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Ciudad
de madera, adobes y café
En
Ahuachapán se encuentra uno de los pueblos más apacibles
e históricos de nuestro país: Tacuba, cuyo nombre
significa en náhuat grandes jugadores de pelota.
José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/CÉSAR AVILÉS
Escondido entre verdes montañas y rodeado de fincas y cafetales
se encuentra Tacuba, ese apacible y próspero pueblo del occidente
que se caracteriza por la amabilidad de su gente y por su historia.
Sus caminos empedrados y los cerros que lo circundan han sido testigos
silenciosos de las glorias y de los sinsabores de las generaciones
que lo han habitado.
En sus calles polvorientas juegan muchos niños y jóvenes
de piel morena; en ellas también caminan algunas ancianas
indígenas que lucen coloridas vestimentas.
En las tardes de invierno, los cafetales y los naranjales de Tacuba
se impregnan de lluvia, refrescando las fincas de los alrededores
y a toda la ciudad. Y cuando el sol comienza a ocultarse detrás
de los cerros, centenares de pericos se posan en las ramas de los
árboles para brindar su cotidiana y bulliciosa sinfonía.
Atracciones centenarias
Pero Tacuba no sólo es conocido por su tranquilidad y su
agradable clima, sino también por las ruinas de su antigua
iglesia colonial, en el mero corazón del pueblo.
Según datos encontrados en el Archivo General de Centroamérica,
este templo fue construido en 1605, y destruido por el terremoto
del 29 de mayo de 1773. En la actualidad se conservan las paredes
de la iglesia, que denotan estilos barroco y neoclásico.
Tacuba también es famoso por sus cerros y sus ríos
de frías aguas. Entre sus elevaciones más importantes
se encuentran los cerros El Caballo, Mashtapula, Las Escaleras,
La Campana y El Bonete, este último con 1,374 metros sobre
el nivel del mar.
En este pueblo llaman mucho la atención algunas carpinterías,
donde se fabrican finos muebles de pino, conacaste y cedro.
Si se habla de artesanías, Tacuba no se queda atrás:
en ella se elaboran coloridas máscaras de madera, de las
cuales sobresalen las talladas con figuras de animales.
Las máscaras son elaboradas por jóvenes tacubenses.
Ellos también fabrican hamacas y cobijas, expresa el
señor Luis Alfonso Castillo, de la alcaldía del lugar.
Este rincón de El Salvador tiene mucho que ofrecer a los
turistas nacionales y extranjeros; sin embargo uno de los mayores
inconvenientes es su vía de acceso.
La carretera que de Ahuachapán conduce al pueblo se encuentra
en pésimas condiciones y sólo vehículos de
doble tracción pueden transitarla.
Para solucionar este problema, el gobierno municipal y algunos habitantes
han gestionando la reparación de la calle, pero hasta el
momento la petición no ha tenido respuesta de ninguna institución.
A pesar de los problemas, la ciudad de Tacuba permanece siempre
fresca y serena, con sus casas de adobe y tejas, sus naranjales
y cafetales, y con sus pobladores, quienes llevan en la sangre el
coraje y la valentía de su raza.
Cabañas de Tacuba
Tacuba tiene un potencial turístico inagotable. Es por ello
que en el pueblo se está tratando de explotar al máximo
todos sus recursos para llamar la atención de los turistas.
Uno de los lugares más acogedores con los que cuenta esta
ciudad es el hotel y restaurante Las cabañas de Tacuba,
donde se puede disfrutar de ricos platillos, del agradable ambiente
que brindan sus amplios jardines, de la frescura de su piscina y
de la comodidad de sus habitaciones.
En este lugar la comodidad está a la orden día. Los
visitantes pueden disfrutar de sus atracciones internas, así
como también de paseos por algunos sitios turísticos
del pueblo, entre ellos la Cueva del amor, la ceiba
de los pericos y las piscinas naturales del río Palín.
Este es un lugar acogedor donde se puede estar en contacto
con la naturaleza y con nuestra historia, manifiesta doña
Julieta Menéndez, gerente general del hotel.
Para mayor información y reservaciones de este hotel puede
llamar a los teléfonos 417-4332, 417-4607 ( Tacuba), 260-2627
y 260-2618 (San Salvador).
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