrados a los que se expone la piel.

“Estas quemaduras, casi siempre, requieren para su tratamiento un injerto de piel”, explicó Bonilla.
Juan Carlos fue remitido del hospital de Suchitoto, Cuscatlán, donde ya los médicos habían limpiado el área afectada, la cual necesitaba un trasplante de tejido.

Las quemaduras con este tipo de pólvora son más comunes en niños cuyas edades varían entre los 10 y 12 años.

De igual forma, Gerson sufrió lesiones en la misma parte del cuerpo.
En la sala de operación se logró injertarle aproximadamente el 5 por ciento de la superficie corporal.
Las personas que luchan por tratar de evitar este tipo de accidentes están preocupados por la falta de regulación en la venta de pólvora, ya que ésta se puede conseguir en cualquier lugar.

En esta temporada, el hospital Bloom reporta entre 25 y 40 casos de niños quemados por pólvora.
Estos casos, en apariencia, son pocos, debido a que al centro asistencial llegan solamente los más críticos, pero la cantidad de niños quemados por pólvora que se atienden en otros hospitales y centros asistenciales es mucho mayor.

 

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