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REFORMA AL ISSS... IMPOSTERGABLE TAREA
Rafael E. Lorenzana*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
La base de la reforma al ISSS debería consistir en devolver
la institución a sus legítimos propietarios
La valiente actitud de la ciudadanía al pronunciarse por la
no privatización de la salud y la oportuna reacción
del Gobierno de la República nos coloca de inmediato donde
estábamos antes de comenzar este costoso, pero interesante
ejercicio democrático. Si algo tiene claro el ciudadano salvadoreño
es que la privatización no es la solución, pero también
que la situación del sector salud no puede seguir tal como
está.
Es claro además que, aunque maltrecho, el ISSS es nuestro y
hay que fortalecerlo para que desempeñe el importante papel
para el que fue fundado. Deberíamos entonces suponer que el
próximo paso es qué vamos a hacer para modernizar la
institución, a fin de que sea el orgullo de los trabajadores,
empresarios y el país entero. Hay que presuponer que los cambios
serán dolorosos y que algunos de los actores van a tener que
sacrificarse en algunas de las gangas que el actual ISSS les ha permitido.
La base de la reforma al ISSS debería consistir en devolver
la institución a sus legítimos propietarios, la inclusión
y participación de los profesionales de la salud en forma activa
y, sobre todo, incorporar al sistema la separación de funciones,
no sólo para aumentar su eficiencia, sino también como
forma de ponerle fin a la corrupción que opera en todos los
niveles de la institución hoy en día.
Como una pequeña contribución, me permito poner a su
consideración, amable lector, una visión que tal vez
pudiera contribuir a la busca de soluciones.
Como punto de partida, la dirección del Seguro Social podría
integrarse de la siguiente manera: Un Director General, como representante
legal de la institución, con funciones de coordinación
entre las instancias financiadoras y proveedoras.
Un Consejo Financiero Autónomo, responsable de la captación
de las contribuciones de los patronos, los trabajadores y el Estado.
Encargado, además, de celebrar los contratos de concesión
de servicios con las diferentes sociedades laborales y/o cooperativas
de trabajadores del ISSS.
Un Consejo Proveedor de Servicios de Salud Autónomo, que será
el responsable de determinar los lineamientos de atención de
salud que deberán prestar los diferentes concesionarios según
el nivel requerido. Además fiscalizará el cumplimiento
de los contratos de los prestadores de servicios a la institución.
Este consejo deberá apoyarse en una Comisión Permanente
de Educación y Tecnología, que desarrolle los programas
de desarrollo profesional y tecnológico como apoyo a las asociaciones
laborales contratadas por la institución.
Ambos consejos deberán ser integrados por un representante
de los patronos, que sería electo entre candidatos de todas
las organizaciones empresariales del país; un representante
de los trabajadores escogido entre candidatos propuestos por las organizaciones
laborales con personería jurídica en el país;
un representante del Ministerio de Hacienda, en el primer caso, y
un representante de Salud en el Consejo Proveedor de Servicios, y
el Director General, como miembro nato en ambos.
En cuanto a la prestación de servicios, ésta deberá
ser proveída por los profesionales de la salud y demás
trabajadores que laboran en el ISSS, organizados en cooperativas de
servicios de salud y/o asociaciones laborales (concepto legal existente
en Costa Rica y fácil de recrear en el país). Este concepto
permitiría, entre otros beneficios, incorporar, en el quehacer
empresarial, a millares de trabajadores de la salud, posibilitándoles
a ellos, utilizar esa creatividad en la mejor prestación de
los servicios, participando en las decisiones y las responsabilidades,
conducentes a una buena administración.
El ser propietarios estimulará a los trabajadores a brindar
una mejor y pronta atención a los asegurados, con una mejor
utilización de los recursos, lo cual redundará en beneficios
económicos para los asociados, en la forma de bonificaciones
o de otros estímulos que su organización establezca.
Serán estas mismas asociaciones laborales las que se encarguen
de depurar a aquellos elementos cuya participación deficiente
afecte la producción, calidad y calidez de los servicios, así
como de reubicar, promocionar y estimular a quienes demuestren habilidades
que contribuyan al mejoramiento de la organización.
Las asociaciones laborales podrán negociar conjuntamente con
sus proveedores la adquisición de sus insumos, a fin de obtener
las ventajas de las compras en volumen, eliminando así el controversial
proceso de adquisiciones de la institución.
Qué mejor beneficio para los usuarios del sistema que saberse
atendido por profesionales interesados en servir con eficiencia y
calidez humana y, sobre todo, con la tranquilidad de ser contribuyente
de una institución estable y transparente, que garantice el
poder incorporar continuamente nueva tecnología y mantener
la capacitación de sus profesionales de la salud.
Un ejemplo práctico podría ser el caso del hospital
de Oncología, que podría ser dado en concesión
a una cooperativa de servicios de salud, formada por la totalidad
de los trabajadores que se desempeñan en el mencionado centro.
El hospital seguiría el protocolo de atención contratado
con el Consejo Financiero y sería la cooperativa la encargada
de la administración financiera del mismo y, por lo tanto,
la encargada de velar por que la buena y eficiente atención
se traduzca en beneficios directos para sus miembros.
Este esbozo de propuesta de reforma al ISSS es una concepción
de cambios profundos en la institución, permitiendo la participación
efectiva y balanceada de los sectores involucrados, para dar respuesta
al clamor de los derechohabientes, que demandamos reforma a una institución
plagada por la corrupción, la ineficacia, la falta de calidad
y, sobre todo, de calidez humana. Esperamos con esta visión
estimular la formación de nuevas propuestas para una solución
de país.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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