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En
sintonía con Dios
El amor en obras
Por el padre Eugenio Hoyos
email: FatherHoyos@ utinet.net
El
pasado fin de semana y por espacio de un mes llegó a El Salvador
un grupo de médicos, enfermeras, voluntarios de las organizaciones
benéficas de Marcelino Pan y Vino (MAPAVI) a ayudar y asistir
hospitales en El Salvador. En representación internacional
Cross Link estarán atendiendo al público de varias
regiones más pobres del territorio salvadoreño. Además
llegarán varios contenedores cargados de medicinas, implementos
médicos y de emergencia que serán repartidos en los
lugares más pobres y necesitados.
Esta es una muestra más de nuestra solidaridad para quienes
lo necesitan. Esta gran obra humanitaria es posible a la generosidad
de cada persona que entiende ese sufrimiento de los demás
y que en el pasado ha experimentado lo que es el dolor, la pobreza,
el desprecio, la discriminación, y la falta de oportunidades.
Además, el que ayuda a otro tiene muy claras las enseñanzas
del Evangelio de amar al prójimo haciendo obras como Nuestro
Señor Jesucristo las realizaba, sanando a los enfermos, dando
esperanza a los moribundos, dando pan a los hambrientos, etc.
El mundo dejará atrás la violencia y las guerras cuando
cristianamente entendamos el amor a Nuestro Señor y el sufrimiento
del hermano. Lo único que queda grabado en la vida eterna
son las buenas obras. Lo demás desaparece. Un ejemplo de
ello es Roma, ya que desde su fundación ha sido una ciudad
extraordinariamente importante.
Muchos gobiernos han caído, muchos pueblos han desaparecido;
civilizaciones han cambiado; terribles guerras han azotado y Roma
sigue en pie, llena de grandeza, fuerte, y eterna. La Ciudad de
las Siete Colinas está allí. Todo camino me lleva
a ella. Una persona que se propone a visitarla lo logra. Es una
ciudad que sobresale. Dios, a través de su Providencia, la
ha colocado para que todo el que quiera y pueda la conozca, la tenga
y la disfrute.
Los caminos ya están hechos.No tenemos derecho a cambiarlos.
Hemos de caminar por ellos llenando sus condiciones, aquello que
el camino tan especial nos exige. Buscando siempre en nuestro caminar
a Dios, procurando servirle, amándolo como El quiere ser
amado.
Si caminamos así, llegaremos a la Jerusalén celestial,
escogiendo cualquier camino en cualquier estado, en cualquier trabajo,
en cualquier profesión, en cualquier edad, en cualquier situación
económica. Todo va a depender que queramos llegar. Haz algo
positivo y noble por quien lo necesite.
¡Piensa positivo y busca a Dios!
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