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La economía e Iraq
El especialista en sondeos John Zogby rastrea el ánimo
de los estadounidenses. Sus clientes quieren saber qué interesa
a los electores.
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El Diario de Hoy
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La respuesta es rotunda: La economía y la guerra,
con la sanidad, las pensiones y la educación en un segundo
término. Según el Pew Research Center, el 55%
de los electores quieren conocer las propuestas económicas
de los candidatos y sólo el 7% se interesa por sus posiciones
sobre Iraq.
Los republicanos, dirigidos por George W. Bush y por el estratega
electoral de la Casa Blanca, Kart Rove, lo han apostado todo a carta
de la seguridad nacional. Los mensajes sobre Iraq y el terrorismo
han arrinconado el debate económico, pese a los esfuerzos,
no muy lucidos, de los demócratas. Bush y Rove confían
en que la popularidad presidencial, el miedo de la población
desde los atentados del 11 de septiembre y la reputación
republicana de manejar la política internacional mejor que
los demócratas, sean el factor determinante.
Rove cree, como otros analistas, que la incapacidad demócrata
para presentar alternativas (no han sido capaces de decir si están
a favor o en contra de la reducción de impuestos impulsada
por Bush) neutralizará el factor económico.
Pero eso no está del todo claro. Los estadounidenses podrían
mostrarse más pesimistas de lo que indican los sondeos. El
índice de confianza de los consumidores bajó 14 puntos
en octubre y se situó en el nivel más bajo desde 1993,
y las estimaciones recogidas por The Economist apuntan a que podría
existir una corriente subterránea de descontento con la gestión
económica que, de concretarse, favorecería a los demócratas.
Voto hispano es capaz de cambiar el rumbo
El 49% de los hispanos se declara simpatizante demócrata
y un 19% es partidario de los republicanos
Los más de 35 millones de hispanos en Estados Unidos están
en condiciones de convertirse en una fuerza que puede cambiar el
panorama polítco. Su voto es decisivo en tres grandes estados,
California y Tejas -donde representan un tercio de la población-,
y Florida, donde son un 19%. Pero también juegan un papel
importante en otros seis: Arizona, Nuevo México, Illinois,
Nevada, Nueva York y Nueva Jersey. Y pueden influir los resultados
de Carolina de Norte, Georgia, Ohio y Arkansas, estados en los que
la presencia hispana ha crecido a ritmo vertiginoso en los últimos
años.
El poder de la demografía ha convertido a los hispanos en
el bloque de electores más codiciado de Estados Unidos. Los
cortejan tanto demócratas como republicanos, y aunque no
han entregado su lealtad a ninguno sintonizan mucho más con
los demócratas y éstos a su vez tienen puesto su horizonte
en el llamado latin boom, señalan los analistas.
En opinión de Roberto Suro, director del Pew Hispanic Center,
resulta difícil situar a los hispanos en una categoría
concreta debido a su ambivalencia ideológica.
Son progresistas en asuntos económicos, conservadores en
los sociales -como el aborto o el divorcio- y al mismo tiempo favorecen
el aumento de impuestos y del gasto público, posiciones que
están tradicionalmente asociadas en EE.UU. con la plataforma
demócrata.
Un 49% se autodenomina demócrata, un 20% republicano y un
19% se considera independiente, según revela un sondeo a
gran escala sobre preferencias políticas hispanas realizado
por el Pew Center.
En lo que coinciden las tres cuartas partes de los hispanos de Estados
Unidos, según una encuesta de New Democratic Network, es
en querer acumular poder político, en lugar de
limitarse a prestar su voto.
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