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Juan
Mateu Llort:
Un llamado a la reflexión
Un
personaje que ha derramado sus lágrimas mientras cantaba
el Himno Nacional, después de haber sudado la gota gruesa
para ganarse la medalla de oro en unos Juegos Centroamericanos,
tiene la suficiente autoridad moral para entristecerse cuando se
percata de que, años más tarde del triunfo aquel en
la duela del básquetbol, algunos salvadoreños hablan
de boicotear las justas deportivas que se celebrarán en nuestro
país. Ese amor por El Salvador lo lleva a hacer un llamado
a sus colegas, médicos, para que reflexionen
Marvin Galeas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Además de su amor
por el deporte Mateu Llort también es conocidopor su
lucha contra el alcohol y las drogas. Fue un pionero en los
exámenes de alcohol a los conductores.
Foto EDH
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Juan Mateu Llort, médico de profesión, formó
parte de la mítica selección que en 1959, ganó
la medalla de oro en básquetbol en los Juegos Centroamericanos
y del Caribe celebrados en Caracas, Venezuela, en 1959. Para subir
al primer lugar del podio, El Salvador tuvo que derrotar a potencias
como Venezuela, Puerto Rico y Dominicana. La final contra Panamá,
cuarto lugar en el mundo, fue de alarido. El Salvador ganó
por tres puntos.
Juan Mateu Llort evoca aquella inal contra Panamá como el
mejor recuerdo de su vida. Optimista a pesar de estar en una silla
de ruedas debido a una terrible combinación de diabetes y
un accidente de tránsito, conversa con El Diario de Hoy,
sobre los juegos olímpicos de 1959, de El Salvador 2002,
la huelga de los médicos y las cruzadas para evitar ebrios
al volante.
El Diario de Hoy: ¿Cómo recuerda aquella memorable
jornada de 1959?
Juan Mateu Llort: Creo que ha sido nuestra participación
más brillante. Ese era un momento histórico. Había
caído el gobierno del dictador Pérez Jiménez.
Había una situación bastante tensa por esos días.
Pero los juegos se realizaron sin ningún problema.
¿La selección de básquetbol nuestra había
participado en alguna eliminatoria previa a los juegos de Caracas?
Fuimos invitados por haber ganado la medalla de oro en Centroamérica.
Un privilegio que nos ganamos por eso. Teníamos la obligación
de ir a esos Juegos. Y ya estando en Caracas empezamos a jugar con
todo el amor que puede tener un jugador salvadoreño, y a
pesar de jugar contra potencias de Puerto Rico, Panamá, Colombia,
Venezuela, Dominicana y Cuba, El Salvador se agrandó y en
la final le ganamos a Panamá.
Imagino que Panamá era el equipo a vencer
Era una potencia que iba a los mundiales. Ese mismo año que
nosotros le ganamos a Puerto Rico, quedó en cuarto lugar
mundialmente.
¿La selección de Panamá a la que ustedes derrotaron
había sido cuarta en toda la chibolita del mundo?
Así como lo oye: en el mundo.
Y en otras disciplinas ¿cómo le fue a El Salvador?
En natación destacamos, en tiro también, pero el éxito
total fue el baloncesto y creo que a raíz de esa medalla
de oro se construyó el gimnasio nacional y muchas canchas
en El Salvador, lo cual trajo progreso al país y al pueblo.
Se puso de moda el básquetbol en el país por esos
días...
Sí. Lo primordial en el baloncesto era que se realizaban
los juegos colegiales, pero en esa época que nosotros habíamos
pasado a un alto prestigio internacional, ya se hablaba de compañeros
de nosotros en Estados Unidos como Bob Bondanza. En aquella selección
participamos tres, que hoy somos médicos: Roberto Selva,
César Augusto Escalante y yo.
¿Cuál es su mejor recuerdo de esos juegos?
En realidad, fue la final contra Panamá. También el
haberle ganado a Colombia, a Puerto Rico a Venezuela, potencias
grandes que en mi vida yo había soñado ganarles como
a Puerto rico.
¿Como andábamos con la estatura?
Había algunos altos. Chorro de humo era alto, Cucalón
era alto, César Augusto Escalante era alto, Pío Salomón
Rosales es alto. Éramos un equipo bastante compuesto y éramos
un equipo de hermanos.
Eran altos... pero siempre más pequeños que los puertorriqueños
o panameños
Claro... más pequeños que ellos.
¿Y en que fundamentaban el éxito del equipo?
En base al amor que ponemos los salvadoreños en el deporte.
El deportista salvadoreño tiene cerebro, tiene corazón,
y lo que tiene el granjero....
Cuénteme un poquito de la final contra Panamá
Contra Panamá fuimos minuto a minuto. Canasta ellos, Canasta
nosotros. Un partido socado y al final nosotros ganamos por tres
puntos. Siempre fuimos arriba nosotros. Terminamos 76 a 73.
¿Quién subió al podio en la premiación?
Chorro de Humo Pineda.
¿Qué sintió usted cuando estaban subiendo
la bandera salvadoreña?
Uno llora y siente el himno cuando lo están tocando y ve
que su bandera es la única que están izando, a usted
se le sale el corazón, se le salen las lágrimas. Piensa
en esos millones de salvadoreños que estaban pendientes de
nosotros.
¿Cómo se recibían las noticias?
Por periódicos y por radio. Todavía no había
televisión.
El país, imagino, cuando recibió la noticia, fue una
locura.
El presidente de la República, Lemus, nos fue a recibir al
aeropuerto, nos venimos en caravana desde el aeropuerto hasta el
centro y todo el pueblo salvadoreño salía a la calle
a felicitarnos. Fue un gran recibimiento y para mí en lo
particular, fue algo que había soñado. Ser campeón
centroamericano y del caribe.
¿Que puesto jugaba usted?
Jugaba de base y de extremo.
¿Y qué tal a la ofensiva?
Fenomenal. Aquí tengo el libro de los juegos. Ahí
puedes ver que hay muchos puntos metidos por mí.
En la foto se mira bien cipote usted.
Era un niño, tenía 17 años. Roberto Selva,
Pío Salomón Rosales, Tatún Padeira y yo teníamos
la misma edad. Acabábamos de salir de los colegiales.
¿Usted había sido campeón colegial?
Había sido campeón colegial con el Instituto El Salvador
y con el Liceo Salvadoreño.
Es lamentable que se haya ido perdiendo esa mística en los
colegios.
Se fue perdiendo en los colegios y en todo el ámbito nacional.
¿A qué cree que se deba eso?
Creo que nos fuimos materializando cada año más y
el jugador ya pedía dinero por jugar. Ya no jugaba por amor.
En cambio nosotros, cuando fuimos a la selección, nos conformábamos
con lo que nos daban y muchas veces teníamos que poner de
nuestra parte nada más por el amor de sudar una camiseta
de El Salvador.
Se dice por allí que algunos quieren boicotear los juegos
El Salvador 2002
Sería lo más triste que se podría hacer. Tener
unos juegos quiere decir que vamos a tener potencias en nuestro
país y vamos a darle al pueblo la oportunidad que puedan
ver realizados sus sueños de ver en acción a grandes
atletas.
¿Apoya la huelga de sus colegas?
Yo sé positivamente que el problema del Seguro es de carácter
nacional y que tiene solución si todos ponemos un granito
de arena, si logramos unirnos y buscar la solución. Creo
que el presidente ha sido bastante inteligente al decir Voy
a retirar lo que he dicho, para bien de la salud del pueblo salvadoreño.
Yo creo que esto lo debemos meditar y apoyar. Yo hago un llamado
a mis colegas a que reflexionen y no se dejen instrumentalizar por
motivaciones políticas.
¿Piensa que como médico puede tener un papel en
el conflicto?
Creo que la experiencia que he vivido me hace pensar que puedo ser
útil a mis colegas médicos, al pueblo salvadoreño
para poder intervenir al lado del Dr. Silva; pero creo que es bien
importante que le busquemos solución al problema. No nos
podemos seguir desgastando ni los médicos ni el pueblo ni
la salud.
¿De donde vienen sus apellidos?
Son apellidos catalanes. Mi padre era catalán. Mi madre de
Quezaltepeque. Mi esposa es catalana y mis hijas también.
Sólo una nació aquí.
¿Sigue empeñado en su campaña para evitar ebrios
al volante?
Sí. Las vidas que se han salvado con el sistema del alcotest
ha sido algo extraordinariamente bueno. Yo conozco a muchas esposas,
madres de familia que me vienen a dar las gracias porque sus esposos
y sus hijos han dejado de beber.
¿Bebió usted alguna vez?
Me gustaba beber. Me gustaba gozar la vida. El día que dejé
de beber dije: Voy a luchar para que los salvadoreños
no manejen cuando beban. Eso es un gran peligro.
¿Se emborrachó alguna vez?
Varias veces y tal vez más de alguna vez manejé y
gracias al Señor no tuve problemas conduciendo.
¿Cuándo tomó la decisión de no volver
a tomar?
Hace diez años. Yo dije: Señor, ayúdame
para que yo pueda dejar de beber.
¿Tenía líos por el trago?
Yo veía que sufría mi familia, sufría mi cuerpo
y que tenía que llegar un momento en que tenía que
dejarlo. Y después que dejé de beber, he logrado muchas
cosas. Y yo le digo a la gente que el alcohol es el peor veneno
que hay en el mundo.
¿Cree doctor que el atentado que sufrió aquí
en su casa tiene que ver con eso del alcotest?
Habría que ver porque yo me dedicaba a luchar no sólo
contra el alcohol sino también contra las drogas.
¿Entonces cree que tuvo que ver más con lo de las
drogas?
Creo que sí.
¿Va todavía de vez en cuando a los retenes antibolos?
Siempre voy. Estamos con el Ministerio de Gobernación a través
del COEN, seguimos luchando.
¿Sigue ejerciendo la medicina?
Yo sigo ejerciendo. Tengo una clínica para gente pobre. Yo
conozco el problema de la pobreza en El Salvador y de la medicina.
A mí nadie me puede venir a enseñar que el médico
tiene que ser humano. Mi clínica está en la Avenida
Independencia y me dedico a la gente que, cuando no puede pagar
la consulta o no tiene para la medicina, yo se la regalo; y a mis
hijas también les he inculcado que tienen que seguir esa
trayectoria.
¿No le derrota su permanente optimismo estar en esa silla
de ruedas, doctor?
No, nunca. Ya estoy caminando. Puedo enseñarte ya fotos en
donde estoy caminando en baranda. Ya tengo mi prótesis, que
ya la estoy usando...
¿Perdió su pierna por diabetes?
Por diabetes y por un accidente de trabajo. Precisamente en un retén
buscando el alcohol.
¿Qué significa Teresina en su vida?
Mi mujer ha sido todo. Ha sido mi apoyo. Ha sido una mujer que me
ha dado parte de su vida y que dejó España para venirse
a El Salvador; y le puedo decir que ella es una salvadoreña
más. Ella sufre con el pueblo salvadoreño todo lo
que está pasando en este país.
Frase: Yo sé positivamente que el problema del Seguro
es de carácter nacional y que tiene solución si todos
logramos unirnos.
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