Turismo
 
Inicio del Sitio Miércoles 27 de Noviembre
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Tema de actualidad
Pacientes rehenes, algunas consideraciones

Carlos Mayora Escobar*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Hay error al establecer el monopolio de la acción penal y la investigación. Todo monopolio alienta dudas y desconfianzas y en esta materia crecen

Al plantearse el problema de la huelga médica, surgen algunas interrogantes: ¿Es ético o no el abandono organizado de la atención a los pacientes, siendo dicha atención el objetivo esencial de ser médico? ¿Quién tiene el derecho a convocar a una huelga médica? ¿Por qué motivos? ¿Cuál debe ser su intensidad y duración?

Es de sentido común que una huelga médica no es la solución ideal a un conflicto laboral, y debe ser siempre el acto final de un proceso de negociaciones en las que no se logró llegar a un acuerdo. Tal como se contempla en la ley.
La huelga médica es una acción con características únicas. Así, vemos que, en una huelga empresarial, quien pierde es la empresa al parar la producción, y lo que se pierde es, principalmente, dinero. En una huelga de médicos, en cambio, el damnificado es el paciente, víctima inocente e indefensa de quien no depende en absoluto la solución del conflicto. Dicho de otra manera, el paciente es tomado injustamente como rehén. Quizá lo ideal sería organizar un sistema de arbitraje preventivo para que las huelgas médicas nunca se produjesen.

Aunque el derecho a huelga se encuentra dentro de los derechos humanos fundamentales, y como tal es un logro de la justicia social, también se presta a abusos, por lo que se debe organizar dentro del marco jurídico señalado en el Código de Trabajo y la Ley Fundamental de la República, a fin de resguardar el Estado de Derecho propio de un país civilizado.

Una huelga es un fenómeno colectivo, gregario, fácil de manipular por los dirigentes que utilizan consignas, presiones, amenazas, coacción moral, piquetes de bloqueo que impiden, a los que no están de acuerdo, el acceso al lugar de trabajo, y hasta amenazas y daños personales. Todo lo anterior —siguiendo una técnica ya comprobada—, demuestra cómo, en estos casos, los huelguistas actúan visceralmente y no con base en decisiones ponderadas, reflexivas y éticas.
Una axioma ético irrebatible es el siguiente: una huelga médica total (o sea el abandono total del hospital y de los pacientes) es absolutamente inmoral, sea cual sea el motivo de la misma. Para algunos estudiosos de la ética, la huelga médica, sea del tipo que sea, nunca se justifica.

Esto se basa en el hecho de que, para el médico, la atención de un paciente individual, personal y real es un deber ineludible por el simple hecho de ser médico. El servir puntual y fielmente al paciente, proteger su vida y su salud es una obligación profesional de justicia y de conciencia, de tal modo que quien no la ejerce violenta o bien la justicia, o su conciencia.
Otros estudiosos opinan que una huelga médica puede justificarse bajo las siguientes condiciones: sólo si es parcial, de tiempo limitado, de corta duración. Otro requisito ineludible a la hora de juzgar la eticidad de una huelga es que los pacientes hospitalizados y las emergencias deben ser atendidos de forma óptima.

Los motivos de la huelga deben ser en este caso: mejorar condiciones de trabajo de los trabajadores de la salud, mejorar salarios y mejorar condiciones de atención a los pacientes. Pero nunca se puede justificar una huelga médica por razones meramente políticas de partidismo, como instrumento de presión.

Por otro lado, en una huelga parcial, por bien organizada que esté, siempre habrá pacientes que sufrirán daños diversos, incluyendo la muerte.
En más de cuarenta años de ejercicio profesional como médico ginecólogo: en el Hospital Nacional de Maternidad; en el Hospital Materno Infantil 1o. de Mayo, del ISSS; en mi práctica privada y como profesor de mi especialidad por más de veinte años en la Universidad de El Salvador y actual profesor titular en la Universidad Dr. José Matías Delgado, nunca había contemplado una huelga médica como la actual...

Pienso que el médico nunca debe olvidar que el ejercicio de la medicina tiene como punto de partida la relación médico-paciente, en la que coinciden una confianza y una conciencia. Si el médico pierde su conciencia, el paciente pierde la confianza, y no queda nada. El médico, entonces, pierde su identidad y deja de ser médico, y pasa a ser cualquier otra cosa de cara a los pacientes y de cara a la sociedad.
*Médico ginecólogo.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal