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Otras
cosas...
Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Esta
evaluación califica imparcialmente los siguientes asuntos:
La gestión de la calidad, la eficacia, la eficiencia, la
gestión económica, la percepción de la calidad
por parte de los clientes
La semana antepasada visité tres lugares en España
y quiero compartir con ustedes algo de lo que aprendí en
cada uno.
Después de viajar tres horas desde Valencia por una excelente
autopista, visité la bodega de vino que, según los
volúmenes de producción y toda su infraestructura,
tiene la planta embotelladora de vino más grande de España
y la más moderna del mundo, pues es la más nueva y
en la que las empresas italianas y españolas, especializadas
en la fabricación de estas máquinas e instalaciones
tan especiales, han tenido que desarrollar nuevos sistemas mecánicos,
hidráulicos, neumáticos, eléctricos, electrónicos
y programas informáticos para cumplir los requisitos del
mercado y de los propietarios, y así poder comandar de forma
computarizada todos los mecanismos y la logística para fabricar
y embotellar ciento veintiocho mil botellas de vino
por hora, es decir, cada 60 minutos, las veinticuatro horas al día
y durante todo el año.
Al ver estas cifras pregunté ¿pero quién bebe
tanto vino? La respuesta de mi anfitrión: Pedro, ten
en cuenta que exportamos vino a todo el mundo y hay países
en donde apenas están descubriendo el vino español,
como por ejemplo China.
Al observar la planta de fabricación y embotellado, uno percibe
y huele la limpieza y el orden por todos lados y, a pesar de la
velocidad de trabajo, el ruido es inferior a sesenta decibelios.
Las cinco líneas de producción en paralelo embotellan
diferentes tipos de vino y me fijé que en esta planta de
última generación tecnológica, no hay obreros,
todo está mecanizado, automatizado o robotizado. Sólo
vi técnicos haciendo revisiones preventivas de las máquinas
que conforman el proceso, desde el ingreso de los pedidos, pasando
por la recepción de las botellas, el lavado, llenado, etiquetado,
cerrado, encajado, entarimado y transporte hasta un almacén
de unos cincuenta metros de alto, completamente automatizado, para
de ahí, cargar los furgones que salen continuamente hacia
muchos destinos del mundo, incluyendo El Salvador. Fue interesante
saber que esta empresa está certificada y funciona según
el sistema de Gestión de la Calidad de las Normas Internacionales
ISO 9000.
La segunda visita fue al hospital que por segundo año consecutivo
ha ganado el premio al Mejor Hospital de España entre 122
grandes hospitales. La evaluación la realizó una empresa
norteamericana especializada. Esta evaluación califica imparcialmente
los siguientes asuntos: La gestión de la calidad, la eficacia,
la eficiencia, la gestión económica, la percepción
de la calidad por parte de los clientes, el índice de mortalidad
ajustado por riesgo, el índice de complicaciones ajustadas
por riesgo, la estancia media ajustada por casuística y severidad,
el índice de ocupación, el coeficiente de ambulatorización
y, entre otros parámetros, también el coste por unidad
de producción ajustada.
Aparte de los parámetros técnicos me impresionaron
la limpieza, el trato cariñoso a los pacientes, el tiempo
de espera en las colas, que prácticamente no las hay, la
satisfacción de los empleados y muchas otras cosas sencillas
que nos hacen mucha falta en nuestros hospitales. Los médicos
y las enfermeras ganan un 20% más que en otros hospitales
y tienen horarios de sólo ocho horas. Además, esta
visita me sirvió para entender mejor cómo funcionan
los nuevos hospitales de la seguridad social, que en España
se llaman de nueva gestión y cuyo servicio se
obtiene con sólo la presentación de la cartilla de
la seguridad social y donde no ha habido ningún incremento
de las cuotas para los trabajadores, ni para las empresas.
Después de esta visita tengo claro lo importante que es que
estas instituciones sean gestionadas de forma profesional y transparente,
y que sean dinámicas, eficaces y eficientes. Si usted se
enfermara, lo que le interesa de verdad y le pedirá al médico
es que lo atienda bien y pronto, que le dedique tiempo, que le haga
un buen diagnóstico, que el hospital donde le ingresen sea
limpio y cómodo y que si le tienen que operar, que lo hagan
lo más pronto posible. No debemos olvidar que cuando uno
por desgracia se enferma pone su vida en las manos de los médicos,
las enfermeras y en los recursos que tienen a la disposición.
Hay muchos cambios que hacer en El Salvador y las noticias del pasado
jueves suenan alentadoras. Yo, desde aquí, les deseo lo mejor.
La tercera visita fue a Toledo, una ciudad medieval donde uno puede
entender fácilmente cómo manejar el negocio del turismo
internacional, empezando por la rotulación de las carreteras
para orientar al turista que visita la ciudad, facilitando la entrada
por cualquier dirección, pasando por la limpieza de la ciudad
y la luminosidad por la noche; la cordialidad de la gente cuando
uno les pregunta por alguna dirección y la limpieza de los
restaurantes donde disfrutar la excelente gastronomía de
Castilla La Mancha. Visité la catedral gótica que
tardaron 250 años en construirla: la inició en 1226
el Rey Alfonso III El Santo y la terminaron en 1493
los Reyes Católicos. Aquí trabajaron cinco generaciones
de pedreros, tallistas, albañiles y pintores, pues los oficios
pasaban entonces de los padres a los hijos. También visité
el Alcázar y la Iglesia de Santo Tomé, donde admiré
la belleza y miles de detalles del cuadro del Entierro del Conde
de Orgaz. Aparte del turismo, estas ciudades han diversificado el
riesgo de su PIB y cuentan además con modernos polígonos
industriales bien localizados y señalizados.
Pues bien estimados amigos: entre lo del comando ruso que liberó
a los rehenes; que los cubanos no se sabe por qué razón
no vendrán a los Juegos; que al francotirador de Washington
ya lo han atrapado; que la violencia social es creciente; que los
disturbios callejeros en San Salvador no paran y otras noticias
menos buenas, pensé que les interesaría saber sobre
otras cosas que también son interesantes, para que en este
domingo se abstraigan de lo menos bueno y lo disfruten sanamente
con su familia. ¿Les gustó?
*Ingeniero y columnista de El Diario
de Hoy.
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