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Dos
jóvenes heridos por pandilleros
San
Miguel. Las pandillas mantienen desesperados a los migueleños.
Ayer, un nuevo hecho violento envió a dos personas al hospital.
Las autoridades buscaban a los culpables
Evelyn Granados
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| En un centro asistencial de San Miguel,
fueron atendidos ayer un menor y un adulto que resultaron heridos
de bala. Foto: EDH/Evelyn Granados |
Simple. Exigieron a sus víctimas que les entregaran el dinero
y, al negarse, les dispararon. Es una escena ya demasiado frecuente
en ciudades de la zona oriental. Ayer, las víctimas fueron
Pedro Hernández Medrano, de 32 años, y Adonay Francisco
Velásquez, de 16.
Ellos transitaban a las cinco de la tarde sobre la calle principal
de la colonia La Confianza, en la cabecera departamental. Ahí,
dos sujetos los interceptaron y amenazaron con armas de fuego, en
un aparente intento de asalto.
Las investigaciones iniciales de la PNC indican que las víctimas
trataron de impedir que les robaran, por lo que los sujetos, a quienes
varios vecinos identificaron como pandilleros que operan en la zona,
les dispararon.
Testigos relataron que, luego del ataque, los delincuentes huyeron.
Las víctimas quedaron tendidas en el suelo, pero luego fueron
auxiliadas y llevadas a un centro asistencial.
Algunas personas expresaron que los atacantes son conocidos como
El Guara y El Topo.
El sector en que se produjo el hecho es de persistencia delincuencial.
Las maras hacen lo que quieren, lamentó
un poblador al expresar que la presencia policial de poco sirve,
ya que en cuanto los agentes se alejan, ellos continúan con
sus fechorías.
En el hospital, los médicos explicaron que cada una de las
víctimas presentaba una lesión de bala en el tórax,
pero que su condición era considerada estable.
Peligro
La PNC montó un amplio operativo en la colonia La Confianza,
en busca de los atacantes, pero las pocas personas que brindaban
información tenían miedo. Es el mismo factor que impide
a muchos otros colaborar con las autoridades.
En la noche, las acciones policiales continuaban sin ningún
resultado. Los agentes aún esperaban localizar a los delincuentes,
a quienes consideran ya identificados.
Pero también lamentaban la falta de apoyo de los vecinos.
Muchos saben quiénes son, dónde viven, pero
callan, explicó un agente. A su juicio, si los vecinos
quieren tranquilidad, la primera forma de lograrla es colaborar
con las autoridades. La denuncia y la declaración oportuna
son las mejores armas de los ciudadanos, concluyó.
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