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PNC
sin pistas en muerte de niña y su tío
Santa
Ana. Aun cuando el doble crimen indignó a muchos vecinos,
el miedo es más fuerte, y las autoridades no encuentran apoyo
en sus investigaciones
Wenceslao Martínez
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
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| A más de dos semanas de la muerte
de una niña ciega de tres años y un tío,
las autoridades no han logrado capturar al responsable. Foto:
EDH/Antilín Escobar |
A más de dos semanas de que un sujeto disparara a una niña
ciega de tres años y a su tío, no hay mayores indicios
que permitan capturar al responsable del hecho.
Rafael Ernesto Mariona Colocho, de 27 años y su sobrina,
Karla Yamileth Martínez Hernández, de 3, se encontraban
en la 11a. Calle Oriente, del barrio San Rafael.
Ahí llegó un hombre, al parecer, enemigo de Mariona
Colocho, y discutió con él. Poco después se
alejó para volver y disparar contra ambos.
La niña murió en el sitio. Mariona fue trasladado
a un centro asistencial donde permaneció grave varios días
hasta que pereció.
Búsqueda
Algunos indicios logrados en el sitio de los hechos podrían
ayudar a las autoridades a identificar al responsable.
Sin embargo, pese a que el doble crimen ocurrió en una zona
densamente poblada y de mucho tránsito, a la fecha ningún
vecino ha aportado informes que contribuyan a avanzar en las investigaciones.
Ofrecemos la reserva necesaria a los testigos, comentó
uno de los investigadores de la Policía Nacional Civil.
El Lic. Juan Carlos Fuentes Real, jefe de la regional de la Fiscalía,
indicó que también su personal trata de aclarar lo
ocurrido.
En las pocas diligencias logradas, se establece que el agresor huyó
en una bicicleta luego de disparar.
Eran entre las seis y siete de la tarde, expresó
el representante del Ministerio Público, al considerar que
había visibilidad suficiente, pero el miedo puede más
que el deseo de justicia, y no han logrado declaraciones que permitan
avanzar en el proceso.
Algunas personas lamentaron la falta de colaboración ciudadana
e indicaron que al callar los vecinos se convierten en cómplices
del crimen y permiten que la delincuencia los mantenga aterrorizados.
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