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La columna nacional
Lectura política completa de la actualidad nacional

Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Hasta al más simple le parecerá claro que lo más relevante de nuestra actualidad política se está dando en función del conflicto generado a raíz de la reforma en el ISSS. Si bien esto es cierto, lo es de la misma manera que es cierto que si alguien llega a un zoológico y casualmente las jaulas de los micos están a la entrada... está bien que tome a los habitantes de dichas jaulas como legítimos residentes del mismo, pero estaría mal que crea que el parque en sí sólo se compone de tales animales... hay muchos y variados ejemplares. ¡Dios me guarde -en serio- de alusiones a nadie! Lo que quiero decir es que, tras la huelga y el importantísimo rubro que es la salud pública se encuentran hechos políticos de todavía una mayor envergadura; los que trataremos de significar develando las relaciones que guardan con lo evidente, no sin dejar señalados los que la propia conflictividad está significando en nuestra opinión.

Clarificación de ideas sobre el conflicto en el Seguro Social.
No se debe confundir ni meter en el mismo saco la problemática del ISSS con la de la Salud Pública, los que, indudablemente relacionados, no harían más que complicar injustamente todo.
El Seguro Social no anda bien. Tiene mucho de no andar bien. Es indudable que las directivas que ha tenido y el mismo Estado son corresponsables de mucho de lo que ha pasado y está pasando, sin que ello deje libres de responsabilidad a administrativos, empleados y doctores.
Los derechohabientes, antes que nadie, clamamos por una reforma en servicio y eficiencia.
Abrumadoramente nos pronunciamos por la solidaridad. Es repugnante otro pensamiento.
No creemos que sea concebible lograr nada positivo realizando una privatización.

Lo único claro de los planes que hemos visto del Gobierno es que no están claros, pero igualmente está clarísima la intención del mismo de dialogar y eventualmente negociar con otros.
Se ha evidenciado la intransigencia de los dirigentes de los movimientos sindicales del ISSS y sus aliados, quienes se niegan a discutir argumentando desconfianza total en la contraparte... lo que lleva a la lógica conclusión de que sólo estarán de acuerdo con la deposición total del Gobierno.

Podría presentarse un listado de actividades válidas, pero esta huelga es, por principio, carente de toda legitimidad, al tomar como rehenes inocentes a sus pacientes.
Parar la huelga. Inmediata comisión ad hoc que dictaminaría en un mes desde que comience.
Profundidad política tras la conflictividad anterior.
Explota ahora el malestar, desencantos y resentimientos que se han ido inoculando en nuestra sociedad —por unos y otros, justificados y sin razón de ser — desde comienzos del pasado período.

Demasiado se han despreocupado los unos por “pulir su maquinaria de votos” olvidando convencer; mientras que los otros están dispuestos a “pegarle fuego al país” para salvarlo (!).
Si bien no podemos afirmar que desde el comienzo se haya orquestado todo por el partido más grande de la izquierda, ha quedado claro que actualmente está manipulando todo el movimiento.
Aun los dirigentes exaltados, si recuperan algo de razón, deben apartarse cuanto antes del rumbo de acción de suicidio colectivo que lleva a los desesperados activistas de la revolución.
Toda la nación debe darse cuenta del gigantesco error que representa no pronunciarse activamente en este caso. Lo que nos venga ocurrirá por defecto, no por acciones de los nefastos.

En el grupo resolutorio recomendaría que no estuvieran: 1) Ninguna iglesia, no porque le puedan hacer daño a la sociedad, sino porque este conflicto las va a dañar a ellas. 2) Ningún partido como tal, aunque obviamente deben pronunciarse y aportar en lo individual sus miembros.
Sí deben estar: 1) Representantes de los empleados y médicos del ISSS que no pertenecen a los sindicatos y que son “los sin voz”, los invisibles del momento y tendrían mucho que decir.

2) El gremio médico, aparte de los del “colegio”, puede y debe tomar voz en todo este asunto.
La calidad de estadista del Presidente ha quedado clara a los que vemos más allá del prejuicio. De igual manera la hombría de bien y el valor de Héctor Silva. ¡Qué no harían juntos, háganlo!
Aunque no de inmediato, el FMLN le está diciendo ¡Adiós! a la política ¿volverá a armarse? Y es un excelente momento para que surjan fuerzas progresistas, nuevas, tradicionales frescas, de elementos con capacidad y amplitud de criterios, que busquen unir y no destruir. Todos lo esperan.
* Lic. en Ciencias Políticas

 

 

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