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Se inició en el madison
Hechicera latina amada por los suyos
Los colombianos, residentes y visitantes de Nueva York, se apropiaron
del Madison Square Garden, la noche del miércoles, para apoyar
a su cantante más internacional
Janet Cienfuegos
El Diario de Hoy
escenarios@elsalvador.com
Aquello
del miércoles en el Madison fue la berraquera;
una fiesta de color naranja, azul y amarillo, con colombianos de
todas las nacionalidades, porque aunque no se fuera originario de
ese gran país, a cualquiera le daban ganas luego de ver el
tremendo show de Shakira.
Como casi todo lo que se organiza en la tierra de los pumpkin
pies, el Madison abrió sus puertas con el tiempo justo
para que las 20 mil personas que caben, entren sin hacer mucho tumulto.
El abreboca, un grupo imitador de Bon Jovi, no hizo sino alborotar
más a la multitud, ¿cómo se les ocurre
poner a estos huevones? dice una joven espectadora colombiana,
medio indignada porque el muchacho ese que canta, es un remedo del
roquero de New Jersey.
Los cinco pisos que conforman el Madison se van llenando ordenada
y lentamente. Solo aquellos espacios en que no es posible mirar
nada hacia el escenario quedan vacíos... muy pocos, por cierto.
Afuera, en los pasillos que dan vuelta al edificio, hay colas para
proveerse de cerveza y golosinas, además de que se puede
comprar camisetas (desde 25 hasta 45 dólares, con la figura
de Shakira impresa).
Adentro del Madison parece que hubieran lanzado una alfombra oscura
hecha de gente. Afuera se pronostica temperaturas que no sobrepasan
los diez grados centígrados, el frío obliga a ponerse
ropa pesada y oscura, al menos encima.
Nueva York es, por derecho propio, la ciudad más cosmopolita
de Estados Unidos, y quizás hasta del mundo, por lo que no
es extraño ver estas mezclas de parejas, donde al menos por
esta vez predominan los colombianos, pero algunos emparejados con
chinos, árabes y hasta hindúes.
Shakira impresionante
Diez minutos después de las nueve, las luces se apagan y
se enciende, como accionada por algún control remoto invisible,
la voz de los asistentes, al tiempo que se puede ver muchas banderas
de Colombia ondear en diferentes puntos del recinto.
El escenario está cubierto por un inmenso telón rojo
con adornos dorados, que al centro tiene dibujada una mangosta y
frente a ella una cobra.
El telón cae y los gritos suben. Un violín introduce
notas típicamente árabes: de pronto aparece esta mujer
danzando mejor que esas bailarinas de película, Shakira se
ha vuelto una experta en estos bailes que le hacen honor a la tierra
de su padre. Ojos así es la canción que
inaugura la noche.
La invasión colombiana grita como si se tratara del clásico
Millonarios-Santa Fe, pero no, es que Shakira les ha dado ese toque
de dulzura y aceptación que les cae tan bien en medio de
una situación social como la que afrontan actualmente.
Y sigue con el disco ¿Dónde están los
ladrones?, interpretando Si te vas. El coro se
inicia con la primera canción y no la deja sola ni por un
instante.
Un pequeño incidente del que pocos se dan cuenta: en el escenario,
la rubia colombiana se tropieza con algo y cae de porrazo contra
el micrófono, en cuestión de segundos, se incorpora
y sigue con Ciega sordomuda.
En escenario están sus músicos y coristas, la única
que baila es ella, sin embargo, la falta de coreografías
se ve muy bien compensada no solo por la buena música que
suena toda la noche sino por el impresionante juego de luces que
tiene, además de los efectos que se reflejan en una pantalla
o gran telón del escenario, obviamente surgidos de una computadora.
Podríamos decir que el concierto se va paseando de lo muy
romántico a lo muy roquero.
Luego de interpretar algo tan sweet como The one,
de su último disco; se pasa al rock del más puro nivel
e interpreta el mismo tema del homenaje MTV a Aerosmith, Dude
y de allí se traslada a canciones primeras con Inevitable.
La
música sigue por casi dos horas. Shakira tiene hechizados
a los asistentes. El escenario más importante de USA le dio
la oportunidad de dejar claro quién es.
Desde los ocho años quería actuar en el Madison
Square Garden dijo la colombiana al comenzar con su show...
Esa cosa llamada madison
El Madison Square Garden está situado en el lugar donde alguna
vez estuvo la Pennsylvania Station y su historia se remonta a 1869,
cuando se acondicionó una abandonada estación de ferrocarril
para la celebración de eventos al aire libre en la calle
26 y Madison Avenue. En ese entonces se llamaba Barnums Monster
Classical and Geological Hippodrome.
Poco después la propiedad cambió de manos y se llamó
Gilmores Garden, hasta que en 1879 se convirtió en Madison
Square Garden. Tras pasar por tres sedes distintas, se construyó
la actual en 1968.
Es un edificio de hormigón de forma cilíndrica; dispone
de cinco pisos y capacidad para 20 mil personas.
Es la sede del equipo de baloncesto New York Knicks y del de hockey
Ney York Rangers.
Por él han desfilado todos los artistas importantes de los
últimos tiempos, para quienes es un sueño llegar alli.
El grupo, de la USA, telonero de Shakira y a quien preferimos no
hacerle publicidad, era tan malo como una mezcla entre Pókemon
y un Power Ranger: el vocalista cantaba como Bon Jovi, sonaba como
Bon Jovi y no era Bon Jovi.
Al parecer, Shakira ha desarrollado una obsesión con las
cobras: las había, en el telón que cubría el
escenario, en el escenario una gigante que se movía y desde
donde surgió ella y en muchos de los vídeos que acompañaron
su show.
Tango, batucada y reggae estuvieron presentes en sus versiones de
Objection y Un poco de amor. El show se
basa en puros sonidos, en música bien pensada, sin muchos
adornos que distraigan al espectador.
Laundry service: el disco que la lanzó definitivamente al
mercado internacional, lleva vendido unos nueve millones de copias.
El disco es mitad en inglés y español. Ella misma
escribió los temas en inglés.
En algún momento Shakira Isabel Mebarak Ripoll, dio a entender
que su relación con Antoñito de la Rúa
ha pasado a la historia, habrá que esperar para constatar
si su separación del argentino es definitiva.
A pesar de tratarse de NY el Madison estaba lleno de latinos, sobre
todo colombianos, que apoyaron a su artista desde el comienzo hasta
el final del concierto, en el idioma que fuera, con la canción
que fuera.
Whenever, wherever fue el tema preparado para cuando el público
gritara Otra, otra!. Curiosamente, aunque ella eligió
la versión en inglés, la mayoría del público
la cantaba en español... sin importar dónde estaba.
En medio del show el público pudo ver un vídeo en
el que se muestra una pelea entre la mangosta (mamífero carnívoro)
y una cobra, el fianl de la pelea solo se puede ver cuando el show
de Shakira termina.
A eso de las once y cuando interpreta el último tema, se
sube a una grúa que la eleva en un puente sobre el público
y finaliza con una lluvia de confeti que cae sobre las personas
que se encuentran en la duela.
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