| |

La
nota del día
Gastan irresponsablemente el producto de sacrificios
Muchas empresas están considerando retener sus aportes al
Seguro mientras no cese ese relajo y no entren en razón los
sindicalistas enloquecidos
El sector productivo es el gran ausente en las negociaciones entre
el Gobierno y los huelguistas del Seguro Social, lo que ya no puede
ser. Cada centavo que contribuyen las empresas y sus trabajadores
se ha ganado a base de esfuerzo y sudor, de buena administración,
de previas inversiones, de inteligencia y sacrificios. Esos dineros
no cayeron del cielo, sino que son resultado de lo que empresas,
comercios, negocios, talleres y profesionales hacen con alguna medida
de éxito.
Las empresas salvadoreñas han podido, en su mayoría,
resistir la recesión económica mundial y los efectos
de los ataques terroristas en varias naciones y continentes. Es
gracias a su dedicación, su capacidad para competir, sus
ahorros y su inventiva, que se han podido conservar centenares de
miles de puestos de trabajo (amén de los nuevos empleos generados)
y se continúa abasteciendo de alimentos, materias primas,
servicios y artículos diversos a la población salvadoreña.
No sucumbir ha sido casi un milagro para empresas que fueron afectadas,
pero pudieron sobreponerse a la crisis internacional.
Las empresas, al igual que toda clase de negocios y de familias
del país, se las ingenian para cuidar sus ingresos y utilizarlos
en la forma más eficiente posible. Lo hacen sabiendo lo que
pasa al derrochador; lo hacen porque así pueden competir,
bajar sus precios, elevar sus calidades y ahorrar más.
Quienes trabajan con orden, eficiencia y sacrificio no pueden ser
indiferentes a las posturas de médicos y sindicalistas que
se niegan a administrarse mejor, a combatir la corrupción
interna del ISSS, a terminar con los abusos. Tampoco son indiferentes
ante el criminal abandono que sufren sus trabajadores y empleados
de parte de muchos médicos y huelguistas del Seguro Social.
Los empresarios y los trabajadores asegurados han pagado y pagan
muchísimo dinero para luego ver cómo este se mal usa,
se despilfarra, se roba y encima de eso ni siquiera sirva para atender
bien a los derechohabientes. Los médicos y trabajadores del
Seguro Social han saqueado la institución; mediante huelgas
y convenciones colectivas se han distribuido, a su antojo, como
si fuesen bienes de difunto, los dineros que aportan trabajadores
y patronos.
¿Seguiremos pagando servicios inexistentes?
El colmo es la obstinación, que cae en lo insensato, de querer
prohibir toda concesión y compra de servicios a proveedores
independientes, que honestamente contribuyen con su labor a la buena
marcha de la entidad. Cuando se concesionó el servicio de
alimentos, o el lavado de ropa, se hizo por la mala calidad de lo
que servían y hacían los empleados del ISSS. Mucho
dinero, mucho robo y pésimo servicio. Además los sindicalistas
pretenden que se corten de inmediato esos contratos, lo que pone
al desnudo la ignorancia de los señores galenos
respecto a las leyes: si se anulan los contratos, el Seguro tendrá
que indemnizar a esas empresas, como ha sucedido con la suspensión
del contrato de recoger basura por la Alcaldía de San Salvador:
la torpeza ha costado muchísimos millones.
Muchas empresas están considerando retener sus aportes al
Seguro mientras no cese ese relajo y no entren en razón los
sindicalistas enloquecidos. No se justifica seguir pagando a una
entidad que dejó de dar los servicios que por ley debe suministrar
y además es un foco de agitación social y desorden
público.
|
|