Turismo
 
Inicio del Sitio
Viernes 15 de Noviembre
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Meta es rescatar 10 mil quintales de azúcar
Intentan reducir quemas de caña

Con vigilancia de la Policía y agentes de seguridad privados, cañeros e ingenios buscan minimizar este año las quemas accidentales o malintencionadas

Omar Cabrera
Negocios
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

Dice el adagio popular que “uno propone, Dios dispone y el diablo descompone”. El ingenio Central Izalco había programado iniciar la zafra 2002/03 el próximo lunes 18, pero la quema imprevista de 120 manzanas de cañaverales ha obligado a adelantar las labores para mañana, sábado.

Hasta donde se sabe, los incendios fueron provocados por vándalos, según dijo ayer la subdirectora de Comercialización del ingenio, Emely de Salazar.
La Central Izalco decidió comenzar a procesar la caña quemada cuanto antes, para evitar que ésta se deteriore y disminuya su rendimiento de azúcar.
Cuando la caña es presa de las llamas mucho antes de madurar, su producción puede bajar hasta la mitad. Menos azúcar generada equivale a menos ingresos para el cañicultor y también para la planta azucarera.

En la zafra pasada, más de 760 mil toneladas de caña ardieron en lo que los especialistas llaman “quemas no programadas”. Éstas son aquellas que no están calendarizadas en un programa de cosecha y obedecen a accidentes o a la acción de manos criminales.

Rescate de azúcar


Como todos los años, esta vez los ingenios han puesto en marcha un plan para reducir al mínimo las quemas imprevistas.
La meta es rescatar del fuego en todo el país la caña equivalente a 100 mil quintales de azúcar, detalló el subgerente del ingenio El Ángel, Enzo Graniello.
A diez días de la fecha en que esta planta azucarera planea empezar la zafra, 20 manzanas de cañaverales de su zona de influencia ya fueron quemadas, según informó Graniello. Sin embargo, ellos mantienen su decisión de comenzar la molida el 25 de noviembre, cuando comienzan tres ingenios más.

El superintendente agrícola de El Ángel, Carlos Morales, aseguró ayer que el plan para reducir las quemas no programadas cuenta con el apoyo de los Grupos de Tarea Conjunta, integrados por soldados al mando de efectivos de la Policía Nacional Civil (PNC).
Las autoridades patrullarán las zonas productoras para evitar que se prenda fuego a los cañaverales por accidente o por mala intención.

Morales dijo que también hay casos en los que el dueño del cultivo quema la caña antes de lo programado. Se trata, por ejemplo, de productores urgidos de dinero que quieren entregar al ingenio antes del día que se les ha asignado.

Vigilancia y prevención

Además de los patrullajes de la PNC, muchos cañicultores pagan vigilantes privados para resguardar sus cultivos.
De acuerdo con Graniello, la gran mayoría lo hace.
Para los casos en que se den incendios no programados, muchos ingenios también cuentan con equipos de bombeo similares a grandes extintores y personal entrenado en el uso de los mismos.
Son una especie de bomberos privados listos a combatir las llamas que amenacen los cañaverales, por cierto muy frecuentes en la época de Navidad, cuando la población se divierte con la quema de pólvora.

Según dijeron los funcionarios de El Ángel, el plan se ha fijado la meta de evitar que sean presa de incendios no programados este año más de 15,000 toneladas de caña en todo el país. De lograrlo, el rendimiento promedio aumentaría unas dos libras por tonelada de caña, en comparación con los resultados de la zafra pasada.

Quemar la caña no es malo

La práctica de incendiar los cañaverales para facilitar su posterior corte es usual en varios países. Sin embargo, en el sector se distingue entre “quemas programadas” y “quemas no programadas”.
* El propósito de las primeras es reducir la hojarasca del cultivo para que los rozadores se abran paso más fácilmente y no sufran mucho calor, sobre todo en las zonas costeras.
* Los ingenios hacen programas de quema partiendo de las épocas en que la caña está madura y de su capacidad para ir moliendo las diferentes entregas.
* Estas “quemas programadas” se hacen en más del 80% de las tierras cultivadas de caña en el país y, según los especialistas, no ocasionan problemas.
* Los efectos nocivos ocurren cuando se quema un cañal que todavía no está maduro y, por tanto, no ha alcanzado su máxima capacidad de producción de azúcar.
* Las “quemas no programadas” también desordenan el proceso de molienda, puesto que los ingenios se topan con una oferta de caña que no estaba prevista y que muchas veces no logran moler.

Destaca el azúcar salvadoreña


El azúcar que consumen los salvadoreños es la que cumple con los más altos índices de fortificación de vitamina A en Centroamérica.
Así lo refleja una evaluación presentada recientemente por el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).

Con la incorporación de vitamina A en el azúcar se atacan diversas enfermedades como la ceguera, retardo en el crecimiento y problemas de aprendizaje.
El INCAP examina muestras de azúcar en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, para medir en qué porcentaje cumplen los requerimientos de vitamina A que establece un programa especial de fortificación suscrito por dichos países.

El azúcar de El Salvador cumple en un 94%, según el INCAP; por encima del de Guatemala, que reúne un 77%, y de Honduras, con un 60%. A la zaga se encuentra Nicaragua, con un 35%.
Costa Rica y Panamá no ejecutan programas de fortificación del azúcar porque las deficiencias de vitamina A en la población están por debajo de los límites epidemiológicos internacionales.
“El azúcar se constituye en la vía ideal para suplir con vitamina A a la población, puesto que su bajo precio la hace accesible (...) especialmente a los más pobres”, destaca la Asociación Azucarera Salvadoreña en su página de internet.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal