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Inauguran
la Tierra Prometida
Si
usted desea ayudar a estos niños y contribuir a la ampliación
del albergue, puede llamar a la Fundación Exodo al teléfono
263-4636.
Mauricio Vásquez Acosta
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Decenas de niños rescatados por la Fundación Éxodo
de la orfandad, el abandono, del malatrato y de los vicios está
de fiesta por haber inaugurado su nuevo hogar: Tierra Prometida.
El nuevo albergue, ubicado en el kilómetro 31 de la autopista
que conduce a Comalapa, es el nuevo hogar de 48 niños y niñas
y consta de dos casas hogar.
Las nuevas instalaciones de Tierra Prometida son un
sueño hecho realidad para los niños y los directivos
de la Fundación Éxodo, que en los últimos seis
años ha trabajado incansablemente por reintegrar a la vida
social a los infantes que los necesitan, dándoles techo,
alimentación, educación y, sobre todo, amor.
En dichas instalaciones, los hogares Moisés y
Deborah, los menores reciben los servicios de salud,
educación académica y oportunidades para integrar
grupos de danza, música y teatro.
El donativo del terreno lo hizo doña Mercedes Ventura de
Lazo, quien se enteró de la necesidad de un local propio
para los hogares de la Fundación Éxodo al leer un
artículo en esta sección.
Los planos fueron donados por la firma Servicios Consolidados, S.A.
de C.V., del arquitecto Roberto Paredes Martel. A esta noble causa
se unió de inmediato Avance Ingenieros, que se encargó
de construir la obra.
Me gusta vivir aquí
Fue la mano de Dios la que hizo realidad este milagro. Nuestro
Creador hizo posible que estas personas que tienen el corazón
de azúcar y un alma de pan pudieran unir esfuerzos para darles
un hogar a estos angelitos rescatados del sufrimiento, afirma
el licenciado Rafael Mejía, director de la Fundación.
En las casas hogar, a los pequeños se les brinda también
asistencia sicológica, valores culturales y religiosos.
Las casas hogar funcionan con programas de padres sustitutos, donde
cada niño encuentra amor fraternal y están compuestas
de sala, comedor y dormitorios.
En el acto de inauguración, al que asistieron el presidente
de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Elías
Antonio Saca; el ministro de Educación, Rolando Marín,
y la ingeniera Patricia de Parra, los niños hicieron un derroche
de alegría por su nueva casa.
Aquí nos tratan bien y todos somos hermanitos. Me gusta
vivir aquí, dijo uno de los niños mientras comía
su refrigerio.
Por su parte, la ingeniera de Parra manifestó que este
albergue es una muestra de lo que se puede hacer si se unen esfuerzos
en favor de la niñez. Estos niños tienen la oportunidad
de ver el rostro de un mundo mejor, donde se les quiere y se les
protege. Eso ganatiza, en gran medida, que serán hombres
y mujeres de bien.
La labor de la Fundación Éxodo es supervisada por
el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (ISPM),
y los fondos para el mantenimiento de sus programas de ayuda los
recibe a través de donativos y del denominado Plan
Padrino, que consiste en que usted puede apadrinar a un niño
a través de una cuota mensual, compartir con los infantes
los fines de semana y obtener un reporte de los progresos educativos
del niño, como fruto de la ayuda que usted brinda.
Gracias a los salvadoreños de buen corazón,
hemos dado un paso importante para tener estos dos hogares, pero
queremos que más niños se beneficien de este proyecto.
Con la ayuda de usted y de Dios vamos a lograrlo, dijo el
licenciado Mejía al finalizar el acto.
recuadro
Lo que falta por hacer
En los próximos años, la Fundación Éxodo
buscará los recursos económicos para construir el
complejo de nueve hogares más, que podrán albergar
a 20 niños cada uno.
* Una plaza central llamada Patio Los Naranjos.
* Escuela y biblioteca, desde parvularia hasta plan básico.
* Tres talleres vocacionales.
* Sección de salud.
* Salón de usos múltiples.
* Canchas de fútbol y de baloncesto.
* Dirección y administración.
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