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Elda
Meléndez cambió de display a tractorista
Una mujer que rompe los mitos a bordo de un tractor
El
trabajo de impulsora de ventas en los supermercados la aburría.
Hoy, operando un minicargador, asegura tener un trabajo que le gusta,
con un salario mejor
Jorge Beltrán
Nacional
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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| La calle que une Apopa con Tonacatepeque
es, por hoy, el lugar de trabajo de Elda. Foto:
EDH/Rodrigo Silva |
La vida de Elda Meléndez, una joven de 20 años que
vive en San Marcos, giró abruptamente en mayo de 2001.
De la noche a la mañana, tuvo que cambiar las uñas
pintadas, el rostro maquillado y el ambiente fresco y limpio de
los supermercados, por una gorra y una camisa color naranja, pantalones
jeans y un ambiente de trabajo expuesto al sol, al polvo
y la lluvia.
Desde aquel día, Elda se convirtió en operadora de
un minicargador, con el que ayuda al mantenimiento y reconstrucción
de carreteras.
Ahora, las manos de esta joven tienen callos y lucen sucias por
la grasa y el polvo.
El trabajo de Elda en una empresa contratada por el Fondo de Conservación
Vial (FOVIAL) para el mantenimiento de carreteras, le absorbe demasiado
tiempo como para gastárselo en esas pequeñeces.
Ella aprovecha los pocos ratos libres que le quedan para descansar
y compartir tiempo con su familia.
El trabajo en el pequeño tractor llegó sin preámbulos.
Todo comenzó cuando el propietario de la empresa le pidió
a Abisaí Meléndez, motorista y tío de Elda,
que lo ayudara a conseguir un operador de minicargador.
En ese momento, Abisaí recordó a su inquieta sobrina.
Sólo que habría que enseñarle. El empresario
no puso reparos en el sexo y aprobó que le dieran la oportunidad
a Elda.
La llegaron a sacar al supermercado y la llevaron de una vez a enseñarle
cómo operar el minicargador.
A manejarlo aprendí en todo un día, pero agarrar
práctica me llevó unos dos meses, asegura Elda,
mientras engrasa las partes hidráulicas de la pequeña
máquina a su cargo.
Desde entonces, la joven de tez morena y de sonrisa simpática,
participa en el mantenimiento de las calles que el FOVIAL asigna
a la empresa en la que trabaja.
Sin privilegios
Rafael Martínez, jefe inmediato de Elda, asegura que la tratan
como a cualquier trabajador. Se le exige igual que a un hombre.
No hay consideraciones por el hecho de ser mujer, asegura
Martínez.
Dentro de la empresa, Elda es tan respetada como apreciada. Estos
sentimientos son un aliciente para que realice su trabajo con entusiasmo.
Pero nada ha sido gratis. Asegura que todo se lo ha ganado demostrando
que puede trabajar igual que cualquiera de sus colegas.
La labor de Elda le ha granjeado la admiración de muchos.
Sus compañeros de escuela y de infancia la felicitan. Pero
también le ha valido críticas hasta el punto de poner
en duda su feminidad.
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| La máquina que opera Elda Meléndez
puede funcionar como chapodadora, minicargador, barredora y
perforadora. Elda la puede operar con todas esas funciones.
Foto: EDH/Rodrigo Silva |
Pero ella asegura que no le perturban esos comentarios. Sólo
me da risa porque sé que no es así, expresa,
mientras busca algo en su billetera donde aparece estampada la tierna
figura del osito Winnie Pooh.
De momento, los planes de esta joven para el futuro derrumban cualquier
comentario negativo que pudieran hacerle:
A sus veinte años, los esfuerzos de Elda se encaminan en
trabajar duro para poder hacerse de su casita. Luego,
ya vendrá el tiempo para ocuparse del amor.
Todo llegará a su debido tiempo, sentencia Elda,
justo cuando termina de engrasar su tractor, a quien ella llama
mi amorcito.
Los motivos para un cambio drástico
Cambiar de trabajo no es fácil, sin embargo, Elda dice amar
el que ahora realiza.
- Trabajaba como impulsadora de ventas.
- El salario no le satisfacía y, además, consideraba
pesado y aburrido ese empleo.
- Desde hace 18 meses trabaja como operadora de un minicargador.
- Aprendió a manejarlo en un día, pero tardó
2 meses en tomar práctica.
- Aunque a veces trabaja jornadas de 12 horas, asegura estar encantada
con su trabajo.
- A sus 20 años, aún no piensa en el amor. Quiere
trabajar para forjarse un buen futuro.
- El poco tiempo libre de que dispone lo aprovecha para descansar.
- La empresa en la que labora asegura que es la única mujer
que trabaja con maquinaria pesada.
- Aunque joven, los jefes de Elda la califican como responsable
y buena trabajadora.
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