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Canchules del cielo en honor de los santos

Sonsonate. “Ángeles somos y del cielo venimos... canchules pedimos, para nuestro camino...”

Erika Prado
El país
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Un grupo de niños pozó para el recuerdo, en una de las fiestas pasadas de Nahuizalco. Foto: EDH/Erika Prado

Es la fiesta de Todos los Santos. Hoy, uno de noviembre, niños en Nahuizalco, Sacoatitán y San Pedro Puxtla tienen una cita con el sacerdote y los adultos mayores.
Van a reunirse en el atrio de la parroquia. Saben que el requisito es llevar consigo la estampa con la imagen de un santo católico y una campanita. Con esos aperos, marcharan tras el párroco, que les guiará por calles y avenidas.

En Nahuizalco, la sede es la parroquia San Juan Bautista. Allí los católicos festejan la fecha dedicada a Todos los Santos con la tradición española conocida como “Los Canchules”. Una de las tantas estrategias evangelizadoras que permitieron a los colonizadores extender la religión entre los pueblos conquistados.

Los infantes y adultos mayores caminan al son de las campanas y recitan en coro: “Ángeles somos y del cielo venimos. Canchules pedimos para nuestro camino”. El nahua “canchules” significa “pedigüeños o don de los viejos”.

Carne de cerdo


Las familias que gustan de participar preparan los “canchules” días antes de la fecha. Por lo general, elaboran dulce de ayote y tamales. En el pasado, los habitantes de los cantones Cusamaluco, Sisimitepec, Tajcuilujlan, Pushtan, El Cerrito y El Carrizal preparaban tamales con carne de cerdo para los “ángeles visitantes”.

Los marchantes reciben una penitencia a cambio de los obsequios. Ellos ofrecen un avemaría o un padrenuestro en gratitud por los canchules. Así recorren el camino elegido por el sacerdote.
Por la noche, los “ángeles” visitan el cementerio y llevan comida y bebida a sus finados (parientes muertos). Los adultos consumen “chicha” o aguardiente mientras cuentan anécdotas de sus parientes.

Los niños aprovechan para correr entre las tumbas y llegar cansados a sus casas. Antes de dormir, entregan sus canchules. Por la mañana, los disfrutarán en compañía de sus familias.

Los muertos


Tras la fiesta de Todos los Santos, al norte de Sonsonate, la gente invade los cementerios y enflora a sus muertos.
* En Nahuizalco, las familias regresan a los camposantos a verificar si la comida y la bebida depositada en las tumbas aún permanece allí.
* Si los alimentos y las bebidas no están, significa que los finados recibieron con bien los obsequios.
* Aunque el tiempo ha transcurrido, la situación poco ha variado, según lo manifestado por Bertha Alicia Escobar, directora de la Casa de la Cultura.
* También se elabora un altar en el anden de la Casa de la Cultura, donde se colocan flores, frutas de temporada y dulces de ayote con miel de panela.

 

 

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