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¡Arriba,
Peter!
El
músico revive romance con los mexicanos durante su primer
concierto en la Capital
México
Agencias
Escenarios
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
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| Gabriel erizó la piel de 10 mil personas
con "Secret World", a la que dio vida bailando en
una alegre ronda junto a sus músicos.
Foto: AP |
Como los viejos amores, que después de no saber del otro
durante años vuelven a entenderse con una mirada, Peter Gabriel
supo revivir el antiguo romance con su público mexicano,
con música nueva, simple, y recuerdos cálidos.
Diez años después, la pasión, el deseo y la
ternura se volvieron a levantar con la música de UP, nombre
de su último disco, y sin pretender fascinar con ritmos contagiosos
tuvo intuición suficiente para conmover con música
suave y letras que hablan de todo aquello que no sabe del tiempo:
la luna, la lluvia, el cielo o el amor.
El Auditorio Nacional de México no necesitaba demasiado para
conmoverse. Un "¡Hola, México!" despertaría
un griterío, la aclaración de que habría canciones
"viejitas" levantaría aplausos.
Gabriel erizó la piel de 10 mil personas con "Secret
World", a la que dio vida bailando en una alegre ronda junto
a sus músicos, sabios para seducir con su virtuosismo en
este primer concierto del Growing Up Tour.
Vinieron "Red Rain", "My Head Sounds Like That"
y "Animal Nation" bajo una atmósfera acuática,
colmada de azules y violetas que tímidamente interrumpían
la oscuridad.
Cuando el concierto rayaba la hora, llegó el agua, uno de
sus elementos símbolo de su renacimiento musical. Gabriel
apareció en el escenario en una majestuosa burbuja transparente,
en cuyo interior avanzó rodando por el escenario.
Las miradas, atrapadas por el loco Gabriel que retornaba con las
ocurrencias de sus años de apogeo, se dejaron ir con "Growing
UP", el emblema de su vuelta a los escenarios sin que importe
demasiado el paso del tiempo.
Desde su burbuja transparente, cantando fuerte y saltando sin parar,
Peter aclaró a su gente que se ocultó durante una
década para cargar energía y crear sin necesidad de
ser portada de revista.
La gente gritó y bailó en momentos de euforia. Pero
la pausa también tuvo su valor. Y es que el primero de sus
tres conciertos en el Auditorio tuvo por momentos una atmósfera
íntima: luces mínimas, acordes ligeros y teclados
con texturas sacadas de la naturaleza.
El británico fue un hombre austero. Saco, pantalón
y camisa negros. Ojos serenos. Hoy, con poco pelo, una abdomen prominente
y movimientos controlados, propios de un hombre que supera el medio
siglo, el rockero parece no saber demasiado de ese asunto llamado
vanidad.
"Sledgehammer", poco antes de la conclusión, destruyó
la pasividad de algunos cientos que preferían el asiento.
Ahí sí, todos a saltar, a vibrar, con su Gabriel entrañable,
antes de decir adiós hasta quién sabe cuándo.
Llega muy alto
- Número de canciones: 18 y dos encores
-Las más coreadas: "Solsbury Hill" y "Sledgehammer"
- Músicos en escena: seis
- La frase que más repitió en español: "¡Muchas
gracias!".
- La sorpresa: Se metió en una esfera de plástico
al interpretar "Growing Up" y dio varias vueltas. En "The
Barry Williams Show", en la que se burla de los "reality
shows", tomó una cámara y actuó como si
estuviera filmándose.
- Duración: 2:02 horas.
- Detalle: Pidió que le tradujeran al español las
introducciones de sus canciones y las iba leyendo antes de cada
tema.
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