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Opinando
Lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta
Manuel J. Aguilar Trujillo
Que el Divino Salvador del Mundo se digne a tener piedad de su
tocayo El Salvador y, por ende, de su pueblo.
Aficionado como soy a la buena lectura, en la que incluyo una que
otra de las tiras cómicas que aparecen en EL DIARIO DE HOY,
entre ellas El doctor Merengue, leímos hace pocos
días, en un pequeño pero bien surtido libro de refranes
españoles, varios que no son más que la expresión,
muchas veces humorística pero muy exacta, de la sabiduría
popular.
Entre ellos, el que aparece como cabeza de este artículo,
y que dice así: Lo que no nos cuesta, hagámoslo
fiesta, que es exactamente lo que está pasando en nuestra
querida patria, sin quitar un punto o una coma, cuando un movimiento
gremial que se incubó en el Instituto Salvadoreño
del Seguro Social promovido, originalmente, por los médicos
que allí laboran, cuidando de la salud de sus afiliados,
aduciendo estas o aquellas reales o supuestas anomalías dentro
de la institución, se lanzan a una huelga que hasta la fecha
se ha salido de cauce, al incorporarse a ella instituciones y personajes
que nada tienen qué ver con el Seguro Social y son hartamente
conocidos por estar siempre listos para llevar trigo a su molino,
creando el caos político social en el país, sin importarles,
tal como así parece sucede con galenos y sindicalistas del
Seguro Social, a quienes les importa un bledo que esté en
juego la salud de un pueblo al que ellos gritan desaforadamente
defender, poniendo en serio peligro, no sólo la salud de
ancianos, hombres, mujeres y niños, sino también la
vida misma de todos ellos.
Y, mientras lo anterior se va agravando día a día,
amenazando la vida institucional del país, al atentar también
en contra de su ya zarandeada economía, galenos, sindicalistas
y personas, que, repito, nada tienen qué ver con el origen
del gran todo, sin importarles un bledo la salud de la Patria y
del pueblo. En manifestaciones populacheras, van gritando a voz
en cuello, entre otros estribillos, el refrán, aunque un
poco alterado, que ha servido de pretexto a este artículo,
que dice: ¡Como no nos cuesta, hagámoslo fiesta, agregando,
y que se vaya al diablo la salud de El Salvador y de su pueblo.
Que el Divino Salvador del Mundo se digne a tener piedad de su tocayo
El Salvador y, por ende, de su pueblo, de tanto galeno que al no
costarle nada la huelga, está de fiesta.
¡Viva la juerga! Como no nos cuesta, hagámoslo fiesta.
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