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Patricia celebró sus quince años

Durante 13 años, la menor enfrentó los sufrimientos causados por la insuficiencia renal. Su madre le donó un riñón y dos años después disfrutó su fiesta rosa

Rosa Fuentes
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Dos años después de recibir el riñón de su madre, Patricia celebró sus quince años, junto a su familia. Foto: EDH

El templo católico San Miguel Arcángel, en Guazapa, San Salvador, lucía lleno de color rosa. En el interior, un sacerdote narraba a la concurrencia el calvario de una niña. Frente a él, sentada y atenta, Patricia Rebeca Guzmán retrocedió en el tiempo y volvió a vivir trece años de su historia.
Recordó el día en que los médicos lograron diluir el origen de sus sufrimientos. Tenía ocho años cuando le dictaminaron insuficiencia renal. La enfermedad ya estaba muy avanzada. La niña comenzó a padecer los síntomas desde los dos años.

Gloria Elizabeth Erazo, su madre, ahogó en sus entrañas los 13 años de lucha que enfrentó su pequeña. La niña dividía su tiempo entre las paredes de un hospital y su lugar en la familia.
Siempre fue un ejemplo de fortaleza y optimismo. Pese a las incomodidades, paciente, dejaba transcurrir los días de diálisis. Fueron tres años así y seis meses con hemodiálisis.
Los momentos que lograba compartir con sus hermanitas eran mínimos. Pero los vivió intensamente. Jugaba y colaboraba con las obligaciones en casa.

Renació


Sentada frente al altar, Paty agradeció desde su corazón la nueva vida que Dios le otorgó. Una segunda oportunidad para demostrar la capacidad que posee de sobrellevar los problemas y compartir las satisfacciones con los que la rodean.
El 3 de noviembre de 2000, la niña recibió el riñón de su madre. El trasplante estuvo a cargo de los médicos estadounidenses John Whelchel, director de Trasplante de Órganos del Hospital Piedmont, de Atlanta, y Carlos Zayas, subdirector de Trasplante Renal de la Universidad de Emory, Atlanta.

Dos meses antes, tres de sus compañeritos de habitación fueron sometidos a la misma operación. Los cuatro fueron elegidos como los primeros niños beneficiados por el Programa de Trasplante Renal del Hospital Benjamín Bloom. La organización Cross Connection medió para realizar dicha obra.
Paty no fue intervenida al mismo tiempo, porque sufrió de complicaciones que le impedían someterse a la operación. “Pensé que ellos no volverían y que todo había terminado para mi hija...”, recordó la madre. Los médicos cumplieron su palabra y esa promesa hizo renacer a Patricia Rebeca.

Un compromiso

Las lágrimas en los rostros de los familiares de Paty eran muestras de las huellas que les heredó el calvario vivido por todos. Las palabras de aquel sacerdote llenaron de emoción a los feligreses reunidos en la parroquia San Miguel Arcángel.
Una promesa selló el discurso del religioso. La familia Guzmán Erazo debe recordar siempre las bondades que Dios les otorgó, y ayudar a Patricia a ser una buena cristiana.

La fiesta rosa continuó en casa de Paty. Allí, la esperaban todos los detalles que daban vida a la celebración.
Un grupo de mariachis amenizó durante dos horas. El banquete fue todo un éxito. La joven disfrutó de quiebra de piñatas con sus amiguitos. Una sonrisa iluminó su rostro durante toda la celebración.
A la hora de abrir los obsequios, sus ojos le brillaban, llenos de gratitud. La fiesta era producto del esfuerzo de todos los integrantes del núcleo familiar.

Un grupo de enfermeras participó de la alegría de la quinceañera. Quién diría que, dos años atrás, la idea de celebrar una fiesta rosa era imposible de imaginar. Gracias a la solidaridad de un grupo de médicos y la fe de toda una familia, Paty volvió a la vida.

 

 

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