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Varias
empresas comienzan a sufrir escasez
Washington podría intervenir en conflicto portuario
Cálculos
pesimistas estiman que el paro en los puertos de la costa Oeste
ocasiona pérdidas hasta por $2,000 millones diarios. El fin
de semana, las autoridades urgieron a ambas partes a lograr un acuerdo
y aceptar la mediación gubernamental
Washington
EFE.
Negocios
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El Gobierno de EE.UU. estudia pasar a la acción en el conflicto
que paraliza los puertos de la costa Oeste del país y que
amenaza con causar un grave daño a la economía del
país, indicaron el fin de semana fuentes oficiales.
La mediación sería a través de una comisión
oficial que estudie el impacto del conflicto en la delicada economía
estadounidense, en lo que sería el paso previo al uso de
la ley Taft-Harley, de 1947, para poner fin al cierre patronal,
indicaron fuentes oficiales, que pidieron el anonimato.
El mensaje del presidente, George W. Bush, "al sindicato y
a la patronal es simple: están dañando la economía",
dijo el sábado el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer,
durante unas declaraciones en Manchester (Nueva Hampshire).
Fleischer recalcó que las consecuencias del bloqueo de los
puertos se están haciendo sentir ya en otros puntos del país,
en forma de escasez de productos para el comercio de materias primas
para la industria.
Llamado de atención
"La Administración urge a ambas partes a retornar a
la normalidad de operaciones mientras continúan las negociaciones",
señaló la secretaria de Trabajo, Elaine Chao, en un
comunicado.
Chao insistió en que empresas y trabajadores negocien conjuntamente
con el Servicio de Mediación Federal para "resolver
este asunto lo antes posible".
El paro, que entra hoy en su noveno día ininterrumpido, fue
decidido por la patronal, que agrupa a las empresas operarias y
las navieras de los puertos de la costa Oeste del país, como
forma de presión al sindicato de estibadores, dentro de la
negociación de un nuevo convenio colectivo.
Un recurso legal
Bush podría invocar la ley Taft-Hartley, que autoriza a la
administración central a obtener una prohibición de
80 días contra una huelga amenazada o ya aprobada si se demuestra
que podría "poner en peligro la salud o el bienestar
de la nación".
Pero si Bush decidiese aplicar la ley, que no se ha utilizado desde
1978, pondría en su contra al movimiento sindical de EEUU,
que ya criticó con anterioridad a la Casa Blanca por interferir
en los procesos de negociación entre sindicatos y empleadores.
Además, la ley nunca se ha utilizado para obligar a las empresas
a que pongan fin a un bloqueo, como es el caso, sino para obligar
a los trabajadores a que concluyan una huelga.
Numerosas empresas, como los fabricantes de automóviles y
aviones, han comenzado ya a sufrir escasez de materiales y piezas,
mientras que los comercios experimentan la falta de algunos productos
importados de Asia.
Según los cálculos más pesimistas, el bloqueo
ya está costando 2,000 millones de dólares al día.
Las negociaciones habían logrado algunos progresos el viernes,
y las dos partes consintieron en reanudar las operaciones de carga
con destino a Alaska, un estado que depende en gran medida de las
importaciones para conseguir muchos bienes esenciales, incluidos
los alimentos.
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