| |

Elecciones en EE.UU. en la recta final
En las elecciones del martes, los estadounidenses votarán
a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a 34
de los 100 senadores
SAVANNAH, EE.UU.
SERVICIOS CABLEGRAFICOS.-
El Diario de Hoy
internacional@elsalvador.com
El
presidente George W. Bush inició ayer una agitada gira de
campaña para las elecciones generales del martes, instando
a los estadounidenses a que salgan a votar.
El periplo llevará al mandatario a 10 estados en tres días
para ayudar a los republicanos a tomar control del Congreso y mantener
a su hermano como gobernador de Florida.
Haciendo campaña en Blountville, en el estado de Tennessee,
y luego en Atlanta y Savannah, ambas en Georgia, Bush instó
a los republicanos a que lleven a sus amigos y vecinos a las urnas
para que su partido mantenga el control de la Cámara de Representantes
y recupere el Senado actualmente bajo el dominio demócrata.
Bush pasó la noche del sábado en Tampa, Florida, donde
trataría de ayudar a su hermano, el gobernador Jeb Bush,
a enfrentarse a un inesperado desafío representado por su
rival, Bill McBride, en un resultado prioritario para los demócratas.
Intenso recorrido
En Blountville, Bush trató de ayudar al republicano Van Hilleary,
quien está cabeza a cabeza en la carrera por la gobernación
con el demócrata Phil Bredesen, ex alcalde de Nashville.
Ya estamos cerca de las elecciones y es hora que salgan a
votar por el próximo gobernador de Tennessee, Van Hilleary,
dijo Bush ante una muchedumbre que colmó un hangar de un
aeropuerto local y donde también apuntaló al republicano
Lamar Alexander para su carrera en el Senado contra el demócrata
Bob Clement.
Con las elecciones presidenciales del 2004 a la vista y recordando
su estrecha victoria en el 2000, cuando derrotó al demócrata
Al Gore en el propio estado de éste, en Tennessee, Bush agregó:
Siento un cariño especial en mi corazón por
Tennessee, ustedes saben qué es lo que quiero decir.
Luego visitó Atlanta y Savannah, donde apoyó la candidatura
del congresista republicano Saxby Chambliss contra el senador demócrata
Max Cleland, exhortando a todos los ciudadanos, no sólo a
sus correligionarios, para que salgan a votar.
El presidente concluye el día con un mitin en Tampa, campo
de batalla de la disputada elección presidencial del 2000
que envió a Bush a la Casa Blanca, pero que dejó un
amargo sabor a los demócratas, deseosos ahora de vengarse
con su hermano, quien busca la reelección como gobernador
de Florida.
11 escalas
en el viaje que lleva al presidente Bush a los estados donde la
batalla por el Senado se prevé muy reñida, como Georgia,
Minnesota, Dakota del Sur, Missouri y Arkansas.
Objetivos principales
Un triunfo de los candidatos que el presidente Bush pretende ayudar
lograría borrar la ventaja de un escaño que mantienen
los demócratas en la Cámara de Representantes y ponerla
en manos de los republicanos.
También pretende ayudar a algunos de los republicanos que
enfrentan más riesgo en sus aspiraciones a la Cámara
de Representantes, como John Shimkus en Illinois y Jim Leach, de
Iowa, cuya elección es crucial para las esperanzas republicanas
de mantener o ampliar su mayoría en la cámara.
La lucha por Florida
En un sondeo publicado esta semana, el joven gobernador Jeb Bush
tenía una ventaja de ocho puntos sobre Bill McBride, un veterano
de Vietnam que renunció a su participación en el mayor
bufete de abogados del estado para presentar su candidatura. Sin
embargo, el gobernador de Florida no quiere correr riesgos.
McBride logró avances tras su sorprendente victoria sobre
la ex fiscal general Janet Reno en las primarias demócratas
de septiembre, pero perdió ímpetu después de
que Jeb Bush lanzara anuncios sugiriendo que McBride financiaría
la mejora en la educación subiendo los impuestos sobre las
ventas o creando un impuesto sobre los ingresos en el estado.
En una señal de la importancia de esta elección, el
ex presidente Bill Clinton hizo campaña por McBride en Miami,
el sábado por la noche.
Al Gore, que perdió la presidencia hace dos años en
una disputadas elecciones, precisamente en la Florida, acudirá
a mítines con los representantes Corrine Brown y Carrie Meek,
el domingo y con McBride, el lunes.
La competencia en Florida se ha convertido una de las más
reñidas de todo el país.
Hispanos se abren espacio
Como votantes o candidatos, los hispanos marcarán un hito
en la política de EE.UU. el martes, ya que tienen virtualmente
asegurada la elección del primer gobernador latino, además
de otros puestos estatales y federales.
El ex congresista Bill Richardson, que fue secretario de Energía
durante la presidencia de Bill Clinton, se disputa el puesto de
gobernador de Nuevo México con el representante estatal republicano
John Sánchez, también de origen hispano.
Richardson, que también fue embajador ante la ONU, lleva
una ventaja sustancial sobre Sánchez en las encuestas y está
respaldado por los principales diarios locales.
El político demócrata ha invertido cuantiosas sumas
de dinero en anuncios en español para cimentar el apoyo latino
y lograr una gobernación bilingüe en el estado.
También en Nuevo México, la demócrata Gloria
Tristani, nieta del ex senador estatal Dennis Chávez, hace
campaña para disputarle el cargo al veterano senador republicano
federal Pete Domenici.
En Texas, el magnate petrolero Tony Sánchez ha gastado más
de 1,2 millones de dólares en propaganda dirigida a los hispanos,
para disputarle el puesto al actual gobernador republicano Rick
Perry.
En Arizona, tres latinos buscan un escaño en la Cámara
Baja mientras que el congresista Ed Pastor, que promueve la legalización
de indocumentados, busca la reelección por sexta vez consecutiva.
|
|