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Meta
es rescatar 100 mil quintales de azúcar
Intentan reducir quemas de caña
Con
vigilancia de la Policía y agentes de seguridad privados,
cañeros e ingenios buscan minimizar este año las quemas
accidentales o malintencionadas de este importante cultivo
Omar Cabrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Dice
el adagio popular que uno propone, Dios dispone y el diablo
descompone. El ingenio Central Izalco había programado
iniciar la zafra 2002/03 el próximo lunes 18, pero la quema
imprevista de 120 manzanas de cañaverales ha obligado a adelantar
las labores para mañana, sábado.
Hasta donde se sabe, los incendios fueron provocados por vándalos,
según dijo ayer la subdirectora de Comercialización
del ingenio, Emely de Salazar.
La Central Izalco decidió comenzar a procesar la caña
quemada cuanto antes, para evitar que ésta se deteriore y
disminuya su rendimiento de azúcar.
Cuando la caña es presa de las llamas mucho antes de madurar,
su producción puede bajar hasta la mitad. Menos azúcar
generada equivale a menos ingresos para el cañicultor y también
para la planta azucarera.
En la zafra pasada, más de 760 mil toneladas de caña
ardieron en lo que los especialistas llaman quemas no programadas.
Éstas son aquellas que no están calendarizadas en
un programa de cosecha y obedecen a accidentes o a la acción
de manos criminales.
Como todos los años, esta vez los ingenios han puesto en
marcha un plan para reducir al mínimo las quemas imprevistas.
La meta es rescatar del fuego en todo el país la caña
equivalente a 100 mil quintales de azúcar, detalló
el subgerente del ingenio El Ángel, Enzo Graniello.
A diez días de la fecha en que esta planta azucarera planea
empezar la zafra, 20 manzanas de cañaverales de su zona de
influencia ya fueron quemadas, según informó Graniello.
Sin embargo, ellos mantienen su decisión de comenzar la molida
el 25 de noviembre, cuando comienzan tres ingenios más.
El superintendente agrícola de El Ángel, Carlos Morales,
aseguró ayer que el plan para reducir las quemas no programadas
cuenta con el apoyo de los Grupos de Tarea Conjunta, integrados
por soldados al mando de efectivos de la Policía Nacional
Civil (PNC).
Las autoridades patrullarán las zonas productoras para evitar
que se prenda fuego a los cañaverales por accidente o por
mala intención.
Morales dijo que también hay casos en los que el dueño
del cultivo quema la caña antes de lo programado. Se trata,
por ejemplo, de productores urgidos de dinero que quieren entregar
al ingenio antes del día que se les ha asignado.
Quemar la caña no es malo
La práctica de incendiar los cañaverales para facilitar
su posterior corte es usual en varios países. Sin embargo,
en el sector se distingue entre quemas programadas y
quemas no programadas.
- El propósito de las primeras es reducir la hojarasca del
cultivo para que los rozadores se abran paso más fácilmente
y no sufran mucho calor, sobre todo en las zonas costeras.
- Los ingenios hacen programas de quema partiendo de las épocas
en que la caña está madura y de su capacidad para
ir moliendo las diferentes entregas.
- Estas quemas programadas se hacen en más del
80% de las tierras cultivadas de caña en el país y,
según los especialistas, no ocasionan problemas.
- Los efectos nocivos ocurren cuando se quema un cañal que
todavía no está maduro y, por tanto, no ha alcanzado
su máxima capacidad de producción de azúcar.
- Las quemas no programadas también desordenan
el proceso de molienda, puesto que los ingenios se topan con una
oferta de caña que no estaba prevista y que muchas veces
no logran moler.
Vigilancia y prevención
Además de los patrullajes de la PNC, muchos cañicultores
pagan vigilantes privados para resguardar sus cultivos.
De acuerdo con Graniello, la gran mayoría lo hace.
Para los casos en que se den incendios no programados, muchos ingenios
también cuentan con equipos de bombeo similares a grandes
extintores y personal entrenado en el uso de los mismos.
Son una especie de bomberos privados listos a combatir las llamas
que amenacen los cañaverales, por cierto muy frecuentes en
la época de Navidad, cuando la población se divierte
con la quema de pólvora.
Según dijeron los funcionarios de El Ángel, el plan
se ha fijado la meta de evitar que sean presa de incendios no programados
este año más de 15,000 toneladas de caña en
todo el país. De lograrlo, el rendimiento promedio aumentaría
unas dos libras por tonelada de caña, en comparación
con los resultados de la zafra pasada.
Destaca el azúcar salvadoreña
El azúcar que consumen los salvadoreños es la que
cumple con los más altos índices de fortificación
de vitamina A en Centroamérica.
Así lo refleja una evaluación presentada recientemente
por el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá
(INCAP).
Con la incorporación de vitamina A en el azúcar se
atacan diversas enfermedades como la ceguera, retardo en el crecimiento
y problemas de aprendizaje.
El INCAP examina muestras de azúcar en El Salvador, Guatemala,
Honduras y Nicaragua, para medir en qué porcentaje cumplen
los requerimientos de vitamina A que establece un programa especial
de fortificación suscrito por dichos países.
El azúcar de El Salvador cumple en un 94%, según el
INCAP; por encima del de Guatemala, que reúne un 77%, y de
Honduras, con un 60%. A la zaga se encuentra Nicaragua, con un 35%.
Costa Rica y Panamá no ejecutan programas de fortificación
del azúcar porque las deficiencias de vitamina A en la población
están por debajo de los límites epidemiológicos
internacionales.
El azúcar se constituye en la vía ideal para
suplir con vitamina A a la población, puesto que su bajo
precio la hace accesible (...) especialmente a los más pobres,
destaca la Asociación Azucarera Salvadoreña en su
página de internet.
Fortificación
94 por ciento
Es el grado en que el azúcar salvadoreño cumple con
los requisitos de vitamina A exigidos por el programa de fortificación
que está vigente en cuatro países de Centroamérica.
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