| |

Comentario
de la semana
Aprobación del 1024
Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
eduardo@elsalvador.com
A
las puertas de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, El Salvador
requiere buen espíritu, hermandad y optimismo
Sonrisas, aplausos, besos y abrazos.
La ratificación durante la sesión plenaria de este
jueves del Decreto 1024, impulsado por el gremio médico,
le dio a la oposición política su más grande
triunfo legislativo durante el presente quinquenio.
Más allá del tenor literal de la ahora aprobada Ley
de la República, rescato de la posición asumida por
la Asamblea Legislativa el haber abordado políticamente un
problema no técnico, no jurídico, pero eminentemente
político. Y que haya habido resolución.
Cabe esperar que como resultado de la prolongada y profunda crisis,
a juzgar por el sufrimiento causado a salvadoreños en necesidad,
pobres en su mayoría, hagamos de tripas corazón y
llevemos a buen término la reforma que, en el área
de la salud, tanto requiere el país. Esa, me parece, debería
ser la gran lección aprendida de este impasse de ocho semanas
de duración. Aunque por la mala redacción y la posible
inconstitucionalidad del 1024, subyacen preguntas de fondo sobre
los costos a pagar en los ámbitos legal, económico
y político.
En los dos primeros, la pregunta es qué va a pasar este primero
de enero, cuando por decreto se den por terminados los contratos,
concesiones y subcontrataciones existentes con el Seguro Social,
sin haber existido incumplimiento de ninguna de las partes. ¿Podrá
autoabastecerse de lo básico el Instituto Salvadoreño
del Seguro Social tras la guillotina de fin de año estipulada
en el Artículo 5 de la Ley aprobada de la República?
¿Qué de los derechos adquiridos de los proveedores
del Seguro, y quién va a pagar las eventuales indemnizaciones
de los posibles recursos, a ser presentados por los afectados del
referido decreto? ¿Podrá autoabastecerse de lo básico
el Instituto Salvadoreño del Seguro Social, para su normal
desempeño? ¿Viola el 1024, como se ha argumentado,
la Constitución de la República?
Ser o no ser
Se es demócrata o no se es.
Gusten o no gusten los seguros del Decreto 1024, la
filosofía ahí expresada, o se deriven cuestionamientos
puntuales del tenor literal de éste, la Asamblea Legislativa
lo ha aprobado y, tras haber hecho caso omiso a las observaciones
del Presidente, se encuentra ya en proceso de formación de
ley.
Por el bien del país, insisto nuevamente en ello, se vuelve
fundamental retomar el espíritu que al menos un calificado
testigo de honor expresó que existió en los tres días
de reuniones entre el Presidente de la República y el liderazgo
de los médicos, para establecer las dos mesas que en ese
entonces mencionaron: la de comisión de seguimiento y la
del desmontaje de la huelga.
La primera, para llevar a cabo la reforma, partiendo de la propuesta
de Reforma Integral de Salud, consensuada hace tres años.
La segunda, para normalizar las acciones lo más rápido
posible y evitar con ello mayores cuotas de sufrimiento humano.
A las puertas de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe,
El Salvador requiere buen espíritu, hermandad y optimismo
para continuar posicionándonos ante el concierto global de
naciones, como lo que en verdad somos: un país evolutivo
y dinámico, que golpeado por la naturaleza y afectado por
la recesión global, fortalece día a día sus
instituciones en el proceso de la consolidación democrática
y, a pesar de las dudas ante lo desconocido, aumenta su fe por las
economías abiertas y el libre mercado como la mejor vía
para salir de la pobreza que por siempre hemos tenido.
En cuanto a lo político, a cuatro meses exactos este
día de las próximas elecciones, pues está
todavía por verse si habrá ganador y, por lo tanto,
perdedor de la problemática en el sector salud, o estará
el país en otro espíritu. Prematuro todavía
decirlo. Lo importante, entonces, es reconcentrar energías,
insertar de nuevo el CD de que es el trabajo duro el que remunera,
y seguir luchando por el presente y el futuro de El Salvador.
Sólo así, lograremos dejar a nuestros hijos y nietos
un mejor país del que nosotros recibimos, y sin ser ese el
objetivo para el cual lo hacemos, ellos nos lo agradecerán.
¡Demos todos un sí a El Salvador!
*Licenciado en Ciencias Jurídicas
y columnista de EL DIARIO DE HOY.
|
|