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Empresarios
acusan a mandatario guatemalteco
Neuralgias regionales por aventuras de Portillo
Los
empresarios y Gobiernos de la región están preocupados
por la decisión de Guatemala de negociar un acuerdo comercial
con Brasil. Consideraron que la medida podría afectar las
negociaciones con Estados Unidos
Lafitte Fernández
Enviado Especial
San José
Negocios
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El gobierno guatemalteco de Alfonso Portillo se ha convertido en
una tragicomedia para el resto de Centroamérica en momentos
en que los cinco países se preparan para negociar, desde
enero próximo, un tratado de libre comercio con Estados Unidos.
En uno de los principales hoteles de esta capital, existían
ayer hasta apuestas para tratar de descifrar las claves que llevaron
a Portillo a anunciar, hace apenas cuatro semanas, que negociarían,
por separado, y sin tomar en cuenta a las restantes naciones del
área, un tratado similar con Brasil.
Algunos toman el anuncio guatemalteco como un reto hacia Estados
Unidos porque, en sus caras, dijo al gobierno de Portillo que su
gobierno apestaba a corrupción.
Obviamente utilizaron un lenguaje que pedía que investigaran
las denuncias en esa materia realizadas por periodistas guatemaltecos
que, al fin y al cabo, significaron siempre un ataque estadounidense
a Portillo.
Desafío
Otros creen que la nueva aventura brasileña de Guatemala
es un desafío a los empresarios guatemaltecos con los que
Portillo mantiene toda suerte de pulsos y broncas.
Pero, lo que pocos entienden es como un gobierno anuncia la negociación
de un tratado de libre comercio (cualquiera que sea la modalidad)
con Brasil, sin el apoyo de los empresarios de su país que,
al fin y al cabo, son quienes exportan e importan bienes.
Quizá por eso, al salvadoreño Elías Antonio
Saca, quien además de presidir a la ANEP, lidera la Federación
de Empresarios de Centroamérica (Fedepricap), le tocó
ayer cargar, en San José, con un costal lleno de críticas
a Portillo.
Vemos con profunda preocupación, dijo Saca, el anuncio
guatemalteco. Con eso sólo se puede entorpecer la integración
centroamericana y con eso también se desoyen las decisiones
de los presidentes centroamericanos en esa materia, dijo.
En Guatemala ya nadie sabe lo que ocurre allí. Se desconoce
si el tratado con Brasil lo apoya Portillo, o simplemente es una
aventura diplomática de su Canciller en la que los brasileños
estarían involucrados.
Enrique Lacs, quien representó ayer, en San José,
a los empresarios guatemaltecos, recordó que todo tratado
de libre comercio debe tener un interés económico
y debe estar técnicamente sustentado. Ese no es el
caso de lo que se pretende hacer con Brasil, aseguró
Lacs.
La posición casi kafkiana de Portillo sorprende a todos.
Incluso, el propio ministro salvadoreño de Economía,
Miguel Lacayo, dijo a El Diario de Hoy que Centroamérica
debe coordinar esfuerzos y vigorizar los pasos que ha dado hacia
la integración y no anunciar una nueva negociación
con Brasil. Lo que preocupa a los centroamericanos, incluidos los
empresarios de Guatemala, es que se aprueben rebajas arancelarias
que torturen a los hombres de negocios de ese país.
Se teme, por ejemplo, que Portillo, como herencia de su abierta
lucha contra sectores empresariales de su país, inunde a
Guatemala de pollo y azúcar brasileños.
Portillo también permitiría el ingreso de otros productos
sudamericanos para tratar de golpear, en una medida insólita,
a los empresarios de su propio país a quienes les declaró
una guerra hace bastante tiempo.
En San José se comentaba que una de las mayores preocupaciones
es que, en medio de un ambicioso proyecto de integración
aduanera, Guatemala le abra las puertas a una economía gigantesca
como es la brasileña. Costa Rica hizo lo mismo, desde
hace algún tiempo, con paises del Caribe. La diferencias
es que esas economías no son tan desafiantes como la brasileña,
se comentó a El Diario de Hoy.
Quizá la única oportunidad de entender el nuevo camino
de Portillo se produzca el 13 de diciembre cuando los gobernantes
centroamericanos se reúnan para ratificar las actuaciones
conjuntas que sostendrán ante el gobierno de Bush.
Los murmullos crecieron en San José cuando el gobierno guatemalteco
no envío ni a su ministra de Economía ni a su Viceministro
a las negociaciones. Simplemente enviaron a Antonio Cerezo, un funcionario
de tercera categoría que se encarga de asuntos de integración.
Después se aclararía que los principales responsables
de la economía guatemalteca debían comparecer ante
el Congreso de ese país, en medio de severas acusaciones
que se le hacen al gobierno de Portillo.
Los empresarios centroamericanos están claros que los asuntos
principales del Tratado de Libre Comercio que se negociará
con Estados Unidos lo manejan dos hombres: Miguel Lacayo, ministro
de Economía de El Salvador, y Alberto Trejos, el joven ministro
de Comercio Exterior de Costa Rica.
En los pasillos del hotel, también se murmura que Costa Rica
es mas fuerte en el equipo negociador y en los técnicos que
cumplen esa misión pero que, las grandes decisiones políticas,
las encumbran el presidente salvadoreño Francisco Flores
y su ministro MIguel Lacayo.
Los empresarios, incluyendo los guatemaltecos, están muy
molestos con el gobierno de Portillo por la travesura que intenta
hacer al tratar de negociar un tratado, separado, con Brasil.
Lastima que Estados Unidos ya no está de acuerdo en
quitar gobernantes por la vía rápida. De lo contrario,
ya se lo habrían fumigado,dijo un empresario a El Diario
de Hoy.
*Tema obligado después del café: muchos periodistas
salvadoreños están mas capacitados para manejar temas
económicos que muchos colegas costarricenses. Se nota en
el desarrollo de las ruedas de prensa.
* Los organizadores de una rueda de prensa en la que participaron
los viceministros de Economía del área cometieron
un error que corrigieron, a ultima hora: primero colocaron la bandera
de Panamá y después la quitaron, apresuradamente.
*Centroamérica debe limpiar muchas cosas. Por ejemplo, la
protección que se hace en Costa Rica, antitécnica
y personal, a un productor de pollos. Todos los costarricenses saben
que esa protección tiene un solo nombre y un apellido y que
la negocian los dos partidos tradicionales, desvergonzadamente.
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