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¡Siempre
la misma mica!
Quizá
el desesperante calor alborotó más los ánimos
de los pocos que manifestaron su inconformidad ante la elección
de Parker
Claudia Zavala
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Los convencionistas dieron
su apoyo casi unánime a Parker, salvo seis de ellos
que se abstuvieron de votar.
Foto EDH / Herbert Saravia
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Cuando el mismo René Aguiluz se hinchaba con el nombre de
Rodolfo Parker en la boca, había un particular personaje
que expresó, en buen salvadoreño, su desgano ante
la votación.
Los dirigentes lo identificaron como Nacho. Cada vez
que alguien gritaba ¡Que viva Parker!, su respuesta arrancaba
las risas de los presentes: ¡Que viva, pero bien lejos! Y
abundaba: ¿Cuál cambio de dirección?
¡Si es la misma mica con diferente cola!.
También el solemne momento de las votaciones se acompañó
de las bromas de Nacho. ¿Y cuál
es la votación secreta que dicen? ¡Que los demás
se tapen los ojos para que no vean que votan por Parker, pues!.
Por su parte, el diputado Arístides Alvarenga hizo alarde
de sus gustos por no estar amontonado en una mesa directiva.
Cuando lo llamaron para que los acompañara, subió
con cierto desgano y diciendo entre dientes que él no quería
estar ahí, porque hacía mucho calor.
Cuando tuvo la primera oportunidad, desapareció de la mesa,
y cuando fue llamado para votar, ya no estaba presente.
Viejo bayunco, ¿qué se hizo?, le gritó
Nacho.
Y justo en el momento en que Parker iniciaba su discurso como recién
estrenado Secretario General, su micrófono se apagó.
La gente empezó a gritar y a silbar, diciendo que todo se
trataba de un boicot en contra del nuevo dirigente.
¡A mí no me miren que no estoy cerca de los alambres!,
se defendió Nacho.
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