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La más grave es Ingrid, de un año
El plomo que marcó
dos vidas
La sonrisa de dos hermanos, Ingrid y Douglas, se transformó
en lágrimas en cuestión de segundos. Una misma bala
les hirió de gravedad en la cabeza mientras descansaban
Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Ingrid Serrano
se encuentra hospitalisado en el Hospital Bloom acausa de una
bala perdida que penetró en su cráneo dejando
fracturado porte de cráneo
Foto Franklin Rivera |
Los hermanitos Serrano descansan hoy en la habitación de
su casa, en Ilobasco, La Paz. El mismo lugar donde hace apenas dos
semanas resultaron heridos de gravedad, blanco de una disputa sin
sentido.
En la madrugada del sábado, los niños fueron ingresados
en el hospital Benjamín Bloom, donde tuvieron que ser intervenidos
de urgencia por las heridas en la cabeza.
Luego de la operación, ambos pasaron cuatro días en
el Unidad de Cuidados Intensivos del hospital, antes de su traslado
al servicio de neurocirugía, para continuar la recuperación.
Mientras la mirada de Ingrid, de un año, se fijaba en el
techo de la habitación del hospital, una lágrima bajaba
sobre su mejilla izquierda.
Como testigos de su dolor estaban dos amigos, que una enfermera
del hospital colocó en su cuna: una muñeca de trapo
y un silvestre de goma.
En la otra habitación permanecía su hermano Douglas,
de 10 años. En estado consciente, todavía desconocía
que, por fortuna, la bala que hirió su cabeza no penetró.
Retrospectiva
Aquel viernes 8 de noviembre, a las siete y media de la noche,
los cinco hermanos, su madre y el compañero de vida de ésta
veían la televisión en su casa de lámina.
Su madre, Antonia Sonia Serrano, de 25 años, describió
que junto a ella, pero en otra cama, se encontraban sus cuatro hijos.
Ingrid, la menor, estaba acostada en una hamaca y apoyaba la cabeza
en la de su hermano mayor, Douglas.
Ambos niños reían al ver un programa de televisión,
sin saber que minutos después, ese acto de unidad se convertiría
en una tragedia.
La casa, como las del entorno, es de lámina y consta de una
sola habitación. Del centro cuelga un foco del que emanaba
una tenue luz, la cual pudo haber sido suficiente para que la persona
que disparó el arma ubicara a sus víctimas.
Sólo se escucharon los disparos. Después, los gritos
de los niños al ver que dos de sus hermanos se desplomaron
sobre la cama con la cabeza ensangrentada. Sus hermanos gritaban
sin saber lo que sucedía.
Un desconocido que disparó desde el exterior hirió
a dos de los niños y se dio a la fuga.
En la esquina de la vivienda se puede observar el trozo de madera
quemado y las láminas dobladas por donde la policía
supone que el desconocido disparó a los niños.
Doña Sonia no sabe si la bala fue dirigida hacia su compañero
de vida, a quien ya habían amenazado, o hacia los niños,
como blanco de una venganza.
Ya me habían dicho: te voy a dar dónde más
te duele, explicó la madre de los niños.
Unos vecinos les ayudaron a trasladarlos hacia el hospital de Ilobasco,
pero, en el camino, el transporte se quedó sin gasolina.
Por suerte, pasó una patrulla y nos llevó al
hospital, añadió la madre.
De este centro asistencial fueron referidos al hospital Bloom, debido
a la gravedad de las lesiones.
El doctor Mauricio Alfredo Muñoz Martínez, residente
de neurocirugía del hospital Bloom, cuenta que, en la madrugada
del sábado, se operó primero a la niña.
La intervención quirúrgica inició a la dos
de la mañana del sábado 9 de noviembre y se descubrió
que la bala entró un poco arriba de la oreja y salió
algunos centímetros atrás.
En el trayecto destruyó lo que había a su paso
( duramadre, cerebro, hueso), explicó el neurocirujano.
Por fortuna, la herida fue en el lado derecho del cerebro. El izquierdo,
explicó, es el lado dominante y, por tanto, el daño
hubiera sido mayor.
Adelantó que el daño en ese sector (derecho) puede
ocasionar problemas visuales, falta de movilidad, trastornos de
memoria y convulsiones, entre otras secuelas.
Para cubrir el defecto se dejó un injerto, que es un implante
obtenido del pericardio -membrana que cubre el corazón-de
los bovinos.
Actualmente, la pequeña tiene problemas para mover la parte
izquierda de su cuerpo, aunque esto podría ser pasajero.
Estas secuelas son parte de los riesgos que sufre los niños
heridos de bala en la cabeza.
El doctor explica que Ingrid fue dada de alta y se le ha prescrito
fisioterapia y antibióticos para su recuperación.
Suerte a medias
En el caso de Douglas, la bala que alcanzó su cabeza se fragmentó
cuando chocó contra el cráneo.
La bala llevaba poca fuerza por que no perforó la cabeza
del niño; sin embargo, le ocasionó una fractura en
el cráneo.
El doctor Muñoz Martínez explicó que el golpe
causó un edema cerebral severo.
Es como una inflamación en el cerebro, y eso causa
aumento de la presión intracraneana , dijo el doctor
Muñoz.
Lo anterior no es un pronóstico alentador porque, a juicio
del especialista, cuando esto sucede, se impiden las funciones vitales
normales de las neuronas.
Entre estas funciones están la conducción nerviosa,
que puede llevar a que las estructuras del cerebro estén
a más presión y, en algunos casos, pueden provocar
hasta la muerte.
No obstante, el pequeño se ha recuperado de la intervención
quirúrgica y ahora está en su casa.
Al despertar de la operación y observar a su madre, su primer
impulso fue preguntarle por sus hermanitos.
Como el hijo mayor que es, los pequeños están a su
cuidado en las ausencias de la madre por sus labores fuera de la
casa.
Actualmente, los otros tres hermanos se encuentran en Ahuachapán,
con su abuela, que los cuida mientras Sonia está pendiente
de los dos niños heridos.
Eso sí, no descuida su trabajo, y se rebusca el tiempo para
ganarse la vida con el lavando y el planchado de la ropa en su comunidad.
Mientras tanto, no le queda más alternativa que vivir en
ese lugar, el mismo de donde proceden aquellos que primero le amenazaron
y que, después, cumplieron su amenaza.
Su esperanza, más allá de la justicia, hoy pasa por
poner a salvo a los hijos de una nueva tragedia. Para ello, la única
alternativa es abandonar la casa donde vive.
de repente escuche el ruido. No sé de dónde
venía, pero corrí donde estaban los niños y
los encontré ensangrentados en la cama.
Niños fallecidos
2 Zona urbana
Los menores procedían de los municipios de Soyapango y San
Salvador.
Ingresos en hospital
19 Con secuelas
Se trata de los niños ingresados en el hospital Bloom heridos
por balas perdidas.
antes de que ocurriera el accidente, Ya me habían dicho:
te vamos a dar dÓnde más te duele... pero nos les
creí.
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