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Exigen investigar homicidio

San Miguel. El docente fue asesinado a quemarropa, el lunes 25 de noviembre, en un punto de asalto

Rosa Fuentes
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Los restos mortales del profesor Mario Antonio Rivera fueron velados y enterrados el 26 de noviembre. El maestro fue asesinado a balazos. Foto: EDH/Rosa Fuentes

En medio de la consternación y el llanto, los familiares del profesor del Instituto Nacional de La Unión, Mario Antonio Rivera, de 38 años, asesinado en un punto de asalto, piden a las autoridades que investiguen quiénes son los responsables de su muerte.
En sus primeras indagaciones, la PNC ha logrado establecer que varios sujetos vestidos con uniformes policiales y militares dieron muerte a Rivera, en el cantón El Tecomatal, Usulután, cuando regresaba de una finca en un pick up.

Un menor, hijo de la víctima y compañero de viaje, narró cómo los sujetos agredieron a su padre antes de asesinarlo.
“A mi papá le dijeron que se bajara del pick up donde nos trasladábamos con unos amigos”, recordó el joven.

Precisamente, ahí comenzó la tragedia. Según los testigos, en una calle polvosa en el caserío Los Pocitos estaba aparcado un bus y dos vehículos. De la parte delantera del autobús salieron varios sujetos que vestían uniformes policiales. Estos detuvieron al pick up y le ordenaron a Rivera que se bajara.

El docente acató las exigencias. Luego fue obligado a poner las manos arriba contra el bus, mientras lo registraban. Ahí le quitaron sus pertenencias y el dinero que llevaba.
El profesor creyó que los sujetos eran policías. Les dijo que él no era un delincuente para que lo registraran de esa forma. La respuesta fue un disparo que le lesionó la oreja.

Uno de los amigos del maestro gritó a los delincuentes que lo dejaran, ya que él lo llevaría al hospital. “¡Ya lo fregaste!”, exclamó.
A lo que el delincuente respondió: “Así quieren estos...”. Acto seguido disparó contra el docente.

“Luego de asesinar a mi papá”, dice el menor, “los delincuentes nos indicaron que nos fuéramos de la zona, y ellos se quedaron allí; nosotros no nos fuimos muy lejos y, cuando regresamos al lado de mi papá, ya no respondía. Estaba tirado en el polvo, ensangrentado”.

Maestro recordado

Rivera tenía doce años de laborar en el Instituto Nacional de La Unión como maestro. Además, era jugador del Club Deportivo El Tránsito y entrenador de la selección de fútbol femenina del centro de estudios.
El maestro deja en la orfandad cuatro hijos de 17, 14, 11 y 9 años, según su madre. La familia estuvo celebrando el cumpleaños de Mario Antonio el pasado 7 de octubre.
El domingo, como era la costumbre, toda la familia se reunía en la casa del cantón Primavera, del municipio de El Tránsito, para almorzar.

“Jamás pensé que ese día sería el último que estuviera con mi hijo”, lamentaba entre lágrimas Elvira Rivera, madre del maestro.
Los familiares de la víctima, al igual que la esposa, piden a las autoridades que investiguen el hecho para que no quede en la impunidad.

La causa de la muerte, según el dictamen del Instituto de Medicina Legal, fue un trauma craneoencefálico severo y herida penetrante de tórax, producida por balas.
Los alumnos y maestros del Instituto Nacional de La Unión lamentaron la muerte del maestro y pidieron a las autoridades investigar el hecho y castigar a los culpables.

 

 

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