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Nota
del día
La estupenda vía al aeropuerto
Lo
que en el resto del mundo se juzga de enorme beneficio para una
nación, aquí lo opone la izquierda
La remodelada autopista al aeropuerto en Comalapa se inauguró
el lunes pasado, obra que se agrega a la gran inversión en
carreteras y mantenimiento del actual gobierno. Al final de la actual
administración del presidente Flores, El Salvador contará
con un cincuenta por ciento más de nuevas carreteras y caminos
de lo que existía hace tres años y medio, un logro
enorme considerando las circunstancias y desastres por los que hemos
pasado.
La nueva carretera es de seis vías, ha sido construida en
concreto, lo que garantiza una vida útil de veinte y tantos
años, y tiene un trazo muy lógico y eficiente. Moverse
hacia y desde el aeropuerto va a tomar menos tiempo, habrá
menos tardanzas y se sufrirá un menor desgaste de vehículos.
La carretera es más que una vía hacia el aeropuerto,
ya que empalma con otras carreteras del litoral. Las zonas francas
en las vecindades del aeropuerto así como las poblaciones
ubicadas a lo largo de la ruta y en la región costera, se
beneficiarán grandemente. Lo que resta es poner la suficiente
vigilancia para reducir los atascos y maximizar la utilización
de la vía.
Es importante destacar que la obra fue realizada en tiempo récord
y con grandes calidades, debido al esquema que viene impulsando
el Ministro de Obras Públicas, licenciado José Ángel
Quirós, de contratar la ejecución de las obras con
empresas privadas y dejar la supervisión y controles en manos
del Ministerio. En los viejos tiempos la ejecución de una
obra de tal envergadura habría tomado mucho más tiempo,
las molestias al público habrían sido enormes y el
costo superior al que se tuvo. Es también gracias a este
esquema que el mantenimiento de calles y carreteras se efectúa
en menos tiempo y con mayor eficiencia que antes, lo que a la vez
ha permitido la puesta en operación de más vías,
como señalamos al principio. Municipios que desde siempre
sufrían de un casi total aislamiento, ahora empalman con
la red nacional de caminos.
Quieren devolvernos a la Edad de Piedra
El nivel de vida de la gente está en proporción inversa
a la distancia que la separa de un camino. Las comunidades y familias
que tienen una entrada fácil a carreteras y calles logran
incorporarse con más rapidez al mundo del intercambio por
la movilidad de que disponen y su acceso a lugares de comercio y
trabajo. Las carreteras y caminos están facilitando a decenas
de miles de personas emplearse en el área gran metropolitana,
pero vivir en pueblos y ciudades en otras zonas.
Es el reconocimiento de ese hecho lo que fomenta los programas de
construcción y mantenimiento de vías: se busca que
la gente disponga de la infraestructura debida para mercadear lo
que siembra y produce, eliminando el aislamiento que muchos padecen
en la actualidad.
Pero mientras el gobierno construye carreteras y mejora las ya existentes,
los grupos políticos opuestos al progreso van en dirección
contraria: se oponen a la construcción de nuevas vías,
bloquean con frecuencia calles urbanas, son enemigos de la modernización
del transporte y han montado una campaña de calumnias contra
el Periférico. Fue con dificultad que se consiguió
aprobar en la Asamblea Legislativa el FOVIAL, y muchos financiamientos
externos para construir carreteras están en suspenso. Lo
que en el resto del mundo se juzga de enorme beneficio para una
nación, aquí lo opone la izquierda.
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