| |

La
nota del día
Se avecina la caída de Hugo Chávez
Es demasiado tarde para que Chávez se sostenga, pues puede
engañarse a parte de la gente todo el tiempo, pero no a toda
la gente todo el tiempo
Hoy martes en Venezuela no abrirán los bancos, es mayor
el desabastecimiento de los supermercados, está paralizada
la industria petrolera y hay una aguda escasez de gasolina. Al progresivo
paro de negocios, fábricas, oficinas y empleados de todos
los sectores, se agregan el Metro, los transportes, los sindicatos
y actividades económicas básicas.
El paro sigue a la matanza en la Plaza Altamira, donde unos pistoleros
contratados por secuaces de Hugo Chávez dispararon contra
una manifestación, causando tres muertes y más de
treinta heridos. La manifestación, a su vez, fue la respuesta
ciudadana a los ataques chavistas contra dos diarios y varias estaciones
de radio y televisión, perpetrados como represalia por informar
de previas demostraciones públicas.
El dictador, una grotesca combinación de mesianismo, estupidez
y fanatismo comunista, está llegando al extremo de la pita,
al final de una farsa en la que pisoteó la democracia, vandalizó
el Estado de Derecho, está llevando a la ruina al país
y ha hecho mofa y burla de la memoria del Libertador Simón
Bolívar. Apoyado por el voto de una mayoría engañada
de sus connacionales víctima de la demagogia desenfrenada
de Chávez, de su venta de ilusiones el tirano ha ido
concentrando en sus manos todos los poderes del Estado, desde la
Presidencia hasta la Corte Suprema, pasando por la Legislatura.
Mediante referendums, votaciones amañadas, engaño
respecto a la intención tras sus movidas y la amenaza a quienes
le oponen, Chávez desmanteló la sustancia de las sociedades
democráticas. La institucionalidad venezolana se ha sustituido
por un cascarón sin contenido.
Bonaparte dijo que las bayonetas sirven de mucho, pero no para sentarse
en ellas. Chávez, como en su momento un aprendiz de dictador
aquí en el país, ha venido corrompiendo militares
para usarlos de sostén de su dictadura. En los cuadros corruptos
del Ejército es donde reside la base de su poder. Pero Chávez
tampoco piensa darle largas a ese Ejército, pues desde que
llegó a la Presidencia ha ido formando los cuadros de lo
que serían milicias populares, el nuevo Ejército comunista
a la usanza del cubano.
No salgan corriendo tras banderas rojas
La calle se salió del control de Chávez, a causa del
gigantesco repudio a su régimen y pese a las bandas de matones
y criminales que viene desplegando contra la gente, los llamados
círculos bolivarianos. Estos círculos
bolivarianos equivalen a las Sturmtruppen de los
nacional socialistas de Hitler, a los defensores de la revolución
de Castro y a las turbas divinas del sandinismo. Fuerzas
de choque que a punta de garrote, cuchillo y bala buscan silenciar
y liquidar a la oposición. Lo que serán los vástagos
de la BRES si las autoridades no hacen respetar la ley.
Es demasiado tarde para que Chávez se sostenga, pues puede
engañarse a parte de la gente todo el tiempo, pero no a toda
la gente todo el tiempo, lo que se comprueba con el 91 por
ciento de opiniones contrarias al déspota según las
mediciones de ayer.
Lecciones hay para todos en esta tragedia venezolana. Las hay muy
importantes para el populista Lucio Gutiérrez, de Ecuador;
Lula da Silva, otro demagogo comunista, como para los radicales
de izquierda y sus seguidores en veinte y tantas naciones del Hemisferio
Occidental. Las hay para los incautos y los irresponsables que creen
en los mercaderes de ilusiones. Las hay para los que se abstienen
de votar en elecciones.
|
|